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Año X - Madrid, viernes 3 de abril de 2009
 
Reportaje
 
Cristina Fernández ha viajado sola a la Cumbre del G-20, mientras Néstor Kirchner sigue con la campaña electoral en Argentina
Un matrimonio bien avenido
Ojosnegros

Cristina Fernández ha viajado sola a Londres para asistir a la Cumbre del G-20, al contrario que muchos de los mandatarios invitados que han acudido con sus consortes. El matrimonio Kirchner se reparte muy bien el trabajo, como un matrimonio bien avenido, y han considerado más oportuno que el ex presidente de Argentina permanezca en el país para acudir a los funerales por Raúl Alfonsín y continuar con la campaña electoral, tras el adelanto de los comicios legislativos al 28 de junio. Además, Néstor Kirchner ha aprovechado estos días para cerrar la financiación de algunas centrales eléctricas.

Y es que el matrimonio tiene mucho trabajo que hacer en el país. Esta semana el Gobierno de Argentina ha decidido levantar el control de capital impuesto desde el año 2005 para los que inviertan en un fondo de emisión de deuda, el "MBT", que financiará la construcción de dos centrales eléctricas.

A tan sólo tres meses de las elecciones presidenciales en el país la presidenta Cristina Fernández ha decidido tender una mano a estas compañías, situadas en Buenos Aires y en Santa Fé, para asegurarse los votos de estas regiones.

Argentina obligaba a mantener el 30% del capital de los inversores durante un año en una cuenta sin intereses, pero ahora tendrán la opción de comprar deuda emitida por el fondo beneficiario "MBT". Pero solo podrán hacerlo los que inviertan menos de 300 millones de dólares, que serán empleados para financiar proyectos de energía.

El fondo MBT, se ha creado para financiar las centrales termoeléctricas de Campana y Timbúes, que sin estos 300 millones de dólares no podrán estar operativas en los plazos marcados por el Gobierno argentino, en un principio iba a ser para el próximo mes de abril, pero al final tendrá que esperar hasta el mes de noviembre.

La construcción de las centrales se inició en 2006 y desde el año pasado comenzaron a operar en forma parcial. Pero parece que ahora con las elecciones presidenciales tan cerca Cristina Fernández ha decidido tender una mano a estas compañías, situados en Buenos Aires y en Santa Fé.

El objetivo de estos controles es evitar que la entrada masiva de capitales pueda llegar a provocar una brusca caída del dólar que genere inflación y que haga perder competitividad al peso, fundamentalmente frente al real brasileño.

El Gobierno de Néstor Kirchner impuso restricciones de capital para evitar las salidas de capital tan grandes que se produjeron a principios del año 2002, cuando el país atravesaba una crisis financiera muy severa.

Esto ha aliviado mandos de capital antes, suspendiéndolos durante 30 días el 30 de julio de 2008, después de exportadores de cereal repatriados menos dólares durante una discusión de cuatro meses con el Gobierno sobre impuestos de exportación.

Además, esta semana el Gobierno argentino también ha querido dejar claro que continúa con la búsqueda de ampliar su control sobre el sector energético del país y ha incorporado a uno de sus representantes en el consejo de Endesa Costanera, segunda empresa de capital español en la que el Estado ocupa una silla.

La semana pasada el ejecutivo de Cristina Fernández anunciaba la intervención de la segunda mayor distribuidora de gas del país y filial local del grupo Gas Natural BAN.

Simón Dasensich se ha sumado al directorio de la compañía como representante de la estatal Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), el ente recaudador del sistema de jubilaciones del país y dueño del 13,4% de las acciones de la generadora.

La designación de Dasensich ha sido aprobada durante la asamblea de accionistas de Endesa Costanera , en la que también se dio el visto bueno a los estados contables de 2008. En la asamblea también se designó como administrador en representación de la Anses a Ada Bogomira Lisjak.

La decisión de la Anses de ejercer su derecho de voto en la asamblea y designar un director no es algo nuevo. Esta es la tercera vez que la Anses coloca un representante en una compañía privada desde que en noviembre pasado el Gobierno de Cristina Fernández nacionalizó los activos de fondos de pensión privados, que tenían inversiones en acciones y otros activos financieros.

La designación de delegados de la Anses en los directorios de empresas comenzó el pasado 23 de marzo con la filial del grupo español Gas Natural y siguió con la Transportadora de Gas del Sur, en la que tiene participaciones la brasileña Petrobras.

Pero la Anses, además es dueña de participaciones accionariales en una treintena de empresas. Algunas de estas empresas son la desarrolladora inmobiliaria Consultatio, las eléctricas Edenor y Emdersa, la exportadora de limones San Miguel, el Banco Macro y la telefónica Telecom Argentina (controlada por Telecom. Italia). Y la siderúrgica Siderar (integrante del grupo Techint), la autopista Grupo Concesionario Oeste (controlada por la española Abertis), la Distribuidora de Gas Cuyana y la Transportadora Gas del Sur.

Cristina Fernández se ha mostrado siempre como una gran defensora del papel del Estado como regulador de la economía y le ha dado mayor fuerza a este discurso desde el comienzo de la crisis global, a partir del cual ha surgido una nueva visión del intervencionismo estatal. Pero esto no es nuevo porque esta política del Gobierno argentino se inició con el mandato de su marido Néstor Kirchner (2003-2007).

 
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