El próximo domingo 15 de abril, Ecuador debe decidir, en la consulta popular programada para ese día, el establecimiento de una Asamblea Constituyente con poderes para redactar una nueva Consitución, en lo que supone el primer gran desafío de su presidente, Rafael Correa, que ha apostado por esta opción desde que se hizo con el poder el pasado 15 de enero.
Correa, que nació en la ciudad de Guayaquil en 1963 y pertenece a la formación de izquierda Alianza País, ha repetido en numerosas ocasiones que, si en el referéndum gana el 'sí', quedará ratificado su cargo, del mismo modo que si la mayoría del pueblo vota 'no', dejará la Presidencia del Gobierno. Además, en medio de las polémicas por los poderes que se concederían a la Asamblea Constituyente, en el caso de que finalmente fuese instaurada, el presidente anunció que ponía su cargo a disposición del organismo.
El izquierdista, que anteriormente ocupó el cargo de asesor económico del mandatario Alfredo Palacio o ministro de Economía, también con Palacio, se redujo el sueldo a la mitad nada más llegar a la Presidencia del Estado, lo que le granjeó las simpatías de los sectores más desfavorecidos del país. Gracias a esto, los grupos indígenas y los estudiantes constituyen el pricipal apoyo del mandatario en cuanto a su apuesta personal: la Asamblea Constituyente, en favor de la cual se han manifestado en repetidas ocasiones, y se han enfrentado con los movimientos de oposición o las fuerzas policiales que pretendían evitar enfrentamientos.
Pese a que la Asamblea Constituyente era una de sus promesas de campaña, la polémica comenzó cuando Rafael Correa llegó al poder e hizo pública su intención irrevocable de convocar una consulta popular en el menor tiempo posible, para que la población votase su conformidad o no con este asunto.
La oposición se negó, después la consideró ilegal, hubo destituciones en el Tribunal Supremo Electoral y en el Congreso, que estuvo dos semanas sin poder sesionar por falta de quorum. Estos hechos llevaron a enfrentamientos en las calles, cuando los diputados cesados pretendían entrar a la Cámara, a manifestaciones en contra y a favor, a declaraciones de intenciones por parte de los políticos... Finalmente, si nada lo impide, este domingo tendrá lugar la consulta, y a juzgar por las opiniones de los expertos, la Asamblea Constituyente será instaurada.
Ya en septiebre del pasado año, en plena campaña electoral, la formación Alianza País prometía crear una Asamblea Constituyente "a la boliviana", en referencia a la promesa del mandatario de aquella nación, Evo Morales, que también pretendía instaurar este organismo para llevar a cabo las reformas pertinentes en el país.
Sin embargo, tal y como se están desarrollando los acontecimientos, parece que cualquier intento de Asamblea será "a la ecuatoriana" y no "a la boliviana", ya que, contrariamente a Morales, que aún no ha iniciado los trámites de instauración de este organismo, aunque sí ha realizado varias reformas parlamentarias, Correa se lo ha tomado como tan en serio que, si no le sale bien, será su propio mandato quien pague las conseciencias.
Tal y como él mismo ha afirmado, al poner su cargo a disposición del organismo, y como la oposición le ha recordado en repetidas ocasiones, si del referéndum del domingo no sale una respuesta favorable de la población a la propuesta gubernamental, el Gobierno de Correa quedará "tocado". |