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Cuando un seísmo de 5,9
grados de la escala de Richter acaba de producirse en Mexico DF,
el recuento parcial decretado por el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación mexicano (Tepjf) se encuentra
ya muy avanzado en las 11.839 mesas donde se lleva a cabo y es
probable que tampoco este fin de semana se pueda decir con toda
seguridad que el triunfo de las elecciones presidenciales del
pasado 2 de julio corresponde definitivamente al candidato del
gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón
Hinojoosa.
Aunque el presidente de la empresa
consultora Mitofsky, Roy Campos Ezquerra, ha afirmado que las
tendencias preliminares difícilmente cambiarán con
la revisión de cada una de las urnas, lo exiguo de la diferencia
entre Calderón y el candidato del Partido de la Revolución
Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador,
hace que cualquier nueva "sorpresa" en alguna de las
mesas dé un giro a los acontecimientos.
Eso sin tener en cuenta que el
Tepjf podría decretar un nuevo recuento "voto a voto"
si considera que en el que se está afectuando ahora existen
pruebas que lo justifiquen y que los simpatizantes de Obrador
tampoco parecen dispuestos a parar ahora, sea cuál sea
ese dictamen.
En realidad, tal y como se está
desarrollando el recuento, cualquier cosa podría pasar
ya que, como ha señalado Jesús Ortega, coordinador
de la campaña de Obrador: "Ha habido mesas electorales
en el Distrito Federal donde hemos quedado cero a cero, pero ha
habido otras que han permitido aumentar votos a Andrés
Manuel. En otros ha aumentado Felipe (Calderón), pero en
el total de las mesas hasta ahora, según nuestra información,
ha aumentado el número de votos (en favor de López
Obrador).
Si se tiene en cuenta que la diferencia
entre los dos candidatos es de tan sólo 236.006 votos (0,56%
de los 41.791.322 votos emitidos) cualquier diferencia de votos
en favor de Obrador, por mínima que fuese, parece díficil
que reforzase la legitimidad de Calderón, y, entonces,
argumentan desde el PRD: ¿Cómo se podría
negar la posibilidad de un nuevo recuento "voto a voto"
en la totalidad de las mesas, si con una simple diferencia de
dos votos por mesa se daría la vuelta al resultado?
Para que esa posibilidad se desvaneciese
parece que sería necesario que todos los recuentos arrojasen
el mismo resultado que el de las 30 mesas del Distrito Electoral
Federal 15 de la capital del país. Allí, el recuento
arrojó 11 votos más en favor de Felipe Calderón
Hinojosa y otros 11 más para López Obrador. Precisamente
en el lugar donde se presentó el recurso en torno al que
giraba toda la argumentación jurídica de la demanda
en la que el PRD pretendía demostrar el fraude electoral.
Evidencias de fraude. Sin
embargo, en otros distritos como Jalisco, distó mucho de
ser así. Allí, la "sorpresa" se dio en
la mesa 677, en la cual Obrador sólo tenía cuatro
votos, pero al revisar el paquete se observó que tenía
80 más, que se habían contabilizado a otro partido.
También, José Luis
Correa, representante del PRD en Baja California, ha informado
de que, con tan sólo el 30% escrutado, Calderón
Hinojosa ya pierde 224 votos; mientras que López Obrador
gana 365 sufragios.
Por otra parte, en Álvaro
Obregón, aunque la bodega donde se resguardaban los paquetes
electorales de la Junta de Distrito Ejecutiva 16 se encontró
correctamente cerrada, los paquetes de las cuatro mesas a revisar
estaban abiertos, según afirmó el representante
del PRD en esta junta de distrito, Juan José García
Ochoa.
Hechos como estos, independientemente
de su representatividad, ya han dado nuevos argumentos al PRD
a la hora de anticiparse a cualquier decisión del Tribunal
que no le pudiese beneficiar. El representante de la coalición
ante el Instituto Federal Electoral (IFE), Ricardo Monreal, nada
más comenzar el recuento ya calificaba como "muy grave"
que apenas en el inicio se esté confirmando un "gran
fraude" electoral. Monreal afirmaba además, por si
quedaba alguna duda de cuál era el fondo de su argumentación,
que sólo estos hechos deberían bastar para abrir
la posibilidad de que el Tepjf ordenase el recuento en la totalidad
de las mesas.
Máxime cuando, según
el PRD, precisamente las mesas en que se estaría efectuando
este recuento parcial serían las que el propio IFE reconoció
que se habían abierto. "No hay crimen perfecto y lo
que estamos viendo es que dejaron huellas por todos lados",
dijo el representante del PRD, mientras recordaba que el propio
IFE había reconocido que se habían abiertos paquetes
electorales en 81 distritos del país. Según esta
interpretación, sectores afines al PAN habrían aprovechado
esta ocasión para acomodar los resultados conforme al recuento
inicial.
Eduardo Espinosa, diputado federal
perredista, incide en esta línea de ataque y acusa al IFE
de no ser suficientemente pulcro en el cuidado de los paquetes
electorales. En concreto, señala que en Baja California,
más del 90% de los paquetes electorales estaban abiertos,
además de que se localizaron papeletas sin doblar, por
lo que presume estas urnas se "embarazaron" (introducción
en bloque de papeletas en favor de un partido).
Desde su partido ya se había
anunciado a principios de semana que participarían bajo
protesta en el nuevo recuento y que además tienen versiones
que sostienen "que desde hace varias semanas se está
trabajando en un local con el director de capacitación
del Instituto Federal Electoral, para tratar de arreglar las casillas".
Decisión del Tepjf.
En cualquier caso, hay que señalar que los resultados de
este recuento parcial no se conocerán hasta que el Tepjf
se pronuncie una vez finalizado el proceso. Hasta ahora sólo
se conoce lo dicho por los interventores.
El recuento probablemente termine
hoy, viernes (horario mexicano). Pero a partir de ahí,
el Tepjf tendrá que dar a conocer el resultado parcial.
Después, tiene hasta el 31 de agosto para analizar todos
los recursos y las impugnaciones interpuestas por los partidos,
y hasta el 6 de septiembre para declarar electo al nuevo presidente
de México. De momento, el Tepjf acaba de aceptar nueve
nuevos juicios de inconformidad con la elección presentados
por el PRD.
Mientras tanto, los seguidores
del PRD siguen con sus acciones de protesta. A finales de semana
han bloqueado el acceso a los principales bancos de la capital
mientras anuncian que ampliarán las acciones de protesta
a todo el país. En días anteriores, se habían
apoderado de puestos de peaje en las autopistas de la ciudad y
dejaron pasar gratis a los viandantes. Supuestos seguidores suyos
también se dirigieron a bloquear el aeropuerto, pero la
dirección del PRD y el propio Obrador se desvinculan de
estas acciones. Obrador insiste en que no se saldrán de
los cauces pacíficos de protesta, pero entre sus seguidores
comienza a extenderse un grito: "¡Revolución!".
A un paso del drama. Para
completar el panorama, el guerrillero Ejército Popular
Revolucionario de México (EPR) ha realizado un llamamiento
a la "defensa armada" en contra de la "imposición"
del candidato presidencial del Partido Acción Nacional
(PAN), Felipe Calderón. Antes, las organizaciones ultraderechistas
el "Yunque" y los "Tecos" anunciaron la reactivación
de sus respectivas "fuerzas de choque" para, eventualmente,
proceder con violencia contra Obrador y sus simpatizantes.
Parecerían volver los peores
tiempos de la confrontación a Mexico. Los tiempos en que
también el Partido Revolucionario Institucional (PRI) manejaba
el sistema a su antojo. El presidente nacional del PRD, Leonel
Cota Montaño, señalaba: "Qué le importa
al PAN, ellos ya están aplaudiendo y están cometiendo
un fraude siendo la continuación absoluta del viejo priísmo
con los mismos personajes, las mismas caras, gente en el poder
que ha sido la gran privilegiada de la nación desde la
época de Salinas".
Curiosamente esta semana en el
estado de Chiapas, el PAN llegaba a un acuerdo con el PRI para
retirar a su candidato a gobernador y aceptar el del PRI. El motivo
sería el de evitar que llegase el candidato del PRD. Según
estos últimos la razón última sería
el "quid pro quo": yo te doy Chiapas, tú me reconoces
como ganador de las presidenciales.
Escenarios futuros. En este
escenario no es extraño que Calderón, que ya se
ve como ganador, empiece a moverse con el objetivo de acercar
posiciones. Desde el PAN se anuncian contactos con dirigentes
del PRD que supuestamente no están de acuerdo con López
Obrador. El grupo parlamentario del partido gobernante asegura
que buscará un acercamiento con su similar del PRD, a fin
de encontrar puntos de encuentro para construir acuerdos e impulsar
iniciativas, en forma conjunta con la segunda fuerza política
en el recinto legislativo. Y el aún presidente, Vicente
Fox, expresa su confianza en que la disputa se resuelva pacíficamente
y en que la democracia mexicana salga fortalecida.
Ningún bálsamo parece
estar de más. Sin embargo, la mayoría de los analistas
coincide: independientemente de lo que pase, habrá que
revisar el sistema electoral mexicano. Con el actual, la elección
de un presidente enfrentado a más de la mitad de la población
sería posible. También es factible la elección
de un presidente que no cuente con apoyo parlamentario, como le
ha sucedido a Fox.
Y en el mejor de los casos para
Obrador eso mismo le sucedería a él. Fox, del PAN,
no para de subir en los índices de popularidad y la población
mexicana, fieles de Obrador al margen, comienza a cansarse de
los "efectos" de la resistencia: bloqueos, atascos,
incomodidad.
Desde el PAN dicen que Obrador
ha tirado por la borda todo su capital político. Incluso
dicen que ha perdido la cabeza. Pero para muchos el movimiento
ha sido otro: se ha consolidado un líder de masas y de
oposición, se ha perdido un hombre de Estado. Pero teniendo
en cuenta, todo lo que ha pasado hasta ahora, ¿alguién
podría asegurar que un nuevo giro no cambiaría las
cosas?
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