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Los precios de los alimentos no parecen tocar techo,
y los expertos discrepan sobre si existe o no un vínculo
entre esta situación y la producción de biocarburantes.
El debate sigue su curso, pero la crisis inflacionista golpea
ya a la comunidad internacional, en medio de las recomendaciones
por poner freno a la crisis alimentaria.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick,
ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que
tome las medidas oportunas que sean capaces de hacer frente a
la crisis alimentaria generada por el alza del precio de los alimentos.
Zoellick señaló que en muchos países
en desarrollo los pobres gastan hasta un 75% de sus ingresos en
alimentos, por lo que el aumento de precio les afecta gravemente.
Además, destacó que en sólo dos meses el
precio del arroz se disparó a niveles históricos
y podría continuar en aumento.
Por su parte, el director gerente del FMI, Dominique
Strauss-Kahn, consideró que si bien la economía
atraviesa una desaceleración generalizada, también
podría producirse un periodo inflacionario debido a la
escalada de los precios de los alimentos y la energía.
El panorama internacional que se vislumbra es bastante
desolador. La solución para evitar una profundización
de la crisis es instar a los gobiernos a aportar al menos los
500 millones de dólares (casi 317 millones de euros) solicitados
por el PMA (Programa Mundial de Alimentos). Esta medida serviría
para poder cumplir con las operaciones de emergencia.
Brasil. Un ejemplo que ilustra la situación
de la galopante inflación internacional es el que se vive
en Brasil. El país carioca situó la inflación
durante el mes de marzo en el 0,48%, por encima del 0,37% de marzo
de 2007, y el mayor nivel para el mes desde 2005.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha culpado de la situación
durante su visita a Holanda a las multinacionales agroalimentarias
de la elevada inflación internacional. Lula ha exigido
a estas empresas una mayor producción y ha asegurado que
los biocarburantes no tienen "toda la culpa" de los
elevados precios que sufren los brasileños.
El Gobierno de Lula es el mayor exportador mundial de biocombustible
a base de etanol, y tiene previsto firmar hoy viernes un acuerdo
con Holanda para aumentar la cooperación en biocarburantes.
El país de los tulipanes es el mayor inversor extranjero
en Brasil, donde colocó 8.100 millones de dólares
(5.100 millones de euros) el año pasado. Sus importaciones
con el país sudamericano ascendieron a 8.800 millones de
dólares.
El año pasado, la inflación en Brasil fue de 4,47%,
la tasa más elevada desde 2005. La carne aumentó
un 22%, el pan el 7,93% y el aceite de soja otro 7,58%. Por otro
lado, dos tercios de las exportaciones de Brasil en 2007 consistieron
en productos agrícolas.
Estados Unidos es el principal productor mundial de etanol con
28.000 millones de litros en 2007, seguido de Brasil con 22.000
millones. Estados Unidos elabora el combustible a partir del maíz
y Brasil de la caña de azúcar.
Críticas. Según algunos críticos,
los cultivos de caña de azúcar para producir etanol
se expanden en detrimento de las tierras destinadas a la alimentación
de la población y hacen subir artificialmente los precios
de los alimentos, que se tornan inasequibles para los más
desposeídos.
Por su parte, Lula rechazó el martes en una visita a Holanda
que exista un vínculo entre el alza mundial de los precios
de los alimentos y la producción de biocarburantes.
"No me digan que los biocarburantes provocan el alza de
los precios", lanzó el presidente en una conferencia
de prensa conjunta con el primer ministro holandés Jan
Peter Balkenende.
"Hoy hay más gente que come. Los chinos comen, los
indios comen, los brasileños comen, y la gente vive más",
explicó Da Silva, quien estimó que la mayor causante
del alza de los precios es la cifra creciente de bocas que alimentar.
"Pido al mundo entero que produzca más" para
satisfacer las necesidades alimentarias sin provocar inflación,
añadió.
Expertos. Americaeconomica.com se ha puesto en contacto
con fuentes oficiales del Real Instituto El Cano, donde expertos
analistas económicos realizaron una radiografía
de la economía brasileña. "Brasil se encuentra
en la cresta de la ola dentro de la coyuntura internacional, al
ser uno de los mayores exportadores de alimentos y biocarburantes
debido a la demanda que generan los países emergentes como
son China y la India. Eso es una buena noticia, pero conlleva
que los precios de los productos en Brasil se incrementen".
"El reto para frenar la inflación consiste en aumentar
la oferta, pero para ello se debe invertir en mejorar la industria
alimentaria", señalaron los analistas. Otra de las
medidas sería proporcionar una serie de subsidios a la
población más desfavorecida, para que puedan adquirir
los alimentos a un precio más asequible.
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