| El
ex presidente Fidel Castro ha protagonizado su primera polémica
periodística, al criticar a un articulista local al que
aconsejó “tener mucho cuidado" con lo que
afirmaba, "para no seguir el juego a la ideología
enemiga”, en una muestra más de su papel omnipresente
como guardián de la Revolución cubana.
En la “reflexión”
titulada “No hacer concesiones a la ideología enemiga”,
Castro asegura haber escuchado “un comentario público
divulgado por un medio masivo de la Revolución”,
en el que se criticaban las concesiones que deben hacer
los cubanos en su día a día en la isla.
Dado el singular momento de cambios
que vive la isla bajo el gobierno de su hermano Raúl
Castro, y en medio de un peculiar proceso de debates como nunca
antes, no faltaron tanto dentro como fuera de Cuba los que han
intentado colocar esa pieza del rompecabezas en el presunto
autor que condujo al líder a esa respuesta.
Algunos atribuyen estas declaraciones
a Orlando Lugo Fonte, presidente de la Asociaición Nacional
de Agricultores Pequeños (ANAP), cuando en el informativo
estelar de la noche afirmó que en Cuba "se harán
todos los cambios que sean precisos”.
Sin embargo, la gran mayoría
atribuye el enfado de Fidel al artículo del periodista
Luis Sexto, del diario Juventud Rebelde, de la Unión
de Jóvenes Comunistas (UJC) que bajo el título
de “La marcha atrás no va palante” cuestiona
muy seriamente a las controvertidas “concesiones”.
En su artículo, Sexto
asegura que "muchos podríamos compartir una experiencia
común: tanto hoy como ayer oíamos decir que tenemos
que hacer concesiones… Querían decir, por ejemplo,
que si hubo que establecer legalmente el trabajo por cuenta
propia era porque la vida nos obliga a retroceder, a hacer una
concesión”.
Concesiones.
“¿Concesión respecto a qué? Concesión
respecto a lo que deseamos y queremos” , insiste Sexto
en su artículo. Cuando las autoridades cubanas se refieren
a “concesiones” éstas son enmarcadas en el
llamado Período Especial, que comenzó con la desaparición
de la Unión Soviética y sumió a la isla
en una de las peores crisis económicas de su historia.
Finalmente, Luis Sexto vuelve
a preguntarse: “¿Es una “concesión”,
un retroceso, concebir, organizar fórmulas que permitan
el progreso en obras concretas y no en sueños?”.
Con estas palabras, muy probablemente haya sido Sexto quien
llevara al comandante Fidel Castro a recordarle “no hacerle
el juego al enemigo”.
En medio de la discusión
periodística, el goteo de tímidas reformas iniciadas
por el Gobierno de Raúl Castro sigue dando de qué
hablar a los cubanos. A pesar de que, como viene siendo habitual,
muy pocos medios han sido los privilegiados en recoger la noticia,
parace que por fin, Cuba dejará viajar a los ciudadanos
de la Isla al extranjero son necesidad de permisos oficiales.
Adios a la tarjeta blanca.
La famosa tarjeta blanca o permiso de salida, cuya tramitación
cuesta 150 pesos convertibles (unos 100 euros), podría
desaparecer con excepciones. Sólo necesitarían
ese permiso los médicos, los universitarios recién
graduados que no hayan cumplido su servicio social, o los militares
y miembros del Ministerio del Interior con acceso a información
que afecte a la seguridad del Estado.
La carta de invitación,
que hasta ahora es necesario presentar en las oficinas de inmigración
cuando se viaja, también se eliminará, aseguraron
fuentes oficiales al País.
Otra de las flexibilizaciones
es la prórroga del tiempo de estancia que los cubanos
pueden estar en el exterior sin tener que regresar a su país,
o perder sus derechos. El plazo legal en la actualidad es de
11 meses, que se ampliaría, probablemente, a dos años.
Además, los menores de edad podrían salir con
sus padres, algo actualmente restringido y sólo autorizado
en casos excepcionales, añadieron las fuentes.
También se prevé
que se simplifiquen los trámites de entrada temporal
para los cubanos que residen en el exterior. De implementarse
algunas de estas medidas, el Gobierno de Raúl Castro
estaría atendiendo a las peticiones de intelectuales
y artistas, como por ejemplo el cantautor Silvio Rodríguez,
pidió recientemente la abolición "completa"
del permiso de entrada y de salida por no responder a la nueva
realidad del país.
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