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Aunque 2006 no fue un año
especialmente bueno para los hedges en EEUU y la rentabilidad
media obtenida, un 13,6%, superó sólo por muy poco
la revalorización del 13,4% obtenida por el S&P500,
los ganancias de los gestores alcanzaron cifras de auténtico
escándalo.
Por lo menos, desde el punto de
vista de Wall Street y también desde luego en opinión
de los sindicatos estadounidenses que acusan a esta nueva aristocracia
de destruir empleo, comprometer el crecimiento económico,
arruinar a los minoristas y operar sólo en su propio beneficio.
De hecho, ni siquiera las ganancias de la clientela parecen importarles
demasiado. Según un estudio publicado por la prestigiosa
revista especializada en el sector Alpha Investors publicado esta
semana en EEUU, el año pasado la retribución media
obtenida por los 25 gestores de hedges estadounidenses mejor pagados
se situó en 570 millones de dólares (419,64 millones
de euros). Más aún, las ganancias de los tres primeros
de esta exclusiva lista superaron los 1.000 millones de dólares
(736,22 millones de euros).
Cantidad impresionante.
La cantidad resulta impresionante por comparación incluso
con otras, procedentes del mundo corporativo, que también
los son. Las retribución obtenida en 2006 por tres ilustres
desconocidos del gran público como eran, hasta ahora, James
Simons de Renaissance, Ken Griffin de Citadel o Edward Lampert
de ESL, multiplica por 11,5 el dinero cobrado en el mismo periodo
por el actual presidente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, que
con 87 millones de dólares (64,05 millones de euros) fue
el ejecutivo mejor pagado en 2006.
La traducción al español
de los números da vértigo. Los tres grandes gestores
de hedge ganaron 9,53 veces más en 2006 que todo el consejo
del Santander, por ejemplo. Claro que la comparación con
el sueldo medio también sería sustanciosa. Estos
25 cabezas de serie consiguieron multiplicar por 21 el dinero
ganado por el presidente del BBVA, Francisco González,
cuya retribución ha suscitado algunas polémicas.
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