Las compañías automovilísticas que operan en Brasil han encontrado en Lula da Silva al hombre capaz de hacer realidad el milagro para iniciar la recuperación del sector. El presidente carioca estudia ahora la posibilidad de ampliar la reducción de impuestos al sector hasta finales de año. Este plan, que en principio iba a extenderse sólo hasta marzo, ya fue ampliado la pasada semana hasta finales de junio. Gracias a él, las ventas de automóviles en el país alcanzaron una cifra récord en el primer trimestre del año.
En concreto, durante los tres primeros meses de este año las matriculaciones alcanzaron las 668.314 unidades, el mayor número para un primer trimestre en la historia de Brasil, según los datos del Registro Nacional de Vehículos Automotores (Renavam). La cifra es un 3,14% superior a la del primer trimestre del año pasado, que ya había sido la mayor en la historia del país.
Las ventas trimestrales fueron impulsadas por el resultado de marzo, cuando se otorgaron placas para 271.494 vehículos nuevos, un 16,95% superior al del mismo mes de 2008 y el mayor para un mes de marzo. Los automóviles vendidos en marzo superaron en un 36,1% a los de febrero de este año.
Todos coinciden en que estas asombrosas cifras se han conseguido gracias a las medidas adoptadas en diciembre pasado por el Gobierno de Lula da Silva, entre las que destaca la reducción del 7% al 0% el impuesto a la producción industrial cobrado sobre los vehículos nuevos de hasta mil cilindros.
Los incentivos fiscales al sector permitieron una reducción de los precios de los automóviles nuevos de entre el 5% y el 7%. De acuerdo con los datos del Renavam, el líder en las ventas de automóviles en el primer trimestre de este año fue el fabricante Fiat, con 152.700 unidades, seguido por Volkswagen (151.700) y General Motors (123.300).
Desafío. Nada que ver con las cifras de la francesa Peugeot Citroen, que podría poner en peligro la decisión definitiva del mandatario para mantener su plan hasta fin de año. La firma ha anunciado el despido de 250 empleados, rompiendo el acuerdo por el que Lula se comprometió a mantener la reducción de impuestos a esta industria a cambio de que no se produjeran más despidos.
La compañía ha justificado su decisión por la fuerte caída que han sufrido en los últimos meses sus exportaciones. La empresa aseguró que durante los dos primeros meses del año sus exportaciones de motores cayeron un 78% frente al mismo perido de 2008. Las exportaciones de automóviles desde el país carioca bajaron un 30%.
Los empleados despedidos trabajaban en el tercer turno de la planta y estaban en vacaciones forzadas. "Durante todo el mes de marzo estábamos buscando una solución para el tercer turno y en el inicio de la semana pasada hubo un acuerdo con el sindicato para reintegrar 450 de los 700", aseguró la compañía a través de un comunicado.
La decisión de la francesa podría llevar al traste las aspiraciones de sus competidores. Según el presidente del gremio de distribuidores, Sergio Reze , la Federación prevé que, mantenidas las actuales condiciones, es decir con impuestos menores y oferta mayor de crédito, las ventas podrán subir un 3% en 2009 frente a 2008 y ubicarse en cerca de 4,9 millones de unidades.
El sector automovilístico representa actualmente el 5% del PIB del país. Fiat posee la mayor cuota de mercado de Brasil, con un 26%. Volkswagen posee un 24% del total y General Motors un 22%.
PSA Peugeot Citroen emplea unas 3.600 personas en Brasil, de las cuales unas 3.000 trabajan en su planta de la localidad fluminense de Porto Real, que produce los modelos 206, 207, Citroen C3 y Xsara Picasso, además de motores 1,4 y 1,6. |