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La junta de accionistas que ha
celebrado Daimler Chrysler quizá se convierta en gran ejemplo
de acción de los nuevos mecanismos de inversión
colectiva en la vida empresarial, del mismo modo que promueven
las fusiones, llegada la hora optan por las segregaciones.
Cuando la alemana Daimler compró
al gigante estadounidense Chrysler, las supuestas sinergias de
la alianza justificaban el pago de un altísimo precio,
al menos para la época. En 1998, pagar 40.000 millones
de dólares, cantidad que suponía entonces un 60%
de los ingresos de la alemana era apostar fuerte. Todavía
hoy lo sería. Entre los beneficiarios, un escogido grupo
de fondos de inversión, grupos de capital privado y hedges
que tenían posiciones en el capital de ambas empresas.
El mismo que hoy presiona, y lo hará en la junta, para
que Daimler venda Chrysler cuanto antes. Aunque la única
oferta que hay sobre la mesa, presentada por el fabricante de
componentes para el automóvil Magna Internacional, no supera
los 4.600 millones de dólares.
Analistas. Poco más
del 10% del dinero que la empresa alemana empleó para cerrar
la operación. Aún peor, según las informaciones
publicadas desde hace un mes en la prensa especializada, los analistas
creen que el precio real de la filial estadounidense no supera
los 13.700 millones de dólares. Una cantidad que quizá
podría pagar el grupo de firmas de capital privado que
"suena" como posible ofertante alternativo, integrado
por Blackstone y Cerberus, que querrían devolver a EEUU,
una de las viejas joyas de su corona empresarial.
Riesgos. Ellos tal vez corran
el riesgo, entre otros motivos porque tiene la posibilidad de
pagarse a sí mismos. Cobraron en la primera operación,
como tantos otros y pueden cobrar ahora de nuevo. Sin contar con
que se quedan en primera instancia con una compañía
que podrán vender después. Y no hará falta
que pase mucho tiempo. Al menos, si los rumores que circulan por
los blogs son ciertos, donde se cuenta que el único problema
de Chrysler son los 19.600 millones de dólares comprometidos
con sus empleados entre coberturas sanitarias y jubilaciones.
El presidente del consorcio automovilístico
DaimlerChrysler, Dieter Zetsche, afirmó hoy que el grupo
negocia opciones para su filial estadounidense, Chrysler, con
algunos socios potenciales "que han mostrado un claro interés".
En la junta general de accionistas, que se celebró hoy
en Berlín, el directivo explicó que DaimlerChrysler
"debe mantenerse abiertas todas las opciones" y eludió
dar más detalles sobre las conversaciones "para tener
el mayor margen de negociación posible".
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