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Luiz Inácio Lula da Silva
y Hugo Chávez lo tienen muy fácil para ser reelegidos
como presidentes de Brasil y Venezuela, respectivamente. Son hombres
con perfiles diferentes, pero ambos son cabezas visibles de la
izquierda latinoamericana. Chávez, sin pelos en la lengua,
más anti-estadounidense y desbocado, y Lula, más
comedido y ortodoxo, vuelven a pelear su reelección en
dos campañas electorales que, salvo sorpresas, se producirán
en octubre, en el caso de Lula, y en el mes de diciembre en el
de Chávez.
Los dos mandatarios lideran todos
los sondeos en intención de voto con una amplia diferencia
respecto a sus principales rivales.
De aquí en adelante, Lula
tendrá que contentar a su gran base electoral, los brasileños
de rentas más bajas, a la vez que mantener la política
económica que le ha hecho ganarse la confianza del centro
y de parte de los sectores económicos del país.
Si no controla la balanza, sus votos se disiparan hacia la feroz
izquierdista Heloísa Helena, de la que se espera que alcance
al menos el 15% de los votos, o hacia su máximo rival,
el socialdemócrata Gerardo Alckmin, que actualmente ronda
el 25% en las encuestas en intención de voto.
Sin embargo, el líder brasileño
va viento en popa. En el peor de los casos, necesitaría
una segunda vuelta para ser reelegido, ya que según los
sondeos de Sensus y Datafolha, el respaldo de los electores hacia
Lula se sitúa entre el 47% y el 48%.
Y para despejar dudas, el Partido
del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de
tendencia centrista, ha anunciado que apoyará al partido
más votado en las próximas elecciones presidenciales
de Brasil del 1 de octubre. Considerando la representación
de este partido en el Senado y en el Congreso, en el caso de producirse
una segunda vuelta y si suma su apoyo a Lula, las probabilidades
de derrota del actual mandatario brasileño son mínimas.
El PMDB tiene un gran peso específico,
pues cuenta con 20 de los 81 asientos en el Senado y con 80 de
los 513 en el Congreso. Además, los analistas creen que
ganará representantes en ambas cámaras y que aumentará
el número de los estados en los que gobierna, que actualmente
son siete.
OmniChávez.
Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, también
le pinta bien en las mediciones de las encuestas de su país.
En general, recibiría el apoyo del 55% de un censo electoral
estimado en 16,3 millones de personas. Pero al insaciable Chávez
esta cifra no le satisface ya que, como él mismo se ha
marcado, su techo se sitúa en los 10 millones de votos,
lo que supondría más del 60% de los sufragios.
Además, la oposición
en Venezuela está muy debilitada, aunque todavía
tiene tiempo para fortalecerse. Hace escasos días, ocho
partidos políticos opositores acordaron presentar al socialdemócrata
Manuel Rosales, gobernador del estado de Zulia, como candidato
único para enfrentarse a Chávez en las elecciones
presidenciales que tendrán lugar el 3 de diciembre.
Chávez responderá
con la presentación oficial de su candidatura por todo
lo alto. Su maquinaria de captación de votos empezará
a funcionar a pleno rendimiento este sábado, cuando se
espera que una manifestación masiva acompañe la
presentación de su candidatura. El Movimiento Quinta República
(MVR), los partidos Patria para Todos, Podemos y el Comunista,
así como organizaciones sociales, asistirán a la
convocatoria para expresar su respaldo al líder venezolano.
Tanto Lula como Chávez gobiernan
en dos países que, junto con Argentina, representan a las
economías más pujantes de Sudamérica y del
Mercosur. Esto implica una gran responsabilidad para ambos mandatarios
que, aunque tengan un camino fácil para su reelección,
deberán de medir sus pasos al milímetro. Pues al
fin y al cabo, los millones de votos fluctuan hacia un lado de
la balanza u otro en cuestión de segundos.
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