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Aunque con diferente tono, China y España han apelado al
carácter interno del asunto de la sucesión de poderes
en Cuba en respuesta al apoyo manifestado por el presidente de
EEUU, George W. Bush, para que se produzca un "cambio democrático"
en la isla. El Gobieno chino ha reclamado un "respeto mutuo
entre las naciones", mientras que la vicepresidenta primera
del Ejecutivo español, Maria Teresa Fernández de
la Vega, ratificó en unas declaraciones para Radio Nacional
de España que "son los cubanos y cubanas quienes tienen
que decidir sobre su futuro", además reiteró
el deseo del Ejecutivo de España para que Fidel tenga una
pronta mejoría.
El Gobierno chino ha dicho, a través
de su portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang,
que "China siempre abogó por el respeto mutuo entre
las naciones y la no injerencia en los asuntos de los otros países.
Pensamos que los asuntos de Cuba deben ser decididos por el pueblo
cubano".
Sin tanta empatía desde
lo ideológico, la vicepresidenta española afirmó
hoy que los cubanos deben ser quienes decidan sobre su futuro.
"Deseamos que las cubanas y los cubanos, que en definitiva
son los que tienen que decidir sobre su futuro, tengan la tranquilidad
y el apoyo de todos", afirmó.
Con anterioridad, tanto el presidente
del Gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero, como el ministro de Asuntos Exteriores de ese país,
Miguel Ángel Moratinos, mostraron sus deseos de un rápido
restablecimiento del líder cubano.
Posición de EEUU.
Bush,
en sus primeras declaraciones desde que Fidel cedió el
poder a su hermano Raúl, anunciaba que no aceptarían
un "fidelismo sin Fidel" y pedía a los cubanos
que trabajasen por un cambio democrático en la isla. Incluso
yendo un paso más allá, en lo que se ha interpretado
como un apoyo a un posible golpe de Estado, George W. Bush prometió
otorgar un respaldo completo e incondicional a aquellos que se
encuentran en la isla caribeña y "esperan alcanzar
la democracia".
El presidente estadounidense también
amenazó con "tomar nota de quienes obstruyan su deseo
de una Cuba libre", en unas declaraciones tras un discurso
que pronunció sobre temas migratorios en Misión,
Texas (EEUU), justo antes de iniciar sus vacaciones en su rancho
de Crawford.
Por su parte, Sean McCormack, portavoz
del Departamento de Estado de EEUU, ha declarado también
que su país está dispuesto a "dar ayuda humanitaria"
para gestionar la transición en la isla. Mientras que la
secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ha afirmado que una transición
en Cuba parecía estar en camino "de una forma u otra"
y que EEUU estará allí para apoyar al pueblo cubano.
Unas pocas horas antes, Cuba reforzaba
sus medios de defensa, combate y movilización popular a
la espera de una posible ofensiva de EEUU y los exacerbados exiliados
de Miami (EEUU).
EEUU vs la UE.
Las posiciones de EEUU y la Unión Europea (UE) difieren
sustancialmente respecto a la sucesion de poderes en Cuba. Mientras
que EEUU comparte las aspiraciones de los exiliados más
exacerbados, los miembros de la Fundación Nacional Cubanoamericana
(FNCA), los europeos se muestran más cautos y superditan
su intervención a un apoyo explícito del pueblo
cubano en general.
Otras reacciones.
Estas respuestas ante las declaraciones de Bush vienen a unirse
a las que durante los últimos días se han multiplicado
desde diversos países en el sentido de esperar a la evolución
de los acontecimientos y respetar lo que decidan los cubanos de
la isla.
La cautela parece marcar las reacciones
de los gobiernos ante la falta de transparencia con que se está
manejando el proceso. A cuatro días del traspaso de poderes,
tanto Fidel como Raúl siguen sin aparecer en público
alentando todo tipo de especulaciones. Sin embargo, Juanita Castro,
la hermana de Fidel exiliada en Miami, ha asegurado que el dictador
cubano se encuentra vivo y que ha abandonado la unidad de cuidados
intensivos. Juanita Castro también se ha pronunciado, al
igual que una de las hijas de Fidel, Alina Fernandez, igualmente
exiliada en Miami, en el sentido de que Raúl "no es
igual que Fidel".
Siguiendo esa línea de razonamiento,
algunos analistas concluyen que Cuba se podría adentrar
en una evolución parecida a la seguida por el régimen
comunista chino: modernizar la economía, pero mantener
la estructura de poder. Así podría entenderse la
edición del diario Granma del jueves 3 de agosto
en el que reproducía el discurso de Raúl Castro
del 14 de junio de 2006,
según el cual, sólo el Partido podría sustituir
el liderazgo carismático de Fidel. En lo que todos coinciden
es en que, efectivamente, el carisma de la familia se lo llevó
todo Fidel.
Pero otros analistas se acogen
también a la falta de carisma de Raúl para incidir
en que sin Fidel podría producirse una lucha interna por
el poder entre los prebostes del régimen. De hecho, ya
hay quien se ha apresurado a señalar que si Raúl
Castro aún no ha salido en pantalla es porque el Partido
Comunista no acepta que el Ejército, dominado por Raúl,
sea el heredero de Fidel Castro. Así entenderían
el movimiento masivo de tropas en la Isla. Así entenderían
también las nuevas restricciones que se están produciendo
a la entrada de periodistas en la isla.
Por otra parte, Ricardo Alarcón
presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y marginado
en el actual reparto de poder, jugándoselo todo a una carta
estaría apostando fuerte por aparecer como el más
entusiasta defensor de la Revolución para encabezar la
lista de favoritos de Fidel ante una eventual recuperación
del mismo.
Sin embargo, desde análisis
más desapasionados la certeza parece ser una: Mientras
Fidel siga vivo, no es factible pensar en nigún tipo de
cambios. Según Tony Kapcia,
profesor de Historia de América Latina de la Universidad
de Nottingham (Reino Unido), y especialista en temas cubanos :
"Sólo podríamos especular sobre cambios posibles
si, efectivamente, Fidel muere".
Entonces, todo dependería
de la reacción de los que asumieran el mando. Algo díficil
de producir ante la falta de transparencia del régimen,
pero según Kapcia: "Se desconoce si hay diferencias
políticas en la cúpula, pero hasta donde se sabe,
entre Lage, Alarcón, Raúl y los demás que
forman el equipo de la Administración de Cuba, no vemos
muchas diferencias políticas; las que hay, son de carácter".
De ser así, las opiniones
volverían a ser para todos los gustos; desde aquellos que
opinan que Cuba puede aspirar a una transición pacífica
y opinan que únicamente los cambios sociales garantizarían
la estabilidad en la isla, hasta los que defienden que habría
que esperará a ver el apoyo que EEUU daba al sector más
radical del exilio en Miami.
Con todo, la evolución "a
la China" sería quizá la más factible.
Ante una estructura de poder cohesionada e interna, parece que
los únicos cambios serían aquellos deseados por
el régimen.
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