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Todas las expectativas que había desatado Barack Obama, ante la posibilidad de que con su llegada a la Casa Blanca se produciría un cambio en la política de Washington hacia la isla, han quedado diluidas en el laberinto legislativo de EEUU. Todo parece indicar que cualquier proceso de cambio será lento, ante los numerosos obstáculos que están encontrando los proyectos de ley que han entrado en el Senado para eliminar algunas de las restricciones hacia La Habana.
De momento, se esperaba que la Administración demócrata comenzase a suavizar las restricciones al aprobar una partida de 410.000 millones de dólares dentro de la ley de presupuestos ómnibus que revoca algunas restricciones.
Sin embargo, estos planes se han limitado a dejar sin presupuesto a los organismos encargados de controlar el cumplimiento de las disposiciones aprobadas por la Administración Bush para endurecer el embargo. Es más, para aprobar esta partida presupuestaria, el secretario del Tesoro, Timothy Geither, ha tenido que mover los hilos para convencer a algunos senadores de que harían una interpretación muy limitada de los cambios hacia la isla y que, para efectos prácticos, no tendrían ningún peso efectivo.
Viajes. Las agencias de viaje son uno de los sectores más interesados en que se produzcan estos cambios. Y Washington ya ha mostrado su oposición a una ley de la Florida por la que las compañías que venden pasajes a Cuba están obligadas a depositar una garantía de 250.000 dólares y pagar un máximo de 2.500 dólares al año por concepto de inscripción.
Mientras la incertidumbre por el futuro de las relaciones continúa, todo parece indicar que la estrategia de los senadores que abogan por el levantamiento de las restricciones, será introducir constantemente nuevos proyectos de ley sobre el asunto para que, al menos, esta posibilidad no pase inadvertida ni deje de debatirse, a la espera de medidas más efectivas.
Nada más salir del Senado la ley de presupuesto ‘ómnibus‘ de la Administración estadounidense, un grupo de senadores del país han introducido ya una nueva propuesta de ley bipartidista para acabar con todas y cada una de las actuales restricciones para viajar a Cuba.
La histórica iniciativa contó con el apoyo de la Cámara de Comercio de EEUU, la Federación Agrícola, y grupos como Human Rights Watch. La propuesta del Senado ha estado impulsada por organizaciones cívicas y lobbistas, que en las pasadas semanas se han volcado en la recogida de firmas a favor de la libertad de viajar sin restricciones a la isla. Se estima que unos 130.000 estadounidenses viajan cada año ilegalmente a Cuba a través de terceros países.
Muchos esperan que Barack Obama anuncie la eliminación de restricciones para viajes y remesas antes de la Cumbre de las Américas que se celebrará a mediados de abril en Trinidad y Tobago.
Sin embargo, los más suspicaces cubanólogos no lo tienen tan claro. Incluso el vicepresidente Joe Biden aseguraba en su reciente visita a Centroamérica que “estamos dispuestos a tender la mano" a la isla, aclarando, eso sí, que es poco probable un levantamiento total del embargo económico que EEUU mantiene desde hace décadas. |