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Como un paso más en la
progresión dramática que están siguiendo
los acontecimientos ya desde la misma precampaña electoral
mexicana, esta semana se ha caracterizado por que las manifestaciones
puntuales han dado lugar a una acampada permanente de protesta
en el Zócalo capitalino. Nada raro, por otra parte, si
consideramos que el grado de tensión se había ido
incrementando progresivamente desde las elecciones celebradas
el pasado 2 de julio. En una lucha desesperada contra un tiempo
que juega a favor del partido gobernante, las movilizaciones,
pruebas y denuncias de la oposición se multiplican buscando
ocupar todos los espacios. El objetivo es el de probar por todos
los medios que sólo una conspiración en todas las
esferas les ha apartado de la victoria.
Junto a la primera manifestación
en la capital, se presentaron las pruebas inciales de manipulación
electoral. Después, simpatizantes del candidato presidencial
del Partido de la Revolución Democrática (PRD),
Andrés Manuel López Obrador, se desplazaron desde
todos los distritos del país convencidos de lo fraudulento
del resultado electoral. Entonces comenzaron a aparecer pruebas
que cuestionaban la validez del proceso electoral y aparecían
las primeras denuncias de agresión. Ahora, que incluso
las instituciones de la República aparecen involucradas
en el presunto fraude electoral, la protesta se ha convertido
en permanente.
Vuelta atrás. En
un proceso con claras reminiscencias del pasado, el PRD desempolva
las tácticas de protesta antes empleadas por el ahora gobernante
Partido de Acción Nacional (PAN). Cada vez se asienta con
mayor fuerza la convicción de que las peores tácticas
de manipulación utilizadas por el durante 71 años
gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), han sido
dominadas de manera magistral por el PAN. Incluso Elba Esther
Gordillo, expulsada del PRI el 13 de julio, aparece ahora en medio
de una trama cuyo objetivo final fue el de alterar los resultados
electorales en favor del que ella misma, en contra de lo establecido
por las leyes electorales, ha reconocido ya como presidente, el
candidato del PAN, Felipe Calderón.
Según la versión
de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
(CNTE), Gordillo, antigua número dos en la jerarquía
del PRI, habría utilizado 2.500 millones de pesos (177,35
millones de euros) que le proporcionó, el aún presidente,
Vicente Fox, en concepto de ayudas a sus programas de acción
social, para tejer una red de interventores electorales. Así,
a través de la estructura del Partido Nueva Alianza (Panal),
que Gordillo impulsó y motivó su expulsión
del PRI, se habría conformado a escala nacional una red
de representantes del PAN-Panal en las mesas electorales el 2
de julio pasado que, en muchos casos, sustituyó a los funcionarios
electorales.
Como resultado, la oposición
de izquierdas ha señalado que, en aquellas distritos de
todo el país donde sólo hubo representantes del
Panal y del PAN, el resultado del candidato panista Felipe Calderón
se encuentra muy por encima de su promedio nacional. Por ello
preparan ya una demanda penal en contra de la diriginte sindical.
Una más.
Una maraña de denuncias
que hacen preguntarse si será posible obtener en breve
una respuesta efectiva a tanta incógnita como se ha planteado.
Si finalmente saldrá el sol azteca entre tanta sombra como
oscurece ahora mismo el panorama de la política mexicana.
En principio, el dictamen del Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación (Tepjf) pondrá fin a la incógnita
del resultado electoral, pero desde el PRD se apresuran a aclarar
que sólo el recuento "voto a voto, casilla por casilla"
devolverá la credibilidad a las instituciones y la dignidad
al proceso electoral. Desde el PAN se dice que un dictamen así
violaría la Ley y sólo se produciría como
resultado de las presiones del PRD.
Pero incluso va más allá.
Si la judicatura todavía parecía encontrarse a salvo
de la oleada de descrédito, esta semana también
se han revelado vínculos entre la Fiscalía Especial
para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) de Mexico
y Felipe Calderón. Al parecer, según un correo electrónico
certificado ante notario, todo habría empezado cuando Héctor
Díaz Santana, coordinador de asesores de la Fepade, solicitó
información estadística a una empresa encuestadora,
Consultores y Marketing Político SC, vinculada con el equipo
de campaña de Calderón. Entonces, desde uno de los
órganos encargados de vigilar la transparencia del proceso
electoral, "empezaron a trabajar" en la impugnación
prestando servicio al candidato del partido del Gobierno.
La incógnita del recuento.
Sin embargo, pese a estas nuevas revelaciones, la instancia judicial
aún parece ser respetada. Así, Horacio Duarte Olivares,
representante de la coalición que apoya a Obrador ante
el Instituto Federal Electoral (IFE), ha comentado que aún
no hay una decisión definitiva sobre la posición
que asumirían en caso de que el Tepjf anuncie que tan sólo
realizará un recuento parcial.
Según Duarte, incluso en
dicho escenario, atendiendo uno de los dos recursos que presentó
la coalición, si el Tribunal decretase el recuento en algunos
de los distritos y se redujese la diferencia de votos entre ambos
candidatos, Calderón y Obrador... ¿no estaría
obligado el propio tribunal a utilizar el segundo recurso del
PRD para abrir todos los paquetes?
Por lo sabido esta semana, parece
que así sucederá. Es decir, el Tepjf actuará
en sentido contrario a lo establecido en la demanda del PRD que
cuestiona, en primer lugar, la certeza de los resultados electorales.
El Tribunal decidirá primero sobre la petición de
realizar un nuevo escrutinio y sólo una vez que se lleve
a cabo, podrá resolver, confirmar o modificar los resultados
del recuento provisional y pronunciarse sobre la validez del proceso
electoral.
Incluso si la sentencia negase
la petición del recuento total, el Tepjf todavía
tendría que determinar si procede el recuento en cada uno
de los 230 distritos impugnados por el PRD. Otra posibilidad sería
que el Tribunal decretase la nulidad de la votación en
una o varias casillas para la elección presidencial, lo
que modificaría los cómputos con independencia de
si se admite el recuento.
Quizá por ello, López
Obrador ya se ha congratulado incluso en el caso de que los magistrados
decreten el recuento "voto por voto" sólo en
los distritos impugnados. Por ello, frente a las crecientes críticas
a la movilización permanente que él lidera, explica
que está a la espera de la decisión del TEPJF, y
que si se ordenase el recuento, los bloqueos y movilizaciones
desaparecerían por completo. Obrador insiste además
en que desde su partido, "se atendrán a los resultados".
Se niega además desde el
PRD que pretendan anular el proceso electoral en sí. Es
más, dicen que es el Gobierno de Vicente Fox el que está
interesado en hacerlo. Así explican las hipótesis
que han visto la luz en las últimas semanas sobre candidatos
sustitutos o interinos o la conformación de una Presidencia
interina. Según el PRD, "el problema de origen es
la profunda animadversión que el presidente de la República,
su equipo, el PAN, el grupo de empresarios que han manifestado,
como nunca, su rechazo por un hombre, por un candidato, por una
coalición".
Y de nuevo, el fantasma del
PRI. Desde el PRD argumentan: "Nunca habíamos
percibido esta actitud tan violenta, tan feroz contra un candidato
opositor. Nunca, ni en los peores momentos de Salinas, en la etapa
intermedia donde murieron más de 500 compañeros
del PRD, se dio tan fuerte una embestida de todos. Recordamos
en el 88: el más virulento de los diputados del PAN subió
a la tribuna, se puso unas orejas de burro -eran papeletas electorales-,
y pronunció un discurso violento solicitando la apertura
de paquetes y el recuento "voto por voto". Este hombre
de barba cerrada, alto, vestido de vaquero, se llamaba Vicente
Fox Quesada".
No parece falto de credibilidad
este empeño en convencer a la opinión pública
de que los perredistas no buscan anular el proceso. Desde la candidatura
opositora parecen ser conscientes de que sus movilizaciones están
incomodando a muchos mexicanos, y así se lo podrían
hacer saber en un nuevo proceso electoral.
Después de las últimas
críticas de ciudadanos e intelectuales por la movilización
permanente y el atolladero en que convierte el ya de por sí
congestionado tráfico de la capital mexicana, el PRD ya
ha anunciado que revisará su estrategia de movilizaciones.
Desde el Gobierno central, del PAN, se exige al Gobierno del Distrito
Federal, del PRD, que actúe y saque a la policía.
El encargado de la policía de la ciudad responde que no
se puede delegar en la ciudad el problema post-electoral de carácter
nacional y "no se puede dejar a la policía tareas
que corresponden a la mesa política y a los tribunales".
Por su parte, como ajena a todo,
la economía permanece sólida, y de hecho, el PIB
ha crecido un 4% en el segundo trimestre del año. Sin embargo,
surge el temor de que, de alargarse esta crisis, también
el crecimiento se vea cortado por la inestabilidad. Pero las autoridades
judiciales habrán de andar con cuidado porque de no resolver
apresuradamente este conflicto, no parece que la movilización
de Obrador y los suyos vaya a parar. Después de todo, con
la rabia de quienes se creen engañados, luchan contra el
pasado, luchan contra el 88, luchan contra Salinas de Gortari.
Falta por saber si la movilización
acabará ganándole la partida al tiempo.
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