| Néstor
Kirchner ha jugado un papel protagonista en el nombramiento
de Carlos Fernández como nuevo ministro de Economía
de Argentina, tras la dimisión de Martín Lesteau
por su "mala gestión" en el conflicto agrario.
Fernández es un hombre de total confianza del matrimonio
Kirchner, que, entre otras cosas, ha conseguido solucionar graves
conflictos con distintos gremios del país en los últimos
años.
Además de solucionar la
dura huelga de los maestros el pasado año, Carlos Fernández
se ha ganado la confianza del Gobierno por su gestión
como subsecretario de Relación con las Provincias, como
ministro de Hacienda cuando el Gobierno “lo mandó”
para arreglarle las cuentas a Felipe Solá, y como subsecretario
de Hacienda de la Nación, junto a Carlos Mosse.
Después de la crisis por
la salida de Alberto Abad y Ricardo Echegaray, el Gobierno también
confió en él para dirigir la Administración
Federal de Ingresos Públicos.
Sin duda alguna, otra de las
causas de la salida de Losteau de la cartera viene de un polémico
informe que el ex ministro mandó a la presidenta Cristina
Fernández recomendando medidas para combatir la inflación,
que según datos oficiales es del 8%, aunque las entidades
bancarias estiman que asciende hasta el 25%. La presidenta no
le contestó.
Duro discurso.
Néstor Kirchner inauguraba ayer su cargo de jefe del
justicialismo con un durísimo discurso en el que condenaba
las propuestas de "enfriamiento de la economía"
para combatir la inflación realizadas hace unas semanas
por Losteau.
Al desagrado del matrimonio Kirchner
por las propuestas de Losteau, se suman además las reiteradas
peleas del ex ministro con Guillermo Moreno, el secretario de
Comercio Interior, quien se ha ocupado en las últimas
semanas de la relación con empresarios agrarios y el
manejo de las políticas de precios, eso sin contar con
su privilegiada relación con los Kirchner, algo que Lousteau
nunca llegó a tener.
Mientras el jefe de Gabinete
buscaba reimpulsar el diálogo, Moreno, con el aval de
Kirchner, promulgaba la confrontación. En este escenario,
Lousteau quedó relegado de las negociaciones y su salida
del Gobierno era sólo cuestión de tiempo.
Hace apenas cinco meses, fue Miguel
Peirano el que decidió salir del Gobierno de Néstor
Kirchner, con un hilo en común al de Lousteau: falta
de autonomía para tomar decisiones, y nubarrones sobre
la posible normalización del Instituto Nacional de Estadística
de la región (INDEC).
Cuando se conoció que
hay diferencias siderales entre las mediciones oficiales de,
por ejemplo, Santa Fe con un un 1,2% de incremento de precios
en marzo, frente al 4,2% estimado por la propia provincia con
sus mediciones, Lousteau habría empezado a masticar su
decisión final. Parece así que las palabras de
Kirchner en el atril terminaron por convencerlo.
Apoyo del Gabinete.
El diario argentino La Nación revela hoy que
Lousteau comunicó su decisión ayer por la tarde
al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien intentó
convencerlo de que diera marcha atrás con su decisión.
Sin embargo, el economista le hizo ver que eso era imposible.
"Me voy por motivos
que vos mismo compartís", le habría señalado
Lousteau a Fernández, según el periódico
trasandino, en alusión a las conocidas diferencias entre
ambos con Moreno.
Lo cierto es que Carlos Fernández
ha heredado uno de los conflictos más graves de la región
desde que se puso fin a la crisis del corralito. De momento,
el vicepresidente de Federación Agraria Argentina (FAA),
Pablo Orsolini, ha asegurado a este diario que el Gobierno "no
quiere negociar" con ellos, a pesar de que el campo "ha
suavizado sus posturas para intentar llegar a un acuerdo".
Además, dirigentes agrarios
de esa nación andina han recordado que cuando queda menos
de una semana para que venza el plazo estipulado para las negociaciones,
el único acuerdo que se ha firmado con las autoridades
del país, en materia cárnica, no ha sido cumplido
por parte del Ejecutivo.
La semana pasada ambas partes
firmaron un acuerdo por el que el Gobierno levantaba la restricción
de las exportaciones de carne, a cambio de que el precio de
ésta bajase y se abasteciese al país. Orsolini
ha recordado a este diario que ellos han cumplido, pero, la
Administración argentina dirigida por Cristina Fernández,
no.
A día de hoy, las negociaciones
siguen estancadas y los acuerdos en materia agraria no avanzan.
El plazo para que finalicen las negociaciones entre las partes
implicadas termina el próximo 2 de mayo, y Fernández
deberá actuar con "puño de hierro" si
quiere poner fin a una grave crisis que podría suponer
un serio obstáculo en su carrera ministerial. |