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Año X - Madrid, viernes 25 de abril de 2008
 
Reportaje
 
Néstor Kirchner impone a un "experto en crisis" en el Ministerio de Economía
Líos de familia
C.A.

Néstor Kirchner ha jugado un papel protagonista en el nombramiento de Carlos Fernández como nuevo ministro de Economía de Argentina, tras la dimisión de Martín Lesteau por su "mala gestión" en el conflicto agrario. Fernández es un hombre de total confianza del matrimonio Kirchner, que, entre otras cosas, ha conseguido solucionar graves conflictos con distintos gremios del país en los últimos años.

Además de solucionar la dura huelga de los maestros el pasado año, Carlos Fernández se ha ganado la confianza del Gobierno por su gestión como subsecretario de Relación con las Provincias, como ministro de Hacienda cuando el Gobierno “lo mandó” para arreglarle las cuentas a Felipe Solá, y como subsecretario de Hacienda de la Nación, junto a Carlos Mosse.

Después de la crisis por la salida de Alberto Abad y Ricardo Echegaray, el Gobierno también confió en él para dirigir la Administración Federal de Ingresos Públicos.

Sin duda alguna, otra de las causas de la salida de Losteau de la cartera viene de un polémico informe que el ex ministro mandó a la presidenta Cristina Fernández recomendando medidas para combatir la inflación, que según datos oficiales es del 8%, aunque las entidades bancarias estiman que asciende hasta el 25%. La presidenta no le contestó.

Duro discurso. Néstor Kirchner inauguraba ayer su cargo de jefe del justicialismo con un durísimo discurso en el que condenaba las propuestas de "enfriamiento de la economía" para combatir la inflación realizadas hace unas semanas por Losteau.

Al desagrado del matrimonio Kirchner por las propuestas de Losteau, se suman además las reiteradas peleas del ex ministro con Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, quien se ha ocupado en las últimas semanas de la relación con empresarios agrarios y el manejo de las políticas de precios, eso sin contar con su privilegiada relación con los Kirchner, algo que Lousteau nunca llegó a tener.

Mientras el jefe de Gabinete buscaba reimpulsar el diálogo, Moreno, con el aval de Kirchner, promulgaba la confrontación. En este escenario, Lousteau quedó relegado de las negociaciones y su salida del Gobierno era sólo cuestión de tiempo.

Hace apenas cinco meses, fue Miguel Peirano el que decidió salir del Gobierno de Néstor Kirchner, con un hilo en común al de Lousteau: falta de autonomía para tomar decisiones, y nubarrones sobre la posible normalización del Instituto Nacional de Estadística de la región (INDEC).

Cuando se conoció que hay diferencias siderales entre las mediciones oficiales de, por ejemplo, Santa Fe con un un 1,2% de incremento de precios en marzo, frente al 4,2% estimado por la propia provincia con sus mediciones, Lousteau habría empezado a masticar su decisión final. Parece así que las palabras de Kirchner en el atril terminaron por convencerlo.

Apoyo del Gabinete. El diario argentino La Nación revela hoy que Lousteau comunicó su decisión ayer por la tarde al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien intentó convencerlo de que diera marcha atrás con su decisión. Sin embargo, el economista le hizo ver que eso era imposible.

"Me voy por motivos que vos mismo compartís", le habría señalado Lousteau a Fernández, según el periódico trasandino, en alusión a las conocidas diferencias entre ambos con Moreno.

Lo cierto es que Carlos Fernández ha heredado uno de los conflictos más graves de la región desde que se puso fin a la crisis del corralito. De momento, el vicepresidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Pablo Orsolini, ha asegurado a este diario que el Gobierno "no quiere negociar" con ellos, a pesar de que el campo "ha suavizado sus posturas para intentar llegar a un acuerdo".

Además, dirigentes agrarios de esa nación andina han recordado que cuando queda menos de una semana para que venza el plazo estipulado para las negociaciones, el único acuerdo que se ha firmado con las autoridades del país, en materia cárnica, no ha sido cumplido por parte del Ejecutivo.

La semana pasada ambas partes firmaron un acuerdo por el que el Gobierno levantaba la restricción de las exportaciones de carne, a cambio de que el precio de ésta bajase y se abasteciese al país. Orsolini ha recordado a este diario que ellos han cumplido, pero, la Administración argentina dirigida por Cristina Fernández, no.

A día de hoy, las negociaciones siguen estancadas y los acuerdos en materia agraria no avanzan. El plazo para que finalicen las negociaciones entre las partes implicadas termina el próximo 2 de mayo, y Fernández deberá actuar con "puño de hierro" si quiere poner fin a una grave crisis que podría suponer un serio obstáculo en su carrera ministerial.

 
 

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