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Reportaje
 
El ex presidente José María Aznar no ha dejado de trabajar tras su salida del Gobierno
Cómo no aburrirse tras la jubilación

Isabel Rubio

El ex mandatario español José María Aznar no ha parado ni un momento desde que abandonó el cargo de jefe de Gobierno. Además de ostentar la Presidencia de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) y viajar frecuentemente a EEUU para ofrecer conferencias en la Universidad de Georgetown, ocupa la Presidencia de honor del Partido Popular (PP) y es miembro del consejo de administración de la empresa de comunicación estadounidense News Corporation.

Sin embargo, no todas sus actividades como ciudadano de a pie han estado exentas de polémica. El retiro del ex presidente ha estado caracterizado por la expresión personal de sus opiniones con la notoriedad que tendrían las de un político. De este modo, ha utilizado su puesto como presidente de la fundación FAES (o profesor invitado en Georgetown) y su renombre como ex mandatario, para arremeter en diversas ocasiones contra la política exterior española, criticar diversos gobiernos de América Latina o intentar influir en las campañas electorales de ciertos países iberoamericanos.

Recientemente, José María Aznar presentaba, primero en Madrid y luego en Washington, el informe "América Latina: una agenda de libertad", y aprovechaba el discurso de prensentación para realizar polémicas declaraciones sobre los Gobiernos de Hugo Chávez (Venezuela), Fidel Castro (Cuba) y Evo Morales (Bolivia), así como para criticar los movimientos indígenas latinoamericanos o la falta de relación del Gobierno español con el de EEUU.

En el primer caso, la prensa latinoamericana criticó las palabras del español, con titulares como "Aznar extiende su influencia sobre América Latina", lo que da idea de la consideración que el ex mandatario tiene en la región. Su segundo discurso ni siquiera cosechó críticas: los periódicos iberoamericanos decidieron "pasar de largo" sobre sus palabras.

Las apariciones de Aznar en Latinoamérica han generado siempre gran controversia, debido a sus intenciones: influir en las campañas electorales de políticos contrarios a su ideología. Tras intervenir en la campaña electoral mexicana de febrero de 2006 a favor del candidato Vicente Fox, en noviembre del año pasado, durante la campaña electoral que desembocó en la reelección de Hugo Chávez en Venezuela, el presidente de FAES declaró en un diario de Guatemala que "me preocupa el retorno del populismo: trae menos democracia, menos estado de derecho, menos libertad, prosperidad y el país paga un precio mucho más duro", palabras casi calcadas a las que ha vuelto a repetir en la presentación del informe de FAES.

Por otro lado, el ex mandatario ha conservado tras su jubilación las amistades que le ha granjeado su estrecha relación con el presidente de EEUU, George W. Bush. Actualmente, Aznar es miembro del consejo de administración de News Corporation (por lo que tuvo que abandonar su puesto en el Consejo de Estado español, debido a la incompatibilidad entre ambos cargos), el grupo de comunicación dirigido por el magnate Rupert Murdoch, poseedor, entre otros, del canal de televisión Fox, al que los analistas consideran el brazo mediático de Bush.

La última polémica surgía esta misma semana, cuando el diario español El País desvelaba dos viajes a Moscú que el español llevó a cabo a principios de marzo, durante los cuales se habría reunido con directivos de la empresa rusa Gazprom primero, y sólo dos semanas después, con el mandatario del país, Vladimir Putin. Aunque círculos oficiales han confirmado ambas visitas, no han querido especificar con quién se reunió el ex presidente, que ha afirmado que ambos desplazamientos han sido de carácter privado.

Indudablemente, el ex presidente del Gobierno español no ha conocido el aburrimiento desde su retirada de la política.

 
 

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