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La actualidad mexicana se ha caracterizado
esta semana porque la tensión post-electoral se ha extendido
hasta el estado de Chiapas, donde se ha reproducido el mismo proceso
que ha ocupado el centro de la lucha política mexicana
después de las elecciones presidenciales del pasado 2 de
julio.
Después de que todo apunte
a que el recuento preliminar de las elecciones a gobernador de
Chiapas declarará ganador a Juan Sabines, del Partido de
la Revolución Democrática (PRD), a más tardar
el día 27 por un escasísimo margen (se cree que
la diferencia será de menos de 2.500 votos), el candidato
opositor, José Antonio Aguilar Bodegas, de la Alianza por
Chiapas, anunció que él también se consideraba
ganador y que considera fraudulento el proceso electoral.
En un claro paralelismo con lo
sucedido tras las elecciones a la Presidencia de Mexico del pasado
2 de julio, las acusaciones de compra de votos han comenzado a
marcar la rutina diaria desde el mismo día de las elecciones
de este estado. Aguilar asegura además que hay más
de 50.000 votos sin contar debido a irregularidades y el Partido
Revolucionario Institucional (PRI), integrado en la Alianza por
Chiapas, ya ha adelantado que impugnará el resultado.
La jornada electoral, marcada por
la abstención, ya registró algún suceso turbulento
con la detención de por lo menos siete personas. Entre
ellos, líderes empresariales y familiares de diputados
federales contrarios al Gobierno local, que habrían sido
sorprendidos por la policía en prácticas de compra
de votos con el propósito de ganar la elección.
Pero también desde la oposición
se presentaron un vídeo y fotografías según
los cuales desde la candidatura perredista se habría hecho
entrega de "cemento, láminas, despensas y pinturas"
para la compra de votos a favor del candidato a la Gobernación,
Sabines Guerrero.
Por su parte, el obispo de Chiapas,
Felipe Arizmendi Esquivel, señalaba que le "enoja,
molesta, disgusta y avergüenza" el hecho de que partidos
políticos y autoridades sigan realizando prácticas
fraudulentas con los campesinos y los indígenas pobres.
Al hablar de la alianza de facto que ha formado el PRI-PVEM con
el PAN, Arizmendi señaló que los partidos son libres
de hacerlas, pero "no comprendo que en este momento para
ellos no cuenta ni siquiera la ideología partidista, sino
tan sólo una estrategia con el fin de poder obtener un
puesto".
En cuanto a las reacciones de los
líderes de los partidos, cada uno ha seguido manteniendo
su misma postura; sólo que con la diferencia de que en
Chiapas cambiaron las posiciones de ganador y perdedor (el PAN
apoyaba explícitamente al candidato del PRI). Así,
Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial
del PRD y líder del movimiento de resistencia civil al
recuento del 2 de julio -ya que lo considera fraudulento-, ha
asegurado que está dispuesto a "transparentar"
la elección por el Gobierno de Chiapas y a admitir el recuento
"voto a voto, casilla por casilla" si sus adversarios
lo requieren.
Además, Obrador también
denunció irregularidades y compras de votos por parte del
Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y denunció dicha alianza como una prueba
más de la conspiración que a escala nacional, cree,
que le ha apartado de la victoria electoral: el PAN apoyaría
al PRI en Chiapas y el PRI al PAN para Presidente Federal.
Por su parte, Felipe Calderón
Hinojosa, candidato del PAN a la Presidencia de Mexico, pese a
las denuncias de su partido en el sentido de que el PRD habría
comprado votos en Chiapas y pese al pacto con el PRI, ha afirmado
que reconocerá a quien resulte declarado ganador de la
elección para gobernador en ese estado.
Polémica nacional.
En otro orden de cosas, en lo que se refiere a la actualidad nacional,
mientras cada vez son más las voces que protestan por la
movilización que mantiene bloqueado el centro de la capital
mexicana, Obrador sigue convencido de que el fin justifica sus
medios y ha declarado que no es fácil "vencer a una
mafia", pero cree también que Mexico sólo avanza
en ocasiones como esta, en que la ciudadanía sale a la
calle. "México necesita una revolución",
dijo Obrador.
Obrador ha acusado incluso a "la
derecha" de haber ofrecido "cañonazos de dinero
y cargos públicos" a los magistrados del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) para
que avalen el triunfo del candidato del gobernante Partido de
Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón.
Ante ello, el representante del
PAN ante el Instituto Federal Electoral (IFE), Germán Martínez,
ha respondido asegurando que Obrador "está perdiendo
el juicio". Mientras que Rubén Aguilar Valenzuela,
portavoz de la Presidencia de la República, ha exigido
que presente pruebas de sus acusaciones.
Por su parte, el presidente Vicente
Fox ha hecho varias declaraciones en las que acusa a Obrador de
caudillismo y, sin esperar a que el Tribunal Electoral se pronuncie,
ha declarado a Calderón ganador.
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