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Año VII - Madrid, viernes 25 de agosto de 2006
 
Reportaje
 
La incógnita sobre el resultado electoral se extiende también a la elección de gobernador en el estado sureño
 
Chiapas, nuevo escenario de la confrontación

David Penado

 

La actualidad mexicana se ha caracterizado esta semana porque la tensión post-electoral se ha extendido hasta el estado de Chiapas, donde se ha reproducido el mismo proceso que ha ocupado el centro de la lucha política mexicana después de las elecciones presidenciales del pasado 2 de julio.

Después de que todo apunte a que el recuento preliminar de las elecciones a gobernador de Chiapas declarará ganador a Juan Sabines, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), a más tardar el día 27 por un escasísimo margen (se cree que la diferencia será de menos de 2.500 votos), el candidato opositor, José Antonio Aguilar Bodegas, de la Alianza por Chiapas, anunció que él también se consideraba ganador y que considera fraudulento el proceso electoral.

En un claro paralelismo con lo sucedido tras las elecciones a la Presidencia de Mexico del pasado 2 de julio, las acusaciones de compra de votos han comenzado a marcar la rutina diaria desde el mismo día de las elecciones de este estado. Aguilar asegura además que hay más de 50.000 votos sin contar debido a irregularidades y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), integrado en la Alianza por Chiapas, ya ha adelantado que impugnará el resultado.

La jornada electoral, marcada por la abstención, ya registró algún suceso turbulento con la detención de por lo menos siete personas. Entre ellos, líderes empresariales y familiares de diputados federales contrarios al Gobierno local, que habrían sido sorprendidos por la policía en prácticas de compra de votos con el propósito de ganar la elección.

Pero también desde la oposición se presentaron un vídeo y fotografías según los cuales desde la candidatura perredista se habría hecho entrega de "cemento, láminas, despensas y pinturas" para la compra de votos a favor del candidato a la Gobernación, Sabines Guerrero.

Por su parte, el obispo de Chiapas, Felipe Arizmendi Esquivel, señalaba que le "enoja, molesta, disgusta y avergüenza" el hecho de que partidos políticos y autoridades sigan realizando prácticas fraudulentas con los campesinos y los indígenas pobres. Al hablar de la alianza de facto que ha formado el PRI-PVEM con el PAN, Arizmendi señaló que los partidos son libres de hacerlas, pero "no comprendo que en este momento para ellos no cuenta ni siquiera la ideología partidista, sino tan sólo una estrategia con el fin de poder obtener un puesto".

En cuanto a las reacciones de los líderes de los partidos, cada uno ha seguido manteniendo su misma postura; sólo que con la diferencia de que en Chiapas cambiaron las posiciones de ganador y perdedor (el PAN apoyaba explícitamente al candidato del PRI). Así, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial del PRD y líder del movimiento de resistencia civil al recuento del 2 de julio -ya que lo considera fraudulento-, ha asegurado que está dispuesto a "transparentar" la elección por el Gobierno de Chiapas y a admitir el recuento "voto a voto, casilla por casilla" si sus adversarios lo requieren.

Además, Obrador también denunció irregularidades y compras de votos por parte del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y denunció dicha alianza como una prueba más de la conspiración que a escala nacional, cree, que le ha apartado de la victoria electoral: el PAN apoyaría al PRI en Chiapas y el PRI al PAN para Presidente Federal.

Por su parte, Felipe Calderón Hinojosa, candidato del PAN a la Presidencia de Mexico, pese a las denuncias de su partido en el sentido de que el PRD habría comprado votos en Chiapas y pese al pacto con el PRI, ha afirmado que reconocerá a quien resulte declarado ganador de la elección para gobernador en ese estado.

Polémica nacional. En otro orden de cosas, en lo que se refiere a la actualidad nacional, mientras cada vez son más las voces que protestan por la movilización que mantiene bloqueado el centro de la capital mexicana, Obrador sigue convencido de que el fin justifica sus medios y ha declarado que no es fácil "vencer a una mafia", pero cree también que Mexico sólo avanza en ocasiones como esta, en que la ciudadanía sale a la calle. "México necesita una revolución", dijo Obrador.

Obrador ha acusado incluso a "la derecha" de haber ofrecido "cañonazos de dinero y cargos públicos" a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) para que avalen el triunfo del candidato del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón.

Ante ello, el representante del PAN ante el Instituto Federal Electoral (IFE), Germán Martínez, ha respondido asegurando que Obrador "está perdiendo el juicio". Mientras que Rubén Aguilar Valenzuela, portavoz de la Presidencia de la República, ha exigido que presente pruebas de sus acusaciones.

Por su parte, el presidente Vicente Fox ha hecho varias declaraciones en las que acusa a Obrador de caudillismo y, sin esperar a que el Tribunal Electoral se pronuncie, ha declarado a Calderón ganador.

 

 

 



 
 

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