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Las tímidas reformas que el Gobierno
de Raúl Castro ha llevado a cabo en el último
mes se completan ahora con la apertura del sector agropecuario
a la inversión extranjera. Con esta medida, las autoridades
esperan impulsar la explotación del campo, eso sí,
de una manera muy selectiva para firmar acuerdos con las empresas
foráneas.
Marta Lomas, ministra para la
Inversión Extranjera y la Colaboración Económica
de la isla, aseguró que Cuba “estudia
puntualmente nuevas ofertas de inversión en la agricultura
y la ganadería”.
Sin embargo, la ministra estima
que no habrá cambios profundos. “Nosotros continuamos
desarrollando nuestro modelo, nuestro socialismo, nuestra revolución.
En cada momento hay que tomar las medidas que correspondan al
desarrollo económico del país”, aseguró
Lomas ante un grupo de periodistas.
Un modelo propio. Lomas
recalcó que se están llevando a cabo “negocios
muy importantes” en las inversiones extranjeras en busca
de tecnología, capital y mercado, y aseguró que
estas medidas forman parte de un proceso de continuidad, derivado
de estudios en etapas anteriores.
Además, quiso dejar muy
claro ante los informadores que Cuba tiene su propio modelo ecónomico, político y social
y que nunca ha pretendido seguir los pasos de China o Vietnam,
a pesar de reconocer que la forma de actuar de esos países
se ha estudiado en numerosas ocasiones.
Tras las declaraciones de Lomas,
el presidente de la Asociación de Economistas de Cuba,
Roberto Terrier, confirmó ante los medios el cierre de
las cooperativas no rentables.
La noticia se produce en medio
de las quejas de los campesinos, que desde hace días
reclaman más ofertas en las tiendas que venden productos
agrarios.
Quejas en 'El Guateque'.
Según fuentes de Americaeconómica.com en
la isla, los agricultores cubanos que acuden a ‘El Guateque’,
uno de los primeros cuatro establecimientos abiertos dedicado a la venta
de herramientas de labranza, no se quejan tanto de los precios
de los productos, sino de la poca oferta que poseen.
Esta opinión ha resultado
no ser un hecho aislado. Los propios comerciantes de la corporación
Cimex, encargada de realizar estudios de mercado en este tipo
de tiendas que dejaron de existir hace casi medio siglo, también
han reconocido la escasez de oferta.
Mileidy Rodríguez, empleada
de ‘El Guateque’ en la sureña localidad de
Guira de Melena (La Habana), asegura que “los campesinos
piden guantes, azadas, sogas de poco calibre, botas para el
agua, ropa adecuada, y hasta cercas de alambre”.
De momento, lo más solicitado
entre los 15 útiles de labranza que se ofertan, son los machetes, las
limas y las herraduras para los caballos. Como, a fin de cuentas,
se trata de un plan experimental, los comerciantes no dan datos
exactos de lo facturado a lo largo de un solo día, aunque
sí estiman que la cifra podría estar entre los
50 euros y los 100 euros.
Otra de las dificultades a las
que se enfrentan los cubanos es que, absolutamente toda la oferta
se realiza en pesos convertibles (CUC), una divisa que vale
24 veces más que el peso cubano (CUP), con el que además,
se pagan la mayoría de los salarios. Un machete, por
ejemplo puede costar aproximadamente tres euros, mientras que
un hacha, puede alcanzar los 10 euros.
Reformas sin contundencia.
Guira de Melena es uno de los municipios con mayor potencial
agrícola del país. En sus fértiles tierras
rojizas se cultiva patata, plátanos, tomates y un sin
fin de frutas y vegetales. El mayor porcentaje de la tierra
cultivada pertenece a agricultores privados o integrados en
cooperativas.
Los campesinos, que conocen bien
las herramientas de labranza, confían especialmente en
la calidad de la marca ‘Bellota’, procedente de
Colombia, que además es la principal proveedora de estas
tiendas en la isla.
“Si dispusiésemos
de las ‘azadas Bellota’, podríamos producir
el doble en el campo, porque pesan menos y sus aceros son de
excelente calidad”, comentó a Americaeconomica.com un joven dedicado al cultivo de la uva.
Actualmente, sólo existen
cuatro establecimientos en la isla como ‘El Guateque’,
que pertenecen a Cimex bajo el manto de Tiendas Panamericanas.
Mientras el sector agrario se
queja de la escasez de oferta, el Gobierno cubano continúa
anunciando un goteo de reformas que aspiran a
facilitar la vida diaria de los ciudadanos.
Fuentes consultadas por Américaeconómica.com aseguran que las autoridades han iniciado una tímida
reforma del sector sanitario. Las quejas de los ciudadanos ante
la falta de personal han obligado a las administraciones de
la isla a remodelar el concepto del "médico de familia",
con una ampliación de horarios, además de mantener
personal en las zonas rurales.
La medida consiste básicamente
en reforzar todavía más los servicios en las policlínicas que, en los últimos meses, han sido rehabilitadas
con nuevos equipos de última tecnología.
Falta de personal.
Según la agencia Reuters, algunas fuentes aseguran que en las provincias,
las clínicas de familia dispondrán a partir de ahora
de un médico y una enfermera durante todo el día,
en vez de abrir sólo por la mañana.
En Cuba, no son pocos los ciudadanos
que atribuyen la falta de estos especialistas al envío
masivo de médicos de la isla a otras regiones como Venezuela.
Las cifras oficiales estiman en más de 60.000 los profesionales
del sector que prestan servicio en más de 60 naciones
extranjeras.
La idea inicial de este nuevo
concepto corresponde en realidad al ex presidente Fidel Castro,
que en su momento apostó por la construcción de
miles de consultas médicas en todo el país. Se
trataba de edificaciones muy sencillas, tipo chalé, con la
consulta en planta baja y la vivienda en la parte superior.
Muchas de ellas se encuentran cerradas ahora.
Esta medida bien puede
considerarse una de las últimas puesta en marcha por
el nuevo Gobierno de Raúl Castro y que, como viene siendo
habitual, no son recogidas en las informaciones de la prensa
local.
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