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El envío de la reforma energética
no ha sentado muy bien a la oposición mexicana abanderada
por el izquierdista López Obrador, quien se ha propuesto
convertir la propuesta en el látigo con el que castigar
al Gobierno de Felipe Calderón. La oportunidad de desgastar
al presidente hace prever que la polémica alcanzará
grandes dosis de protagonismo en la presente legislatura.
Oposición. El espectáculo no
ha hecho nada más que empezar. Ayer mismo se pudo asistir
a una jornada en el Congreso de lo más agitada, en la que
legisladores izquierdistas tomaron las dos cámaras del
Congreso en protesta por el proyecto de reforma energética,
aludiendo que de prosperar la medida se abrirá la puerta
al capital privado, y una vez dentro, será imposible echarle
de nuestra casa.
Furiosos por no poder debatir el proyecto del presidente
Felipe Calderón, los legisladores del PRD (Partido de la
Revolución Democrática) y de los minoritarios Convergencia
y del Trabajo en el Senado y la Cámara de Diputados tomaron
el podio y obligaron a declarar un receso.
Los senadores concentrados en el FAP (Frente Amplio
Progresista) irrumpieron en el estrado de la presidencia de la
Cámara Alta expresando su rechazo, mientras que en sus
escaños colocaron carteles con la leyenda: "Sí
a Pemex, no a la reforma energética".
La Cámara de Diputados terminó su
sesión y los legisladores de izquierda expresaron su repudio
a la reforma con cánticos: "La patria se defiende,
el petróleo no se vende".
Luego, el ex candidato presidencial López
Obrador, y unas mil mujeres de las "brigadas de resistencia
civil y pacífica" en defensa de Pemex se dirigieron
al Senado, que bloquearon hasta la noche.
Gobierno. El PAN (Partido Acción Nacional)
lamentó la toma de tribuna en el Congreso por parte del
grupo parlamentario del PRD por su rechazo a la reforma energética
y advirtió que no permitirá que bloqueen el avance
de la propuesta del Ejecutivo.
"El PAN lamenta y rechaza la forma violenta
en que el PRD se ha apropiado de las tribunas de la Cámara
de Diputados y de la Cámara de Senadores. No permitiremos
que unos violentos, que unos rijosos, se salgan con la suya".
"El Partido va a ir junto con quienes quieren
dialogar, incluyendo a los perredistas (PRD), éstos métodos
son los adecuados para una democracia que transita pacíficamente.
No es ni pacífico, ni democrático, ni tolerante
arrebatar la tribuna de la nación que nos pertenece a todos",
especificó el PAN.
A través de un comunicado, los panistas calificaron
de violentos a los perredistas, pues señalaron que sólo
les interesa la violencia, el desorden y la anarquía.
Pemex. Por su parte, la compañía
Petróleos Mexicanos, parece ver con buenos ojos la iniciativa
propuesta por el Gobierno, "la excesiva regulación
que se ejerce desde diversas áreas oficiales le resta maniobra
a la compañía en la toma de decisiones".
Las conclusiones que se pueden extraer de las declaraciones
realizadas al americaeconomica.com son evidentes, la paraestatal
no pone ninguna objeción a la entrada de capital privado,
el cual supondrá un impulso para sacar del agujero en el
que se encuentra el sector petrolero mexicano.
Abran juego. Los tres ejes fundamentales
sobre los que gravita la reforma energética, Gobierno,
oposición y Pemex, están sentados alrededor de la
mesa como si de una partida de póker se tratase. El que
mejor sepa jugar las cartas saldrá victorioso.
Pero en la partida falta un jugador, en mi opinión
el más importante, el pueblo mexicano, que una vez más
debe observar desde la lejanía como se desarrollan los
acontecimientos que sin duda marcarán el futuro a corto
plazo de la nación.
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