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Año IX - Madrid, viernes 20 de abril de 2007
 
Reportaje
 
Las delegaciones de Uruguay y Argentina se reunieron en Madrid para solucionar el conflicto de la planta de celulosa
Por fin cara a cara

A.M.

En un clima discreto, las delegaciones argentina y uruguaya iniciaron en Madrid (España) el primer diálogo sobre el conflicto que divide a ambos países, provocado por la construcción de una planta de celulosa en el Río Uruguay. Un conflicto que dura ya más de un año. El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, dialogó con los representantes de ambos países a puerta cerrada y por lo visto con varias conclusiones, como la relocalización de la planta.

Las últimas informaciones afirman que la cúpula de las delegaciones argentina y uruguaya firmó un acuerdo para continuar el diálogo bilateral, bajo el auspicio de la Corona española. El documento incluye cuatro puntos: relocalización de la papelera Botnia, cortes de ruta, aplicación del Estatuto del Río Uruguay y protección ambiental en el recurso compartido.

A su llegada el pasado miércoles, las delegaciones argentina y uruguaya fueron recibidas por Moratinos para iniciar el primer diálogo oficial. Esta primera reunión tuvo lugar a última hora de la tarde. El jefe de la diplomacia española consideró un paso importante esa primera ronda de conversaciones, pero también advirtió de que es muy prematuro y arriesgado pensar que de esta cita pueden salir decisiones definitivas, según informaban algunas agencias de noticias.

La delegación argentina estuvo formada por el jefe del Gabinete de ministros, Alberto Fernández, el canciller, Jorge Taiana, la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, y el gobernador electo de la provincia de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Y la representación uruguaya integrada por el canciller Reinaldo Gargano, el secretario general de la Presidencia de la República, Gonzalo Fernández, y el secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores, José Luis Cancela.

Al día siguiente, el Rey Juan Carlos de España recibía en audiencia en el Palacio de la Zarzuela a los representantes. El monarca fue el encargado de auspiciar los esfuerzos para intentar facilitar una salida negociada al contencioso, tal y como el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, y el de Uruguay, Tabaré Vázquez, le habían solicitado en la Cumbre Iberoamericana celebrada el año pasado en Montevideo.

A esta última reunión asistieron el ministro español de Asuntos Exteriores y el embajador permanente de España ante Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez Barnuevo.

El origen. El problema surge con las instalación de una planta de celulosa en el margen uruguayo del Río Uruguay, de soberanía compartida entre ambos países. Ante la situación, Argentina teme que la fábrica de papel contamine el río y afecte a la calidad del aire, por lo que ha pedido que se suspendan las obras. Por su parte, Uruguay mantiene que no acepta una negociación sobre el conflicto mientras los ecologistas argentinos sigan presionando con cortes en los puentes que unen los dos países.

Americaeconomica.com ha estado en contacto con los asambleístas argentinos durante estos meses y parece que la única opción que aceptan es la de la relocalización de la papelera.

Financiación de la fábrica. Con relocalización o no, el Senado de Uruguay aprobó estos días la concesión de operar en territorio uruguayo al Banco Nórdico de Inversión, que financia proyectos públicos y privados. La primera operación será un préstamo de 70 millones de dólares (51,5 millones de euros) con el que el banco financiará la construcción de la planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia en Fray Bentos (Uruguay).

Este procedimiento es la mayor inversión industrial de la historia de Uruguay y también la más alta realizada por Finlandia en el exterior. Las operaciones del Banco Nórdico fueron aprobadas por unanimidad por los legisladores de todos los partidos políticos uruguayos. La iniciativa había sido aprobada anteriormente por la Cámara de Diputados.

El banco, que fue creado mediante un acuerdo entre Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, comenzó a operar el 2 agosto de 1976 y a los socios originales se sumaron Estonia, Letonia y Lituania. La entidad, a parte de financiar proyectos públicos y privados dentro y fuera de los Estados miembros, otorga préstamos para el desarrollo de infraestructuras, energía, telecomunicaciones y mejora ambiental.

Para hoy, el plan de las delegaciones es poder cerrar este acontecimiento de tres días mostrando un documento conjunto que deje por escrito la voluntad de avanzar, ¿conseguirán llegar a casa sin tener que sortear las manifestaciones de los ecologistas?

 
 

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