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Wall Street sigue a trompicones con su trayectoria
alcista aunque cada día surjan nuevos peligros en el horizonte.
Ayer los brokers neoyorquinos conocieron otro: la posibilidad
creciente de que la crisis hipotecaria se extienda por los segmentos
de menor riesgo.
Ya no son sólo las hipotecarias de riesgo
las que están en crisis, que tampoco parece ser exclusiva
de los préstamos "subprime" ( los concedidos
con altos tipos de interés a clientes con escasos ingresos).
Todo parece indicar que el cáncer ha sido detectado también
en el segmento inmediatamente superior: el Alt-A, es decir, los
créditos con garantía inmobiliaria concedidos a
clientes con pocos ingresos, pero con un historial crediticio
inmaculado. Justo la categoría intermedia. La inmediatamente
superior a la subprime y aún inferior a las hipotecas de
alta seguridad o triple aes. Ayer los títulos de American
Home Mortgage (AHM), se depreciaron un 15%, hasta cotizar en 21,92
dólares, tras conocerse que los bancos de inversión
rehusaban comprar algunos paquetes de créditos titulizables,
calificados como Alt-A.
Reservas. Sencillamente, porque les empieza
a resultar imposible, o demasiado costoso emitir deuda nueva avalada
por los pagos que los clientes deben realizar periódicamente
sobre estos préstamos. Como consecuencia AHM tendrá
que volver a valorar el volumen de las reservas monetarias que
necesita para hacer frente a los posibles impagos y a las recompras
de paquetes de créditos titulizados. En Wall Street se
teme que otras empresas tengan que hacer lo mismo de modo. Por
éso, la caída de ayer afectó también,
aunque en menor grado a compañías como IndyMac e
Impac Mortgage.
Alegrías. Algunos expertos consultados
por la agencia Bloomberg señalaban que los nuevos problemas
hipotecarios se relacionan más con las excesivas alegrías
en la concesión de créditos que con que exista un
peligro real de contagio. Simplemente, muchos de los Alt-A serían
en realidad subprimes, dicen.
'Ratings'. En EEUU, el sistema hipotecario
es radicalmente distinto al que conocemos en España. Y
desde su misma raíz. Los estadounidenses no suelen pedir
créditos para adquirir la vivienda. En general usan la
hipoteca para conseguir dinero gracias al valor de mercado de
sus inmuebles. Y refinancian constantemente el préstamo
primario para conseguir mejores condiciones en los tipos de interés.
De ahí que los ratings personales y los historiales de
crédito sean el sistema habitual de calificación
usado por los departamentos de riesgo de los bancos. En Europa,
en cambio se evalúan los ingresos y las presuntas posibilidades
de pagar que tiene quien solicita el préstamo. Con una
ventaja añadida. Se sabe que en España, por ejemplo,
casi ningún cliente dejará de pagar la hipoteca
nunca. En EEUU, no es así.
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