| Según
un estudio publicado esta semana por el diario local El Periódico y realizado por la empresa privada CID-Gallup a 1.072 guatemaltecos,
de realizarse ahora las elecciones, el actual presidente de Guatemala, Óscar Berger,
sólo conseguiría el 19% de los votos de sus compatriotas.
De este modo, se sitúa el tercero en valoración
de entre los cuatro últimos presidentes. El más
valorado por los guatemaltecos es el fallecido Ramiro de León
Carpio, con un 56%.
El candidato de la opositora Unidad
Nacional de la Esperanza (UNE), Álvaro Colom, aparece como
favorito con un 32%, tres puntos más que los obtenidos
en la misma encuesta realizada en el mes de abril.
El general retirado Otto Pérez
Molina, candidato del Partido Patriota, sigue a Colom, con un
8% de la intención de voto, cuatro puntos más que
en abril. Aunque no ha presentado candidatura, la activista indígena
Rigoberta Menchú se sitúa en tercer lugar, con un
7%. Por detrás se encuentran el candidato del Partido de
Avanzada Nacional (PAN), Luis Flores (6%), y el del Frente Republicano
Guatemalteco (FGR), José Efraín Ríos Montt
(5%).
Aunque el Tribunal Supremo Electoral
de Guatemala (TSE) tiene previsto convocar los comicios en mayo
de 2007, varios aspirantes a la primera magistratura del país
están ya en campaña para buscar el voto de los guatemaltecos.
La encuesta también afirma
que un 35% de los encuestados ha expresado su intención
de ir a votar.
Otro estudio publicado esta semana
refrendaba el anterior, al afirmar que la popularidad del presidente
ha descendido del 54,1% al 24,5% en los dos años y medio
que lleva en el poder. La encuesta, realizada por la empresa privada
Vox Latina entre 1.200 guatemaltecos, revela que el 74,1% de los
entrevistados reprueba la gestión del mandatario. Entre
los reproches más numerosos, está el que no solucione los problemas
del país (principalmente violencia y pobreza) y que no
se preocupe por su pueblo.
Pese a las críticas de sus
compatriotas sobre su falta de preocupación por el pueblo,
Berger continúa pugnando para que a Guatemala le concedan
la sede de la refinería mesoamericana, un proyecto surgido
a partir del Programa de Integración Energética
Mesoamericana (PIEM) firmado en la Cumbre de Cancún (México)
de diciembre de 2005, que responde a los deseos de Colombia, México,
República Dominicana y los países de Centroamérica
de mejorar la competitividad de sus economías a través
del acceso a fuentes de energía seguras, confiables y a
precios competitivos.
Según el presidente, los
actuales precios del crudo y el ejemplo de México y Venezuela,
que han conseguido solucionar parte de sus problemas de pobreza
gracias a este negocio, constituyen "una oportunidad de oro"
para Guatemala. En declaraciones hechas durante su gira por el
Caribe guatemalteco esta semana, Berger afirmó que su Gobierno
está otorgando una serie de áreas para la explotación
del petróleo.
Berger es optimista en cuanto a
la posibilidad de que la nueva refinería de Mesoamérica
sea instalada en Puerto Quetzal, en las costas del Pacífico.
Aunque se disputa la sede con Panamá y Honduras, en las
rondas que se han celebrado para promocionar Puerto Quetzal ha
habido mucha aceptación hacia este enclave guatemalteco,
según aseguró el mandatario.
Actualmente, los ministros de Energía
de los países de Centroamérica están preparando
las bases para la licitación de la empresa que se hará
cargo del proyecto. En cualquier caso, como ha afirmado Berger,
serán los accionistas quienes decidan dónde se ubicará
la nueva refinería.
La factoría cuenta con el
apoyo de México, que produce 250.000 barriles diarios.
De ser concedida la sede a Guatemala, ésta tendría
que producir 100.000 barriles al día.
Hoy en día, la producción
del país centroamericano es de aproximadamente 17.000 barriles
diarios.
También durante esta semana Óscar Berger proponía
a Gert Rosenthal, ex secretario ejecutivo de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),
la cartera Relaciones Exteriores de Guatemala, cargo que este aceptó
a mediados de semana.
Rosenthal, nacido en Guatemala
en 1935, sustituye en el cargo a Jorge Briz, que presentó
su renuncia el pasado 25 de julio por motivos de aspiraciones
políticas, después de ocupar la Cancillería
desde enero de 2004.
El nuevo ministro, que en la actualidad
es el representante permanente de Guatemala ante las Naciones
Unidas, ha ocupado diversos cargos diplomáticos en los
últimos años. Además de dirigir la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)
entre 1988 y 1997, fue presidente del Consejo Económico
y Social de la ONU (Ecosoc) y trabajó en la Comisión
de Seguimiento de los Acuerdos de Paz de Guatemala firmados el
29 de diciembre de 1996. También ha ostentado la Secretaría
de Planificación Económica de Guatemala entre 1969-1971
y 1973-1974 y es autor de más de 120 publicaciones sobre
el desarrollo económico entre 1960 y 2000.
Algunos días después,
Briz ha declarado que su salida del ejecutivo ha sido más
apresurada que programada, y que ha recibido múltiples
presiones de "altas esferas del Gobierno" para cerrar
su partido, el Movimiento Reformador (MR) o bien para fusionarlo
con la Gran Alianza Nacional (GANA), a las que nunca cedió.
Sin embargo, el ex canciller ha afirmado que siempre contó
con el apoyo del presidente, aunque entre ambos había diferencia
de criterios en cuanto a la política exterior del país.
Así las cosas, probablemente
lo único que podría aumentar la popularidad de Berger
sería la concesión a Guatemala de la sede de la
nueva refinería. Tal vez así volvería a recuperar
el apoyo que ha ido perdiendo en los últimos años.
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