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Año IX - Madrid, viernes 27 de abril de 2007
 
Reportaje
 

La coquetería de Yelsin ahorró mucha deuda a Nicaragua

Armas de mujer

El Boletín

En una cena de gala en Naciones Unidas durante la Asamblea General de 1995, coincidieron en la misma mesa, uno al lado del otro, Boris Yeltsin, entonces presidente de Rusia y doña Violeta Barrios de Chamorro, presidenta de Nicaragua. Ella tenía sumo interés en conversar con él, pues los rusos se negaban a renegociar la deuda externa de Nicaragua, pero Yeltsin estaba enfrascado en una larga conversación con su vecino al otro lado en dicha mesa…

El ex ministro de la Presidencia de Nicaragua, Antonio Lacayo, recuerda que Doña Violeta no se dio por vencida y le pidió a la traductora que le dijera a Yeltsin que su cabello se le veía bien bonito. La traductora se negó a traducirle eso. Pero ante la insistencia de doña Violeta, la traductora lo hizo y, acto seguido, Yeltsin se volvió hacia doña Violeta y le preguntó por qué decía eso. Ella le dijo que tenía interés en saber qué spray se ponía, o qué se hacía, pues estaba impresionada con lo bien que se le veía el cabello… Yeltsin, muy vanidoso, se interesó en la conversación con la presidenta nicaragüense, lo que ella inmediatamente aprovechó para plantearle el asunto de la inmensa deuda externa que Nicaragua tenía con Rusia, heredada de la URSS, que había dejado el Gobierno de Daniel Ortega y que ascendía para entonces a 2.400 millones de dólares.

Boris Yeltsin llamó a un asistente y le preguntó por la deuda que Nicaragua tenía con Rusia y a la cual le había hecho referencia la presidenta Chamorro. Doña Violeta, decidida a no dejar pasar esa oportunidad, le dijo que era una deuda de los comunistas de Nicaragua con los comunistas de la URSS, pero que ni ella ni él eran comunistas, por lo que había que borrarla.

Yeltsin se había distanciado del Partido Comunista e impulsaba un nuevo cambio político. "Ante esa afirmación de doña Violeta, y queriendo demostrar su distancia con dicho pasado, Yeltsin le ordenó en ruso al asistente algo que doña Violeta no entendió. Pero el gesto de Yeltsin le bastó a ella para entender que la cosa caminaría bien", manifestó ayer martes Lacayo.

Pocas semanas después, en un viaje a Moscú del Dr. Erwin Kruger, ministro de Cooperación Externa de doña Violeta, los representantes del Gobierno ruso se mostraron anuentes a renegociar dicha deuda y Nicaragua logró pagar únicamente dos centavos por cada dólar. Es decir, Nicaragua logró una condonación de la deuda con Rusia del 98%, gracias a doña Violeta y su creatividad femenina para llamar la atención del hoy fallecido presidente Boris Yeltsin.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua envió un mensaje de condolencias por el fallecimiento del ex presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin. La Cancillería de Nicaragua expresó que se une al dolor de la familia del señor Boris Yeltsin y del pueblo ruso en este momento de irreparable pérdida. La ocasión fue propicia para extender sus cordiales saludos al Gobierno y pueblo de la Federación Rusa.

 
 

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