a
 
Año VII - Madrid, viernes 4 de agosto de 2006
 
Opinión
 
Cuba en sus días de “transición”

Aurelio Pedroso (La Habana)

Nunca antes, al menos en los últimos 50 años, habían aparecido tantos expertos, analistas, eruditos, estudiosos y ‘cubanólogos', entre otras artes marciales, para poner su granito de arena en torno al caso cubano.

Sin desdorar la trascendental importancia que tiene para esta isla ese inesperado pase del batón (del como en las carreras de atletismo) y que a muchos tomó por sorpresa tanto adentro como afuera del país, lo cierto es que aún algunos no acaban de percibir qué es lo que está sucediendo, y muy posiblemente qué es lo que va a suceder, en Cuba.

El término “transición” aquí nunca ha gustado para nada en las esferas del poder y también en muchas esquinas de la ciudad o guardarrayas campesinas. Tal vez porque quienes lo estén mencionando pretendan, desde lejos, siempre desde lejos, un modelo que para los próximos años resulta completamente quimérico, imposible e irrealizable.

Raúl Castro (75 años de edad) es la pieza clave porque la reincorporación de Fidel Castro, aún con cierta recuperación, parece descartable. Esto de los poderes pasados con carácter temporal, provisional, hasta nuevo aviso no acaba de convencerme mucho.

Y que conste cuanto antes una cuestión, que no soy, ni lo pretendo ser, un analista. Más bien y con modestia, la única razón que pueda atribuirme para defender lo expuesto sea simplemente el tiempo que llevo viviendo en este país y haber nacido casi junto al proceso.

Cuba y su pueblo bien pudieran estar a las puertas de un significativo cambio que no implique la pérdida de conquistas reales alcanzadas y proponerse nuevos horizontes perfectamente factibles

La hostilidad gringa será un punto a tener en cuenta. Esta isla siempre y por siempre ha sido y será codiciada. Diría más, dominada al antojo de la gran potencia de turno.

El camino -se lo decía a un amigo- será largo. La díscola algarabía de Miami se va apagando. Cuatro días después del anuncio, el cubano comienza a prepararse para vivir sin Fidel y por eso desea escuchar a un Raúl Castro que hasta el momento no ha hecho acto de aparición pública.

Todo a su tiempo. Mirar al pueblo, pero no en una plaza sino en sus casas. Y nada de pasiones que no han sido buenas consejeras. Transición sí, pero hacia un mejor socialismo, que mucha falta le hace a este país.
 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España