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El aumento del gasto público en países
europeos como Francia no es mal visto por los expertos, que consideran
que incentivaría el crecimiento económico sin afectar
por ello indispensablemente a la inflación, que depende
además de otros factores como la productividad.
Analistas consultados por el diario madrileño El Boletin consideran
lógico que países como Francia, o incluso
Alemania, aumenten su gasto público como modo de reactivar
su economía.
Francia obtuvo el 10 de julio una prórroga
para retrasar hasta 2012 el cumplimiento del Pacto de Estabilidad -que sitúa el límite del déficit público
en el equivalente al 3% del PIB- a fin de aumentar su gasto público, que
es una política presupuestaria que suele servir como elemento
estabilizador, con el fin de compensar la desaceleración
del crecimiento económico.
Los expertos consideran lógica la búsqueda
de incentivos, ya que es mayor la preocupación por el crecimiento
que por la inflación. Además, según los analistas,
el aumento de gasto público no tendría por qué
causar inflación, que depende de otros factores como la
productividad. Con el aumento del gasto público se enfriarían
aún más las relaciones entre Francia y el Banco Central Europeo (BCE), que
sigue manteniendo que el principal riesgo de la economía
(y la prioridad del BCE) es la inflación.
EEUU.
En EEUU el gasto público subió en el segundo trimestre
de 2007 un 4,2%. En este caso, según los expertos, este aumento
es perjudicial debido a que su financiación
podría desembocar en subidas de tipos de interés,
lo que a su vez llevaría a un mayor desequilibrio en la
balanza comercial, en un momento en que la primera potencia
del mundo necesita que las exportaciones palíen su desaceleración económica. |