|
En una cena de gala en Naciones
Unidas durante la Asamblea General de 1995, coincidieron en la
misma mesa, uno al lado del otro, Boris Yeltsin, entonces presidente
de Rusia y doña Violeta Barrios de Chamorro, presidenta
de Nicaragua. Ella tenía sumo interés en conversar
con él, pues los rusos se negaban a renegociar la deuda
externa de Nicaragua, pero Yeltsin estaba enfrascado en una larga
conversación con su vecino al otro lado en dicha mesa
El ex ministro de la Presidencia
de Nicaragua, Antonio Lacayo, recuerda que Doña Violeta
no se dio por vencida y le pidió a la traductora que le
dijera a Yeltsin que su cabello se le veía bien bonito.
La traductora se negó a traducirle eso. Pero ante la insistencia
de doña Violeta, la traductora lo hizo y, acto seguido,
Yeltsin se volvió hacia doña Violeta y le preguntó
por qué decía eso. Ella le dijo que tenía
interés en saber qué spray se ponía, o qué
se hacía, pues estaba impresionada con lo bien que se le
veía el cabello
Yeltsin, muy vanidoso, se interesó
en la conversación con la presidenta nicaragüense,
lo que ella inmediatamente aprovechó para plantearle el
asunto de la inmensa deuda externa que Nicaragua tenía
con Rusia, heredada de la URSS, que había dejado el Gobierno
de Daniel Ortega y que ascendía para entonces a 2.400 millones
de dólares.
Boris Yeltsin llamó a un
asistente y le preguntó por la deuda que Nicaragua tenía
con Rusia y a la cual le había hecho referencia la presidenta
Chamorro. Doña Violeta, decidida a no dejar pasar esa oportunidad,
le dijo que era una deuda de los comunistas de Nicaragua con los
comunistas de la URSS, pero que ni ella ni él eran comunistas,
por lo que había que borrarla.
Yeltsin se había distanciado
del Partido Comunista e impulsaba un nuevo cambio político.
"Ante esa afirmación de doña Violeta, y queriendo
demostrar su distancia con dicho pasado, Yeltsin le ordenó
en ruso al asistente algo que doña Violeta no entendió.
Pero el gesto de Yeltsin le bastó a ella para entender
que la cosa caminaría bien", manifestó ayer
martes Lacayo.
Pocas semanas después, en
un viaje a Moscú del Dr. Erwin Kruger, ministro de Cooperación
Externa de doña Violeta, los representantes del Gobierno
ruso se mostraron anuentes a renegociar dicha deuda y Nicaragua
logró pagar únicamente dos centavos por cada dólar.
Es decir, Nicaragua logró una condonación de la
deuda con Rusia del 98%, gracias a doña Violeta y su creatividad
femenina para llamar la atención del hoy fallecido presidente
Boris Yeltsin.
El Ministerio de Relaciones Exteriores
de Nicaragua envió un mensaje de condolencias por el fallecimiento
del ex presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin.
La Cancillería de Nicaragua expresó que se une al
dolor de la familia del señor Boris Yeltsin y del pueblo
ruso en este momento de irreparable pérdida. La ocasión
fue propicia para extender sus cordiales saludos al Gobierno y
pueblo de la Federación Rusa.
|