En
fecha reciente, ha sido reestructurada la cúpula directiva
del gigante siderúrgico Arcelor Mittal. En la nueva dirección
general solamente hay un español, Gonzalo Urquijo, que
abandona la división de Steel Solutions and Services
(3S), que en España se conoce como transformados, y ahora
pasa a regentar tres nuevas áreas de responsabilidad:
las divisiones mundiales de acero inoxidable, de tubos y las
actividades de la empresa en China.
Seguirá, además,
al frente del negocio de productos largos y de la responsabilidad
social corporativa de la empresa. El órgano gestor que
antes estaba integrado por cinco ejecutivos ha pasado ahora
a siete.
Después de la salida de
Malay Mukherejee, han ingresado Sudhir Makeshwari, como responsable
del desarrollo del negocio, de las fusiones y adquisiciones;
Christophe Cornier, como director de tecnología y encargado
de proyectos de plantas siderúrgicas de nueva construcción
y de las actividades en África y Asia, y finalmente Davinder
Chugh, que junto al presidente, Lakshmi Mittal, estará
al frente de los servicios compartidos.
El presidente, mejor dicho copresidente
y consejero delegado, Lakshmi Mittal, es el propietario de casi
el 45 por ciento de la empresa y cuenta con muchos años
de experiencia, que le han convertido en el quinto hombre más
rico del mundo. Arcelor Mittal es la empresa siderúrgica
más importante del planeta y casi triplica a su más
próxima rival, Nippon Steel, que es la segunda siderúrgica.
Gigante. La
empresa cuenta hoy con 320.000 empleados. La existencia de una
empresa de este tamaño en el sector del acero se debe
a las exigencias que impone la globalización de la economía
y al hecho de que la industria del acero presenta un grado de
atomización incompatible con las necesidades de nuestro
tiempo.
Hace tan sólo unos pocos
años, el negocio siderúrgico estaba en manos europeas,
norteamericanas o japonesas. Hoy la presencia de China y de
la India hace que estas naciones adquieran un protagonismo cada
día más fuerte.
Arcelor Mittal lucha por introducirse en otros y distintos mercados.
Los mercados emergentes, como
Arabia Saudí y los países fabricantes de acero
a bajo precio, como Brasil, están en el punto de mira
del coloso siderúrgico. En cambio, en Europa, en Estados
Unidos y Canadá, Arcelor Mittal planea la reducción
de costes. En Europa, se pretende mantener una reducción
anual de gastos del 3 por ciento. Otros objetivos que pretende
son el ahorro de energía y la reducción de las
emisiones de anhídrido carbónico. Llama la atención
la campaña de publicidad a nivel mundial “Boldness
changes everything”, la audacia lo cambia todo.
En su primer ejercicio, Arcelor
Mittal obtuvo un beneficio de 10.400 millones de dólares,
lo que significa un 30 por ciento más que en el año
2005. Casi un tercio de estos beneficios irán a parar
a los accionistas en forma de dividendo. El incremento de los
precios y los elevados niveles de demanda de acero a nivel mundial,
gracias al rápido crecimiento de los mercados emergentes
explican estos magníficos resultados.
Pero también pueden añadirse
otro tipo de explicaciones, como son una agresiva estrategia
a nivel internacional y la diversificación geográfica.
La empresa anunció el pasado año, 35 operaciones
de adquisición, que explican el crecimiento, a lo que
hay que añadir una serie de operaciones llevadas a cabo
con éxito en Argentina, Brasil, Costa Rica, México,
Polonia y China.
Arcelor Mittal mantiene
en España una fuerte presencia. Nuestro país aportó
a las cuentas del grupo 6.400 millones en el año 2007,
lo que se debió a una producción próxima
a los diez millones de toneladas de acero.
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