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Reportaje
 
El imparable crecimiento de los fondos cotizados genera incertidumbre en EEUU
¿Pierden estos productos su identidad?

J.Jameson

En poco más de un lustro, los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) han multiplicado por siete el volumen de los activos gestionado en EEUU, desde 65.600 millones de dólares a 455.000 millones. Un éxito incontestable que ya preocupa a los supervisores.

La capacidad de captación de dinero demostrada por el producto ha generado un espectacular aumento de la oferta. Según los datos de la consultora especializada ICI, en 2001 los inversores estadounidenses sólo podían optar por 80 ETF, hoy disponen de más de 473 posibilidades. Y no pasa una semana sin que el número se amplíe.

En palabras de Steve Kerch, columnista de Marketwacht, el problema reside en que el éxito de la fórmula ha envalentonado a los gestores de tal modo que los nuevos productos comercializados han perdido parte de sus señas de identidad originales.

Los ETF de última generación incluyen carteras que mezclan índices sectoriales, con deuda empresarial, posiciones en derivados, inversiones alternativas y materias primas y tácticas propias de los hedge funds, como las ventas a corto.

Transparencia. También ha empezado a aparecer un cierta tendencia a eludir la transparencia en la descripción de los movimientos que era colateral a los orígenes de esta propuesta de inversión colectiva de éxito. Otros expertos aluden a un reciente informe de la SEC para señalar que algunos ETF no advierten adecuadamente de los riesgos y confunden a los inversores minoristas que no tienen claro dónde han colocado su dinero. Y, según aumenta, el volumen de activos bajo gestión, el peligro de una nueva bomba financiera incontrolada se hace más perceptible.

España. En España los ETF aún no han llegado realmente a los inversores minoristas. Entre los disponibles hay ofertas de BBVA, Santander y Lixor, la mayor gestora europea. Pero el conflicto que generan con los fondos indexados, de características parecidas pero con tarifas más altas, parece frenar la explosión.

El rápido crecimiento de los activos gestionados por los ETF, que empieza a ser perceptible incluso en España, tiene su raíz, según los expertos, en tres razones fundamentales. Primero, a diferencia del resto de los instrumentos de inversión colectiva, pueden comprarse y venderse a lo largo de la sesión bursátil, igual que las acciones, sin esperar a conocer un valor liquidativo diario. Además, su composición replica índices generales o sectoriales concretos, lo que les convierte en un poderoso y sencillo instrumento para diversificar las carteras. Y, por último, en general, su despliege comercial se ha basado en políticas moderadas en lo referente a las comisiones de gestión, con lo que el inversor no se deja en la tarifa del gestor una parte fundamental de las ganancias que aporta la revalorización obtenida por el fondo.

 
 

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