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Ecuador ha rechazado la oferta económica
presentada por América Móvil para ampliar hasta
2023 su actual concesión de telefonía móvil.
La compañía del magnate mexicano Carlos Slim deberá
abandonar el país después de que fracasara la
cruzada que libró con el presidente Rafael Correa.
El regulador de las telecomunicaciones de Ecuador, Conatel,
ha decidido no aceptar la nueva propuesta económica del
grupo y ha propuesto a la Secretaría Nacional de Telecomunicaciones
(Senatel) terminar la negociaciones con el operador. El regulador
indicó que en comunicado que el Estado garantizará
la continuidad del servicio y explicó que la operadora,
cuyo nombre comerical es Porta, sólo permanecerá
en el país hasta finales del próximo mes de agosto.
Porta tiene alrededor de un 70% del mercado de telefonía
móvil en Ecuador y el país demandaba unos 480
millones de dólares a América Móvil por
la renovación de otros 15 años de licencia. La
compañía, que el pasado lunes presentó
su nueva propuesta, nunca reveló los detalles de la misma.
Senatel deberá realizar una auditoría administrativa,
técnica y legal en Porta con el fin de preservar la continuidad
del servicio a los usuarios, mientras se hace cargo de ellos
otra operadora.
La compañía de Slim obtuvo unos ingresos en Ecuador
en el primer trimestre de 238 millones de dólares, un
13,2% más a los obtenidos en el mismo periodo del año
anterior.
A mediados de mes, Ecuador alcanzó un acuerdo de 220
millones de dólares con la española Telefónica,
la otra firma que participa en su boyante mercado, para renovar
su concesión por 15 años.
México. Pero los problemas para
Slim también se extienden a otros mercados. En México,
la futura aprobación de la reforma de la Ley de Inversión
Extranjera acabará con las limitaciones regulatorias
con las que se enfrenta Telefónica, su mayor competidora,
para iniciar nuevos proyectos en el país, como ofrecer
servicios de telefonía fija. Hasta ahora, la normativa
impide a las compañías extranjeras controlar más
del 49% de las empresas que ofrecen telefonía y este
es uno de los principales argumentos que emplea Telmex para
que la española no pueda interconectarse a su red. El
regulador del sector, Cofetel, ha exigido a Telmex que se abra
su red a la española.
Como Telmex controla el 90% del mercado y las
líneas fijas, si Telefónica no puede interconectarse
a la red de su rival es como si prácticamente no pudiera
prestar el servicio.
En este escenario, la compañía española
ha iniciado el proceso judicial en México para que se
retire la licencia a Telmex en México. El presidente
de la filial de Telefónica en México, Francisco
Gil Díaz, ha detallado que la teleco de Slim no revisa
el tope de sus precios ni hace separación contable que
evite el cruce de subvenciones. "Se ha gestado un caso
impecable de lo que los economistas califican como captura regulatoria;
se trata de una máquina gigantesca de capturar efectivo
avalada por diversos gobiernos", señaló.
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