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finalizar la Cumbre de Plan Puebla Panamá (PPP), el presidente
de México, Felipe Calderón, anunció la reducción
del compromiso mexicano de abastecimiento petrolero a la refinería
que se planea construir en Centroamérica. El mandatario
aseguró 80.000 barriles diarios de petróleo, de
los 230.000 prometidos por su antecesor, Vicente Fox, en el año
2005. Es decir, que el suministro del crudo se reduce en un 66%.
La noticia causó molestar entre algunos de los asitentes
a la reunión, en especial los entre los representantes de Guatemala y Costa Rica.
Según el mandatario, la causa de este cambio en la promesa
mexicana es el declive del yacimiento de Cantarell, el más
grande de México. Según Petróleos Mexicanos
(Pemex), la producción diaria de Cantarell durante 2006
fue de 1,78 millones de barriles diarios y para este año
se estima que se reduzca a 1,52 millones de barriles al día,
lo que equivale a una reducción del 13%. La petrolera estatal
pronostica que en el año 2012, Cantarell producirá
700.000 barriles diarios, es decir, en seis años su producción
se reducirá más de un 50%.
Calderón explicó que el ajuste se debe a que su
país desea darle viabilidad al proyecto, presentar alternativas
realistas a los inversores interesados, así como cuidar
la propia producción y el consumo petrolero de México
hacia el futuro.
La refinería fue el proyecto estrella del Programa de Integración
Energética Mesoamericana, que impulsó el ex presidente
Vicente Fox que fue lanzado en diciembre de 2005 por los mandatarios
de México, Centroamérica, Colombia y República
Dominicana. Fox se comprometió a aportar 230.000 barriles
diarios a la planta.
La idea que planeaba el ex presidente mexicano al lanzar esta
iniciativa era hacer frente a la excesiva influencia que, a su
juicio, ejercía en la región el presidente venezolano,
Hugo Chávez, quien tiende a cambiar petróleo por
aliados. La intención de Fox era asegurar, mediante la
integración energética, un mercado de crudo en el
que el mandatario venezolano no tuviera nada que hacer.
Inversión. Ante las declaraciones del
presidente mexicano, Felipe Calderón, de que las reservas
petroleras de México descienden y que la capacidad de producción
actual se podrá mantener poco más de nueve años,
el Canciller de Belice, Eamon Courtney, mantiene su confianza
en que México trabajará en la exploración.
Como se mencionó al principio, la reducción petrolera
no fue muy bien acogida por Guatemala y Costa Rica. El comisionado
presidencial de Guatemala para el proyecto de la refinería,
Víctor Suárez, aseguró que pedirá
un informe con las explicaciones sobre la reducción de
la oferta de petróleo a la Secretaría de Pemex.
A criterio del funcionario guatemalteco, la nueva decisión
de México le resta rentabilidad a la refinería,
que todavía no se ha definido en que país de Centroamérica
podría construirse.
Suárez comentó que Colombia ha ofrecido petróleo
a Centroamérica y que también existe la posibilidad
de que Bolivia y Ecuador suministren crudo a la región.
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, también
expresó su insatisfacción por el anuncio de la reducción
que hizo el presidente mexicano al término de la cumbre
presidencial del Plan Puebla-Panamá (PPP).
Los países de Centroamérica reclamaron a México
que invirtiera en exploración petrolera para dotar de crudo
a la refinería. Esta instalación está previsto
que produzca 360.000 barriles de petróleo diarios, de los
cuales el 66,6% sería crudo mexicano de Pemex, la petrolera
estatal mexicana.
Esas estimaciones de producción se proyectan durante los
próximos 20 años y cuyos precios se ofrecerán
en condiciones competitivas a los países participantes,
según aseguró el canciller de Belice. El resto del
crudo se obtendrá de otros países del área
que extraen petróleo.
Costa Rica, Guatemala y Panamá son las aspirantes a convertirse
en sede de la nueva refinería, cuya construcción
requiere una inversión de 8.000 millones de dólares
(unos 6.000 millones de euros) y la creación de 15.000
empleos temporales así como 1.500 permanentes cuando entre
en funcionamiento.
El mandatario mexicano descartó que la planta de refinación
pueda construirse en México, debido a que la ley prohíbe
la inversión privada en materia energética. Sobre
el país sede de la refinería, el dirigente de Guatemala,
Óscar Berger, aseguró que serán los inversores
quienes decidan en qué país se instalaría,
de acuerdo con sus intereses y la rentabilidad prevista.
Reliance Industries Limited (India), China National Peteoleum
Corporation (China), Valero Energy Corporation (EEUU) e Itochu
Corporation (Japón) son las cuatro compañías
que se disputan la construcción del complejo petrolero.
Sólo la compañía china ha asegurado que cubrirá
los 150.000 barriles diarios que no puede aportar México.
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