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Los cubanos que viven en EEUU
y en otros países tienen diferentes puntos de vista sobre
lo que está pasando dentro de la isla después de
la sucesión de poderes de Fidel Castro a su hermano Raúl.
Los medios de comunicación occidentales han reflejado las
posturas más extremistas del exilio, como las tesis de
los miembros de la Fundación Nacional Cubano Americana
(FNCA), que incluso amenazaron con una invasión bélica
en la isla para derrocar a Raúl Casto. Pero al margen de
estas minorías radicales, los cubanos que han emigrado
fuera de su país forman una realidad mucho más compleja.
Las distintas generaciones de cubanos
en el exilio tienen actitudes distintas con respecto al castrismo.
También influye de manera decisiva el momento en el que
éstos emigraron y las razones por las que lo hicieron.
Según el Grupo de Estudios
Estratégicos, la primera generación del exilio cubano
corresponde a los que salieron en los primeros años inmediatamente
después de la toma del poder por parte de Castro. Compuesta
en su mayoría por empresarios, profesionales liberales
y personas afines al ideario liberal, se refugiaron en gran parte
en EEUU. Su grado de integración en la sociedad americana
fue muy notable, organizándose en poco tiempo como grupo
de presión (lobby) y alcanzando elevadas cotas de
prosperidad.
La segunda generación del
exilio está formada por los hijos del exilio histórico,
muchos de ellos nacidos en Cuba, pero criados en EEUU. Están
completamente integrados en la cultura y sociedad americana. Tanto
es así, que sólo una parte minoritaria de ellos
está involucrada de manera activa en actividades anti-castristas
y su interés por los asuntos cubanos es menos intenso.
Con todo, aunque sus posturas son más moderadas y pragmáticas,
en general su oposición al régimen castrista es
total y el apoyo al embargo es mayoritario.
En estos dos grupos anteriores
se podrían enmarcar la mayoría de los exiliados
que ha encabezado las celebraciones en Miami cuando se conoció
la enfermedad de Fidel Castro.
Unos festejos protagonizados por
unas 1.000 personas según las estimaciones más "optimistas",
mientras que la población de origen cubano en el Condado
de Dade, o Gran Miami, ronda los 650.000 habitantes.
Por último, existe una tercera
generación de cubano-americanos, caracterizados por el
hecho de que muy posiblemente no hayan estado nunca en Cuba y
porque a pesar de ser conscientes de su herencia cultural, se
sienten más estadounidenses que cubanos y tienen sus vidas
absolutamente orientadas hacia EEUU. No suelen estar interesados
en la vida política cubana y contemplan un eventual retorno
como algo bastante improbable. No obstante, están muy influenciados
por las posturas de sus progenitores.
En paralelo, a lo largo de los más de 45 años de
duración de la dictadura de Castro, se ha ido produciendo
una emigración de índole no estrictamente política
hacia EEUU y otros países desarrolladoscomo Canadá,
España, etc.
Con respecto a EEUU, ya fuera
como un goteo de desesperados que se arriesgaban en balsas o las
recurrentes crisis de refugiados en embajadas, existe una emigración
movida por la desesperación económica más
que por las diferencias ideológicas, que ha terminado recalando
en Miami y que con el tiempo ha ido aumentando en tamaño.
Esta compleja realidad que conforma
la diáspora cubana (estimada en más de dos millones
de personas -en Cuba viven 11 millones-) se traduce en las diferentes
reacciones de los emigrantes o exiliados a EEUU, desde las posturas
más radicales de la FNCA, hasta otros que han anunciado
festejos para celebrar el 80 cumpleaños de Fidel Castro
en Nueva York.
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