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Año IX - Madrid, miércoles 4 de abril de 2007
 
Reportaje
 

El Comandante se estrena como columnista en Granma, donde arremete contra el etanol de Bush

Fidel y el etanol

Isabel Rubio

El mandatario cubano, Fidel Castro, utiliza el retiro temporal al que le ha obligado una enfermedad intestinal para reflexionar sobre la crisis de energía mundial, el medio ambiente y la supervivencia del hombre, según sus propias declaraciones, y expone sus conclusiones en el diario Granma, órgano oficial de comunicación del Partido Comunista Cubano, donde en menos de 15 días ha publicado dos artículos en los que arremete contra la política energética de EEUU y su defensa del etanol.

Después de acusar el pasado 20 de marzo al mandatario estadounidense, George W. Bush, de ser el culpable de acentuar el hambre en el mundo, debido a su propuesta de utilizar cereales para producir etanol, lo que podría reducir las reservas alimenticias de las naciones más pobres, otra columna de opinión firmada por Fidel ha visto la luz esta semana, unos días después de la reunión mantenida entre Bush y el presidente brasileño, Lula da Silva, su gran aliado en Latinoamérica en el tema de los biocombustibles, en EEUU.

En el nuevo artículo, el Comandante expone que "Bush en Camp David ha declarado su intención de aplicar esta fórmula (el uso de cereales para producir etanol) a nivel mundial, lo cual no significa otra cosa que la internacionalización del genocidio". Además, el cubano asegura que, con el beneplácito de EEUU, otros países tienen previsto usar trigo, soja, semillas de girasol, de colza u otros alimentos, para dedicarlos a la producción de combustibles alternativos al petróleo, aunque, añade, queda en el aire la cuestión fundamental: "dónde y quiénes van a suministrar los más de 500 millones de toneladas de maíz y otros cereales que EEUU, Europa y los países ricos necesitan para producir todo el etanolque las grandes empresas norteamericanas y de otros países exigen".

Tal vez el "enfado" de Fidel tenga algo que ver con el interés de la familia Bush por el negocio del combustible "verde", tras dejar de lado su pasado relacionado con las empresas de queroseno. Este súbito interés en el último mandato de George W. Bush podría responder al deseo de desentenderse del petróleo de Chávez, de Irán e incluso de Irak, o, como apuntan algunos más atrevidos, para financiar la retirada del presidente o la de su familia.

Uno de los organismos que apoya el uso del biocombustible en las mezclas de gasolina en todo el continente americano es la Comisión Interamericana del Etanol (CIE) que casualmente se creó gracias a una iniciativa impulsada conjuntamente por el ex gobernador del estado de Florida (EEUU), Jeb Bush, el ex ministro de Agricultura del Brasil Roberto Rodrigues y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Moreno. Además, según describe su página web, uno de los puntos positivos que destaca el organismo es que la utilización del etanol propiciará será el desarrollo económico que alivie la pobreza en la región de América Latina y el Caribe.

Al inicio de la página web se puede ver el mensaje de bienvenida del hermano pequeño de George W. Bush: “Incrementar el uso del etanol puede beneficiar nuestro medio ambiente, fortalecer nuestra seguridad nacional y alimentar el motor económico de libre comercio, lo que será una carta ganadora para EEUU”. Además, se pueden observar varios apartados explicativos sobre las propiedades del etanol como la “reducción de efectos medioambientales”, el “balance energético” y el apartado de “economía y desarrollo”. En este último se ofrecen datos sobre los puestos de trabajo generados por la bioindustria en 2005, último periodo completo computado, que ascendieron a 153.725 empleos en las áreas rurales más deprimidas de EEUU.

Sin embargo, incluso desde el entorno más cercano de la familia Bush, este altruismo ha sido puesto en duda. Esta semana en una columna publicada en The Wall Street Journal por Holman W. Jenkins Jr., un prestigioso analista de orientación liberal, se señalaba que lo que realmente ocurría era que el presidente y su hermano estaban sirviendo a los intereses del poderoso lobby agroalimentario estadounidense, formado por un grupo de compañías de gran tamaño que tienen una gran influencia sobre Washington y han conseguido mantener las subvenciones.

Todo ello se producía días después de que EEUU y Brasil firmasen el acuerdo del etanol con el objetivo de construir una fuente de energía alternativa. La firma tuvo lugar durante la visita del presidente estadounidense a Brasil, y el presidente brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva, le esperaba con bolígrafo en mano.

Aunque la fiebre del etanol no acaba aquí: en México, un análisis del BID recomendaba que el país debe establecer sustanciales y permanentes apoyos a la producción de maíz, caña de azúcar y oleaginosas para garantizar el abastecimiento nacional e impulsar la utilización de esos cultivos en la producción de gasolina alternativa suficiente para reducir la dependencia de los hidrocarburos.

De hecho, desde hace casi tres meses el BID alertó al Gobierno mexicano de que la disponibilidad de maíz en el mercado mundial sería uno de los principales problemas para este año, debido a que las exportaciones de granos de EEUU, principal productor mundial de maíz, caerán a menos de la mitad, comparadas con las de 2006, pues de manera creciente se utilizan para producir etanol. Es más, en diversos foros se ha pronosticado que cuando el maíz estadounidense empiece a destinarse a la producción de etanol, crecerá el déficit internacional.

Y de momento todo parece dispuesto a que la familia Bush lleve pronto a cabo su industria del etanol. Quizás ven en el combustible “verde” una respuesta a los efectos medioambientales del siglo XXI.

 
 

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