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Año X - Madrid, viernes 3 de abril de 2009
 
Reportaje
 
Perú busca alternativas para que los inversores fijen su mirada en su sector minero
Las mineras no levantan cabeza
M.F.Ojosnegros

Perú ha decidido poner fin a la grave situación por la que pasa el sector minero peruano y para ello Ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, ha viajado esta semana a EEUU para buscar inversores. Muchas compañías que operan en el país tienen serios problemas, de hecho Glencore detiene las operaciones de su mayor mina de zinc y la compañía de fundición Doe Run ha tenido que acudir a empresarios privados para salir de la quiebra.

El Ministro de Energía y Minas ha realizado un viaje oficial a EEUU para participar en el evento “Energy Week 2009: Energy, Development and Climate Change” y donde podrá sostener reuniones con diversos inversionistas privados para mostrarle las oportunidades de negocio en el Perú.

El ministro peruano ha sido invitado por los organizadores del evento para que participe como ponente. “Es importante resaltar que ello permitirá no sólo que Perú se encuentre representado en tan importante evento, sino que posibilitará atraer inversionistas relacionados con la actividad energética en general, asimismo, se podrán afianzar vínculos comerciales con los distintos países y entidades que participen en él”, según ha señalado la PCM.

Aún no se conocen los resultados del viaje de Sánchez pero mientras se encontraba en EEUU la minera Glencore anunciaba la suspensión de las operaciones en Iscaycruz, su mayor mina de zinc y plomo en Perú, por el desplome de los precios de los metales en el mercado internacional.

El gerente de recursos humanos y relaciones institucionales de una filial de Glencore, Othmar Rabitsch, ha asegurado que "los primeros días de marzo se han suspendido las operaciones en Iscaycruz". Y ha afirmado que la compañía ha tomado esta decisión porque "los precios actuales frente a las reservas no justifican continuar operando".

Rabitsch ha indicado que los precios del zinc han caído un 40% desde marzo del año pasado. Iscaycruz, que produjo el pasado año 175.184 toneladas de zinc y 13.710 toneladas de plomo, es responsable de más de la mitad de la producción de Glencore en Perú.

"Es inviable continuar la operación hasta la mejora de los precios", ha afirmado el ejecutivo. "Es una suspensión total, lo único que está operando es la de exploraciones, porque se está buscando mejores recursos para poder volver a salir en producción" han agregado.

Las minas de Glencore son responsables de cerca del 14% de la producción peruana de zinc. Perú es el segundo mayor productor mundial de zinc. Las mineras desde Bélgica hasta China han recortado su producción, en algunos casos cerrando minas, para enfrentar la caída de los precios de los minerales golpeados por la crisis financiera mundial.

Glencore, que tiene su sede en Suiza, posee además otras dos minas en Perú, Yauliyacu y Rosaura, ésta última paralizada desde diciembre del año pasado. Yauliyacu, con contenidos de plata, está funcionando normalmente.

Además, un grupo de empresas mineras ha concedido un crédito de 175 millones de dólares para reflotar a la empresa de fundición Doe Run que estaba al borde de la quiebra, poniendo fin a varias conjeturas sobre un rescate del Gobierno.

Sin embargo, los funcionarios gubernamentales han asegurado que permitirán que la empresa incumpla con un plazo previsto para octubre, en que iba a completar la atrasada limpieza ambiental en el contaminado pueblo de La Oroya, considerado uno de las 10 ciudades de mayor polución en el mundo.

Doe Run suspendió el 95% de las operaciones de su planta metalúrgica en el Perú el mes pasado después que un grupo de bancos, encabezado por BNP Paribas, cortó una línea de crédito de 75 millones de dólares. La empresa usaba el crédito para comprar cobre, plomo y zinc a unas 30 minas de los Andes centrales, una región golpeada por la crisis económica mundial y por la caída de los precios de los metales.

Con una deuda de 100 millones de dólares a sus acreedores mineros y sin crédito, el anuncio de Doe Run provocó conjeturas de que se trataba de un rescate del Gobierno peruano.

En una declaración emitida en marzo, Doe Run calculó que unos 16.000 empleos indirectos, además de sus 3.500 empleados, dependían de la fundición y los funcionarios del Gobierno advirtieron que podría producirse un efecto multiplicador al afectar a otras minas pequeñas y medianas que dependen de la fundición.

Esperemos que el viaje del Ministro de Energía y Minas haya sido productivo y comiencen a notarse los efectos, con nuevas inversiones en el sector minero del país, que últimamente no levanta cabeza.

 
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