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Año IX - Madrid, viernes 27 de abril de 2007
 
Reportaje
 
Centroamérica está inmersa en un proceso de asociaciones que le permitirá convertirse en un bloque comercial integrado
La unión hace la fuerza

Luis Villajos Alvial

Durante esta semana, Centroamérica ha asegurado la próxima negociación de dos Acuerdos de Asociación: uno con la Unión Europea (UE) y el otro con la Comunidad del Caribe (Caricom). El primero es un pacto comercial, político y de cooperación, mientras que el segundo es una relación comercial bilateral.

La posibilidad de un Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la UE augura para el Istmo diversos beneficios en materia de comercio, desarrollo y competitividad. La región centroamericana, aún sin estar vigente este acuerdo, ya disfruta de la eliminación de aranceles para cerca de 7.500 productos. Este pacto con la UE supondrá una fuerte competencia para EEUU porque Europa mueve el 20% del comercio mundial.

Los países de Centroamérica y UE iniciarán a finales de junio, en Bruselas (Bélgica, sede de la Comisión Europea), la negociación de un acuerdo de libre asociación que además del componente del comercio libre, tendrá el político y de cooperación.

Los representantes de ambos bloques anunciaron la decisión tras concluir en Guatemala la XV reunión de la Comisión Mixta (Centroamérica-UE), a la cual acudieron, por parte de la UE, Tomás Duplá del Moral, director general adjunto de Relaciones Exteriores para América Latina y Asia, y por Centroamérica, los viceministros de Relaciones Exteriores, Economía y Comercio Exterior.

Según Duplá del Moral, el acuerdo se firmará en Bruselas a finales de junio, una vez que los países centroamericanos hayan suscrito a su vez un acuerdo marco de unión de sus aduanas a principios de junio.

La concreción de ese acuerdo aduanero, en el que participarán Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, es uno de los principales requisitos exigidos por la UE para iniciar la negociación del acuerdo de asociación con Centroamérica. La armonización arancelaria se encuentra actualmente en un 95% del total de productos objeto de comercio entre ambas partes.

El único país centroamericano que por decisión propia no participará del acuerdo de unión aduanera centroamericana es Costa Rica, que mantendrá sus propios criterios aduaneros con la UE y con el resto de países de la región.

Según el vicecanciller hondureño, Eduardo Reina, el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y UE se logrará en un periodo aproximado de dos años.

La primera cumbre se celebrará en septiembre en Costa Rica y se prevé que las rondas tengan lugar con una periodicidad de dos a tres meses, alternativamente en un país centroamericano y en Bruselas.

Caribe. La Caricom y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) celebrarán en mayo una cumbre para estrechar los lazos de cooperación comercial bilateral. La reunión tendrá lugar el próximo 12 de mayo en Belice, un día después de que los ministros de Asuntos Exteriores de ambas partes avancen en unas conversaciones preparatorias. Costa Rica es, hasta el momento, el único país de la región que cuenta con un acuerdo con la Caricom, que serviría de modelo para la negociación actual.

Según el portavoz de la Caricom, Granderson, los mandatarios de las 15 naciones que constituyen esta comunidad y sus homólogos de Centroamérica debatirán sobre la decisión de firmar un tratado de libre comercio (TLC). Los ministros de Comercio de ambas partes acordaron formalmente en febrero pasado que debería firmarse un acuerdo comercial entre los países del SICA y el Caricom.

La Caricom acordó concluir las negociaciones en un plazo de seis meses, pero el secretario general de esta comunidad, Edwin Carrington, reconoció hace poco que ese plazo no será cumplido porque los negociadores caribeños están ocupados en un diálogo con la Unión Europea (UE).

Sin embargo, Granderson comentó que el acuerdo depende mucho de la viabilidad del transporte aéreo y marítimo. Las conversaciones sobre cooperación comercial entre el Caricom y el SICA surgen justo cuando el mercado único caribeño continúa sufriendo los efectos de un transporte marítimo inadecuado y caro, un problema que ha lastrado el comercio regional durante décadas.

Se trata de acuerdos amplios que incluyen libre comercio, cooperación y diálogo político al estilo de los que la UE firmó años atrás con el Mercosur, pero cuyas negociaciones se empantanaron por los subsidios de Europa a la agricultura y por diferencias internas en el bloque sudamericano.

 
 

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