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Las acciones de las compañías eléctricas
continúan a la cabeza de las preferencias de los gestores
de los fondos de inversión internacionales. A pesar de
presentar una tendencia alcista durante unos tres años,
por el momento, esta racha continúa.
Según los últimos
datos de la consultora especializada Lipper, durante el primer
trimestre del año, los instrumentos de inversión
especializada de esta familia han conseguido una revalorización
de sus activos del 7,6%. Y, además, mantienen un liderazgo
sólido. Sólo los fondos que invierten en acciones
de compañías relacionadas con las materias primas
se han acercado a las cifras de las utilities, con unas ganancias
medias del 5,8%.
Las cifras no son espectaculares,
pero sí buenas para los tiempos que corren. Momentos de
volatilidad en los mercados donde ningún gestor espera
revalorizaciones de dos dígitos. Pero los procesos de concentración
en el sector eléctrico europeo parecen asegurar que en
los dos próximos trimestres de este año, el dígito
de las ganancias se mantendrá por encima del 5%.
Peligros. Aunque la apuesta
no está exenta de peligros. Uno de los principales es el
actual PER (relación entre el precio y el beneficio) en
el que se sitúan estas acciones, cercano a 17,5. Una cifra
que se encuentra muy por encima de los números históricos
de una categoría considerada casi exclusiva de las estrategias
de inversión conservadoras, en la que muy pocas veces el
número ha superado los dos dígitos. Casi siempre,
además, más cerca del ocho que del diez. Sin embargo,
muchos gestores parecen considerar que, aún admitiendo
que los precios del sector estén algo caros, no es fácil
que se produzca una corrección excesiva.
El motivo. La mayoría
de las utilities tienen una gran capacidad de generar ingresos
y, con las nuevas estrategias defensivas y la necesidad de apostar
por compañías con cuentas de resultados de calidad,
esta categoría puede mantener sus cotizaciones cerca de
los precios actuales. En el panorama hay pocas cosas parecidas
y la tendencia al endurecimiento de la financiación que
aún marcan los grandes bancos centrales del mundo, parece
dejar poco espacio para las aventuras.
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