En el marco del XV Encuentro del Sector Financiero, los dos
princiaples bancos españoles, Santander y BBVA, mandaron
un mensaje de tranquilidad y confianza a sus inversores, al
asegurar que hay aún oportunidades de negocio a pesar
de la crisis financiera.
El vicepresidente segundo de Banco Santander, Alfredo Sáenz,
vaticinó la extinción del modelo de la banca de
inversión “yanki”, al mismo tiempo que defendió
la fortaleza del mayor banco español, basada en profundizar
la relación con sus clientes.
Sáenz explicó que el exceso de liquidez y el dinero
barato creó en los últimos años su “propia
fauna”, en referencia a los grandes bancos de inversión,
que estaba muy aclimatada al sistema. Sin embargo, la crisis
crediticia ha puesto fin a este sistema bancario.
Aunque las pérdidas se podrán cubrir con recapitalizaciones,
tal y como ya está ocurriendo, Sáenz considera
que este modelo de negocio ya no podrá existir más.
Por el contrario, al Banco Santander no le ha cogido por sorpresa
esta crisis, que ya anticipaba. El mayor banco español
y cuarto del mundo por capitalización bursátil
está bien posicionado para afrontar la crisis, debido
a que se ha mantenido fiel al modelo de banca tradicional y
se mantuvo “disciplinado” en el anterior momento
de dinero fácil.
Brasil. Además, el banco español
está muy diversificado geográficamente, lo que
ayuda a limitar los cambios de ciclo que presentan las diversas
economías mundiales. A tal respecto, Sáenz ha
querido destacar que Banco Santander es la única entidad
internacional con presencia relevante en un país del
BRIC como es Brasil, donde Santander es uno de los cuatro principales
bancos. La entidad española espera poder favorecer su
negocio en el país latinoamericano, del que depende casi
una cuarta parte de sus beneficios empresariales.
BBVA. Por su parte, y también dentro
del contexto de este encuentro financiero, el consejero delegado
del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, defendió
la “posición inmejorable” que presenta el
BBVA en el momento actual de la crisis financiera.
Goirigolzarri explicó que, en una crisis como la actual,
las diferencias entre las diversas entidades financieras vendrán
determinadas por tres vectores. Por su posición de partida,
por su posicionamiento corporativo y por su modelo de negocio.
En este marco, es la “hora de los bancos fuertes y bien
gestionados con modelos de negocio centrados en el cliente”,
tal y como el propio BBVA. Según el consejero delegado
de la entidad, el BBVA será uno de los bancos que más
favorecidos saldrán de la crisis. Además, seguirá
marcando diferencias en el futuro debido a tres “palancas”.
Su posición de partida diferencial, un fuerte y diversificado
negocio corporativo y un innovador modelo de negocio, que responde
a los cambios del entorno.
Punto de inflexión. Según Goirigolzarri,
2007 fue un punto de inflexión hacia un escenario más
complejo en el sector financiero, con la crisis de liquidez
y de crédito y un menor crecimiento global. Este entorno
hará que los bancos vean afectados tanto su cuenta de
resultados y su balance, como su forma de enfocar el negocio,
por lo que, ha insistido, ha llegado la hora de los bancos fuertes
y bien gestionados, que cuentan con modelos de negocio centrados
en el cliente, y no en la banca de inversión.
CECA. Juan Ramón Quintás, presidente de la CECA,
ha defendido en estas conferencias la fortaleza y solvencia
de las cajas de ahorros españolas, aunque ha reconocido
que la crisis aún se prolongará en el tiempo porque
los factores que la propiciaron siguen vigentes.
Además, Miguel Fernández Ordóñez,
gobernador del Banco de España reconoció una “moderada
preocupación” por el aumento de la morosidad en
los préstamos a las familias. Según Ordóñez,
la tasa de morosidad tiene una tendencia creciente, sin embargo
era algo ya esperado debido a que las tasas se encontraban en
cotas muy bajas. El gobernador de la institución también
espera que las tasas de morosidad en préstamos inmobiliarios
suban, aunque ha querido destacar que la acumulación
de provisiones de riesgo permitiría absorber incluso
el peor escenario posible, tal y como fue la crisis de 1993.