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Compra armas a Rusia, anuncia un sistema de defensa aérea,
elogia al Gobierno de Irán, negocia con Corea del Norte,
visita a Fidel Castro... Chávez coquetea con el llamado
"Eje del Mal" y su retórica anti estadounidense
parece imparable. Ha amenazado a EEUU con cortarle el suministro
de petróleo, que en total asciende al 25% del crudo que
importa el país norteamericano. La tensión entre
Venezuela y EEUU crece por momentos, ahora que Chávez se
dispone a un acercamiento político con Corea del Norte.
Las críticas y amenazas
entre Venezuela y EEUU forman parte del día a día.
Pero, a pesar de su relación basada en el odio, existe
algo que les une: el petróleo. La Casa Blanca tiene muy
claro que la dependencia energética con el país
caribeño es causa suficiente para no generar una crisis
con Venezuela que provoque una subida severa del precio del crudo.
Por su parte, al país de Chávez los ingresos que
obtiene de EEUU por la venta de petróleo son demasiado
suculentos como para echarlos a perder.
Esta mutua dependencia no agrada
ni a uno ni a otro. Mientras que EEUU busca fórmulas para
reducir su gran dependencia energética con Venezuela, Caracas
espera incrementar su venta de barriles de crudo a terceros países.
Según indican los analistas, Venezuela desea convertirse
a largo plazo en el suministrador del 20% del petróleo
importado por China.
Hace dos semanas, el mandatario
venezolano realizó una gira internacional por seis países
en la que no escatimó agrias críticas a EEUU. "Estamos
rompiendo el bloqueo norteamericano que quería desarmar
a Venezuela. Nosotros no vamos a agredir a nadie, pero que nadie
se equivoque con nosotros, sobre todo el imperio norteamericano
que quiere dominar al mundo a punta de cañones y bombas",
dijo un pletórico Chávez en Moscú (Rusia).
Gracias a su aversión a
la Casa Blanca y a la política de Israel en Oriente Medio,
el presidente venezolano ha conseguido una inesperada alianza
estratégica con el mundo árabe. Chávez fue
condecorado por el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad,
durante su visita a ese país islámico hace dos semanas
y, en septiembre, Venezuela pasará a formar parte de la
Liga Árabe como miembro observador, cuando el secretario
general de esa organización, Amro Musa, visite Caracas.
Hay analistas que consideran que
las duras palabras de Chávez hacia EEUU y las acusaciones
a la Casa Blanca de querer derrocarle son una mera estrategia
política del mandatario venezolano para captar votos. Victimismo
o no, lo cierto es que Chávez ha pasado a la acción:
acaba de comprar en Rusia 20 cazas Sukhoi-30 y 30 helicópteros,
ha anunciado la construcción de dos fábricas de
fusiles Kalashnikov en suelo venezolano y la adquisición
de un avanzado sistema de defensa aérea que dispara misiles
con un alcance de más de 100 kilómetros.
"Vamos a blindar a Venezuela,
aquí nadie vendrá de ninguna parte, por más
fuerte que sea, a detener la marcha libre del pueblo venezolano",
dijo hace escasos días el presidente en alusión
a EEUU.
La "guerra" entre los
dos países continúa. A corto plazo, EEUU tratará
de impedir por todos los medios que Venezuela obtenga un asiento
no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. De momento,
todos los países miembros y asociados al Mercosur (bloque
formado, además de por Venezuela, por Argentina, Brasil,
Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia) apoyarán la candidatura
de Venezuela. Además Rusia, Irán, Vietnam, Bielorrusia
y Malí, y se espera que también China, Corea del
Norte, Malasia y Angola, entre otros, votarán a favor del
país caribeño.
Mientras tanto, Chávez proseguirá
con su "petrodiplomacia" con los países contrarios
a las políticas estadounidenses, haciendo guiños
a todos aquellos gobiernos que, sin importar el color, sienten
animadversión por la Casa Blanca, y enarbolando la bandera
del "antiimperialismo" por todo el mundo.
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