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Año IX - Madrid, viernes 13 de abril de 2007
 
Reportaje
 
Calderón anunció que sólo aportará el 33% del petróleo prometido por Fox a la refinería centroamericana
La falsa promesa

Luis Villajos Alvial

Al finalizar la Cumbre de Plan Puebla Panamá (PPP), el presidente de México, Felipe Calderón, anunció la reducción del compromiso mexicano de abastecimiento petrolero a la refinería que se planea construir en Centroamérica. El mandatario aseguró 80.000 barriles diarios de petróleo, de los 230.000 prometidos por su antecesor, Vicente Fox, en el año 2005. Es decir, que el suministro del crudo se reduce en un 66%. La noticia causó molestar entre algunos de los asitentes a la reunión, en especial los entre los representantes de Guatemala y Costa Rica.

Según el mandatario, la causa de este cambio en la promesa mexicana es el declive del yacimiento de Cantarell, el más grande de México. Según Petróleos Mexicanos (Pemex), la producción diaria de Cantarell durante 2006 fue de 1,78 millones de barriles diarios y para este año se estima que se reduzca a 1,52 millones de barriles al día, lo que equivale a una reducción del 13%. La petrolera estatal pronostica que en el año 2012, Cantarell producirá 700.000 barriles diarios, es decir, en seis años su producción se reducirá más de un 50%.

Calderón explicó que el ajuste se debe a que su país desea darle viabilidad al proyecto, presentar alternativas realistas a los inversores interesados, así como cuidar la propia producción y el consumo petrolero de México hacia el futuro.

La refinería fue el proyecto estrella del Programa de Integración Energética Mesoamericana, que impulsó el ex presidente Vicente Fox que fue lanzado en diciembre de 2005 por los mandatarios de México, Centroamérica, Colombia y República Dominicana. Fox se comprometió a aportar 230.000 barriles diarios a la planta.

La idea que planeaba el ex presidente mexicano al lanzar esta iniciativa era hacer frente a la excesiva influencia que, a su juicio, ejercía en la región el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien tiende a cambiar petróleo por aliados. La intención de Fox era asegurar, mediante la integración energética, un mercado de crudo en el que el mandatario venezolano no tuviera nada que hacer.

Inversión. Ante las declaraciones del presidente mexicano, Felipe Calderón, de que las reservas petroleras de México descienden y que la capacidad de producción actual se podrá mantener poco más de nueve años, el Canciller de Belice, Eamon Courtney, mantiene su confianza en que México trabajará en la exploración.

Como se mencionó al principio, la reducción petrolera no fue muy bien acogida por Guatemala y Costa Rica. El comisionado presidencial de Guatemala para el proyecto de la refinería, Víctor Suárez, aseguró que pedirá un informe con las explicaciones sobre la reducción de la oferta de petróleo a la Secretaría de Pemex. A criterio del funcionario guatemalteco, la nueva decisión de México le resta rentabilidad a la refinería, que todavía no se ha definido en que país de Centroamérica podría construirse.

Suárez comentó que Colombia ha ofrecido petróleo a Centroamérica y que también existe la posibilidad de que Bolivia y Ecuador suministren crudo a la región.

El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, también expresó su insatisfacción por el anuncio de la reducción que hizo el presidente mexicano al término de la cumbre presidencial del Plan Puebla-Panamá (PPP).

Los países de Centroamérica reclamaron a México que invirtiera en exploración petrolera para dotar de crudo a la refinería. Esta instalación está previsto que produzca 360.000 barriles de petróleo diarios, de los cuales el 66,6% sería crudo mexicano de Pemex, la petrolera estatal mexicana.
Esas estimaciones de producción se proyectan durante los próximos 20 años y cuyos precios se ofrecerán en condiciones competitivas a los países participantes, según aseguró el canciller de Belice. El resto del crudo se obtendrá de otros países del área que extraen petróleo.

Costa Rica, Guatemala y Panamá son las aspirantes a convertirse en sede de la nueva refinería, cuya construcción requiere una inversión de 8.000 millones de dólares (unos 6.000 millones de euros) y la creación de 15.000 empleos temporales así como 1.500 permanentes cuando entre en funcionamiento.

El mandatario mexicano descartó que la planta de refinación pueda construirse en México, debido a que la ley prohíbe la inversión privada en materia energética. Sobre el país sede de la refinería, el dirigente de Guatemala, Óscar Berger, aseguró que serán los inversores quienes decidan en qué país se instalaría, de acuerdo con sus intereses y la rentabilidad prevista.

Reliance Industries Limited (India), China National Peteoleum Corporation (China), Valero Energy Corporation (EEUU) e Itochu Corporation (Japón) son las cuatro compañías que se disputan la construcción del complejo petrolero. Sólo la compañía china ha asegurado que cubrirá los 150.000 barriles diarios que no puede aportar México.

 

 
 

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