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La falta de financiación y las dificultades para obtener créditos ha obligado a los Gobiernos de México y Venezuela a 'enrolar' al sector privado en sus proyectos de expansión económica. Hasta ahora no lo tenían fácil, ya que la caída de los precios de las materias primas hacía muy poco rentable la inversión en los planes para impulsar la expansión de este sector, fundamental para los ingresos de la región. Tal vez las medidas adoptadas en la Cumbre del G-20 cambien este panorama.
El presidente venezolano Hugo Chávez ya ha asergurado que durante esta semana buscará diversos acuerdos de inversión en Japón y China para garantizar la financiación de sus royectos petroleros.
Precios. Según un documento oficial al que tuvo acceso Bloomberg el pasado mes de febrero, el plan del mandatario para aumentar la producción un 12% a través de una joint venture con firmas extranjeras, habría pasado a tener un coste de 14.500 millones de euros, más del doble de las estimaciones iniciales del Gobierno.
Los analistas aseguran además que, con la caída de los precios del crudo, ninguna empresa foránea se atrevería a financiar este proyecto en la Faja del Orinoco. El proyecto en cuestión, incrementaría en 400.000 barriles la producción diaria de Venezuela, lo que significaría una producción diaria total de 3.000.000 de barriles al día en un plazo de siete años.
El documento confidencial del que se sacó esta noticia se subió a la web, fajadelorinoco.com, de la que luego se retiró. Esta página, es la que usa el Gobierno para proporcionar información a posibles socios, está fechado el 6 de febrero y describe la iniciativa como un plan preliminar de desarrollo para los últimos tres proyectos del Orinoco.
México. Aunque la línea de crédito de más de 40.000 millones de dólares que ha acordado México con el FMI podría ayudar a aliviar la situación del país azteca, lo cierto es que el Gobierno deberá esforzarse si quiere conseguir el objetivo de vender a empresas privadas la gestión de sus molinos de azúcar, tal y como tenía previsto para encontrar financiación.
El Ejecutivo de Felipe Calderón se ha visto obligado a aplazar la venta de 13 de estos molinos, tras rechazar las ofertas recibidas, con unos precios un 70% inferiores al estimado inicialmente.
Y el sector necesita esa financiación para lograr sus objetivos de aumentar la producción de azúcar en un 13% en 2012, en un intento de sacar provecho del nuevo escenario internacional y las ventas qeu podrían realizar hacia EEUU.
Según cifras oficiales, cada una de estas plantas podrían necesitar unos 800 millones de pesos (57,5 millones de dólares) de inversión para su modernización.
Con este panorama, todo parece indicar que tanto México como, lo más sorprendente, Venezuela, intentarán buscar en sus países aliados la financiación necesaria para sacar adelante estos proyectos. Tal vez México lo tenga más fácil gracias a la línea de crédito que ha obtenido del FMI.
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