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Tal y como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) decidió ayer jueves elevar en un cuarto de punto los tipos de interés de referencia, que han quedado en el 3%, su cota más alta desde agosto de 2002. Además, esta era la cuarta subida en los últimos ocho meses.
En una comparecencia ante los
medios, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, insistió
en que el consejo de gobernadores seguirá manteniendo una
estrecha vigilancia sobre la estabilidad de los precios a medio
y largo plazo, en un entorno como el actual de mejora del crecimiento
económico en la zona euro, de tensiones inflacionistas
y de excesiva liquidez. Trichet señaló que
el crecimiento económico en Europa es sostenido gracias
a la demanda interna, precisando que están en línea
con el escenario base diseñado por el BCE.
El presidente de la autoridad monetaria europea señaló
que en los próximos meses podría haber nuevas subidas
de tipos si se siguen cumpliendo sus previsiones sobre la evolución
de la economía. Trichet consideró que los tipos
de interés están todavía en una cota baja
en términos reales y nominales.
También indicó que
la inflación en la eurozona se mantendrá por encima
del 2% en 2006 y 2007. Según el presidente del BCE, el
alto precio del petróleo, los sueldos y los impuestos son
los principales riesgos para una posible subida de la inflación.
No obstante, dijo que las tensiones inflacionistas están
moderándose ligeramente.
Además, Trichet descartó
que los riesgos geopolíticos vayan a afectar gravemente
a la economía europea, si bien advirtió que el BCE
ya los está considerando.
Reacciones.
Entre las distintas reacciones en España a la subida de los tipos de interés en Europa, el Consejo Superior de Cámaras señaló que
este repunte no alterará significativamente las condiciones
macroeconómicas de la economía española,
y añadió que ayudará a frenar la inflación.
Otros actores del mundo económico, en cambio, no han sido tan optimistas. El sindicato UGT consideró que la subida de tipos acordada por el BCE tiene efectos contrapuestos para España, puesto que mientras por una parte puede ayudar a moderar la inflación, en estos momentos la más alta de la Unión Europea (UE), por otra puede ralentizar el crecimiento de la economía.
EEUU. Las miradas se centran ahora en la decisión que tome la Reserva Federal de EEUU (FED) en su reunión del 8 de agosto. Durante los últimos días, muchos expertos habían apostado por que la autoridad monetaria norteamericana subiría una vez más los tipos.
Sin embargo, la publicación el pasado viernes del dato de la creación de empleo ha cambiado las tornas. El número de puestos de trabajo creados en julio fue de 113.000, muy por debajo de los 145.000 previstos por los analistas. Para algunos observadores, esta evolución puede estar adelantando una ralentización de la economía estadounidense, lo que, al mismo tiempo, estaría contribuyendo a alejar el temido fantasma de la inflación.
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