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El presidente Felipe Calderón
tiene en sus manos la decisión de que México se
convierta en productor de etanol con maíz y caña
de azúcar a partir del 1 de enero de 2008, tras ser aprobada
por mayoría en la Cámara de Diputados la Ley de
Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos.
Los diputados de los partidos Verde Ecologista de México (Pvem),
Alternativa, Partido de la Revolución Democrática
(PRD) y del Partido del Trabajo y Convergencia se unieron para intentar
frenar la propuesta, pero el bloque integrado por Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) impuso su mayoría
y optó por sacar adelante la reforma, a pesar de que fue
criticada por desechar el dictamen aprobado el martes 17 de abril
y retomar el proyecto de 2005, tal como el Senado lo devolvió.
La Comisión de Agricultura de San Lázaro desechó
el dictamen que había elaborado después de que el
PRD denunció violaciones constitucionales en su elaboración,
y entonces recuperó el proyecto de los senadores. Tras
un debate de casi dos horas, en las que una y otra parte ofrecieron
sus puntos a favor y en contra, se registraron 243 votos de aprobación,
128 de rechazo y siete abstenciones.
Los detractores de la ley calificaron de sospechosa la decisión
de panistas y priistas por considerar que atienden a intereses
particulares de las principales plantas de etanol estadounidenses, además de que se ve un riesgo enorme en producir biocombustibles,
cuando esas mismas tierras podrían producir alimentos.
Adicionalmente, se ha esgrimido el argumento de que la producción
de etanol, mediante el uso del maíz, podría convertirse
en un elemento para controlar el precio de dicho grano en el mercado
y con ello agravar la situación actual de altos precios
en la tortilla (el alimento básico de los mexicanos).
Los partidarios argumentan que se trata de un mecanismo idóneo
para fomentar la reactivación de los ingenios productores
de caña y de paso modernizar la industria agrícola
nacional.
El etanol es un combustible proveniente de la caña de azúcar, o del maíz,
o de otro tipo de productos agrícolas que puede impulsar en
su totalidad a los automóviles, o ser combinado con gasolina
convencional, como es el caso del E85, que se compone de un 85% de
etanol y un 15% de gasolina.
La nueva ley promete, según el dictamen, "mejores
condiciones al campo mexicano" y sienta las bases para promover
y desarrollar el uso de los bioenergéticos como elementos
claves en la contribución a la autosuficiencia energética
de México.
Alternativa. México debe buscar fuentes alternativas
al petróleo. En los últimos meses, el país
azteca, el noveno exportador de crudo del mundo, ha luchado por
mantener la producción en su yacimiento de Cantarell, la
columna vertebral de la producción de petróleo en
el país.
Según Petróleos Mexicanos (Pemex), la producción
diaria de Cantarell durante 2006 fue de 1,78 millones de barriles
diarios y para este año se estima que se reduzca a 1,52
millones, lo que equivale a una reducción
del 13%. La petrolera estatal pronostica que en el año
2012, Cantarell producirá 700.000 barriles diarios, es
decir, en seis años su producción se reducirá
más de un 50%.
Además, el Gobierno dice que existen enormes yacimientos
por explotar, pero requiere de multimillonarias inversiones para
explotarlos y no puede concedérselas a inversores privados
porque la Constitución se lo prohíbe.
La nueva Ley considera que se establecen las bases para apoyar
a los productores de maíz y de caña de azúcar
en materia de construcción de infraestructura, adquisición
y operación de plantas de conservación y transformación
industrial, insumos, equipos y demás bienes que requiera
la siembra y cultivo del maíz y la caña de azúcar.
El secretario de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) de México,
Alberto Cárdenas Jiménez, manifestó su desacuerdo
con la Ley de Bioenergéticos porque, en su opinión, está centrada en crear
etanol con caña y con maíz, cuando en México
se podrían obtener biocombustibles de otros diez o 15 cultivos.
Además, el secretario recomienda que la producción
de etanol fuera a largo plazo, para aprender de la experiencia
de países como Brasil o EEUU.
La propuesta para hacer etanol se consumó y la Ley fue
enviada al Ejecutivo para su decreto o veto, pero Calderón
aseguró esta semana que está a favor de la producción
de etanol en México.
A principios de semana, el presidente mexicano puso en marcha el
Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar.
Calderón dijo que, gracias al incremento de 6,5 millones
de toneladas adicionales de caña de azúcar, el nuevo
plan permitirá una producción de 7.840 barriles
diarios de etanol.
El mandatario destacó que con el programa, que supone una
inversión de 1.000 millones de pesos (67 millones de euros),
se logrará un incremento del 2,3% anual en la producción
de caña de azúcar, llegando a 54,2 millones de toneladas
al año. Calderón aseguró que a partir de
2008 se podrían exportar a EEUU 650.000 toneladas de azúcar
con la apertura total del Tratado de Libre Comercio de América
de Norte (Tlcan).
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