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La sombra de la privatización en empresas estatales ha
tocado de lleno a los mercados de Chile y de México.
La amenaza de una larga huelga se cierne sobre la minera chilena
Codelco, ante la posible entrada de la china Minmetal en la
compañía. Mientras, el Congreso mexicano continúa
dividio por la polémica reforma energética que,
tal vez, acabe con el ingreso de capital extranjero en Pemex.
Con este panorama de fondo, las
negociaciones y la diplomacia siguen su curso sin vistas a una
pronta solución de ambos conflictos. Mientras la polémica
por la huelga de los subcontratados en Codelco continúa,
la firma de un acuerdo con la minera china Minmetal, que pretende
adquirir un 25% de una de sus divisiones, ha aparecido como
uno de los principales problemas de los trabajadores, que no
quieren capital privado en la minera.
Uno de los portavoces del Sindicato
de Trabajadores de Codelco, Emilio Páez, ha afirmado a
este diario que “todos los trabajadores del cobre de Chile
irán a la huelga” si se llega a ese acuerdo, porque
“el cobre es de todos los chilenos, y porque el Gobierno
no ha sido capaz de defenderlo”.
“Es la única forma
de hacer ver al Gobierno chileno, a los chinos y al mundo que
los chilenos no queremos que Codelco se asocie con nadie, porque
es una empresa estatal y queremos que así siga”,
ha enfatizado Páez, quien a continuación ha confesado
a este diario estar seguro de que si eso pasa, “saldremos
en los periódicos y televisiones de todo el mundo”.
Con respecto a la huelga que
mantienen los trabajadores subcontratados de la minera estatal,
los dirigentes sindicales aseguran que las que tienen que negociar
con esos huelguistas son las empresas que los contratan, y no
Codelco. estas fuentes han querido dejar claro que "todos
los dirigentes sindicales rechazan la violencia de las protestas
de la última semana”, que han desembocado en agresiones
y amenazas a los trabajadores no subcontratados en la última
semana.
Por otro lado, un portavoz de
Codelco confirmó a este diario que la compañía
está revisando sus acuerdos con las empresas subcontratas
y rescindirá sus contratos a aquellas que no cumplan
con lo establecido. Sin embargo, la confidente aseguró
que todavía no pueden desvelar cuáles son las
empresas que están siendo investigadas.
Desde la empresa estatal chilena
han asegurado a este diario que el problema con los trabajadores
subcontratados es sólo con los afiliados a la Confederación
de Trabajadores del Cobre, que se considera la mayoritaria de
esos subcontratados, porque exigen un bono de productividad
que no ha sido acordado con ellos.
Además, fuentes de Codelco
han explicado que con el resto de sindicatos de trabajadores
subcontratados ya se ha llegado a un acuerdo para adelantar
ese “polémico” bono, que se acordó
con ellos el año pasado.
Mientras, a 7.000 km de Chile, el perredista Andrés Manuel
López Obrador continúa con su propia cruzada para
impedir la reforma energética y la privatización
de Pemex. Obrador, que en los últimos meses ha recuperado
gran parte del protagonismo perdido tras su derrota en las elecciones,
advirtió anoche a Calderón no va a ceder en su
objetivo de impedir la privatización de los hidrocarburos.
En diferentes reuniones con las
dirigencias del Partido del Trabajo (PT) y de Convergencia,
Obrador resaltó la importancia de la toma de las dos
tribunas del Congreso de la Unión y de la resistencia
civil pacífica.
En medio de la división
del Congreso, el líder del PRD mexicano ha expresado
en repetidas ocasiones su voluntad para un debate nacional sobre
la situación de la industria energética del país,
una propuesta realizada por el Frente Amplio Progresista (FAP).
Sin embargo, Obrador ha dejado muy claro que no intensificará
los movimientos de organización e información,
ante las sospechas de que la propuesta del debate no sirva para
acabar con el "afán privatizador" del Gobierno.
Obrador también
ha criticado duramente a los senadores del partido izquierdista
PRI y del poder PAN, que “de manera vergonzosa”,
aprobaron el pasado martes el anteproyecto de la Ley de Adquisiciones,
que tiene como objetivo abrir las compras del sector público
a proveedores extranjeros.
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