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La política exterior de Hugo Chávez ha vivido dos cambios sustanciales esta semana. El mandatario venezolano ha invitado a México a sumarse al Mercosur, en una apuesta clara por la mejora de sus relaciones con Felipe Calderón; mientras que, por otro lado, el líder venezolano ha desplazado sus críticas y, en vez de acusar a los oligarcas brasileños de frenar la entrada de Venezuela al bloque, ahora señala a Washington como culpable.
El presidente de Venezuela no sólo ha invitado esta semana a México a incorporarse al Mercosur, sino que ha tendido la mano a su presidente, Felipe Calderón, para mejorar la relación entre ambos países. Según fuentes diplomáticas, Chávez pretende solucionar el desacuerdo diplomático entre México y Venezuela que llevó a los dos gobiernos a retirar en 2005 a sus respectivos embajadores y a llevar sus relaciones por medio de encargados de negocios.
Chávez invitó esta semana a la nación azteca a ingresar en el Mercosur después de que los Kirchner hicieran lo mismo en su visita a ese país. "Necesitamos a México con nosotros para la integración, a todos los países, de los más grandes territorialmente como Brasil, Argentina, México, hasta los más pequeños. Todos somos necesarios para la integración verdadera", dijo el líder venezolano, a pesar de que el Gobierno de Lula rechaza la inclusión de México en el organismo.
A la vez, el presidente del país caribeño señaló que México en los últimos años estuvo alejado de América Latina, pero reconoció que su presencia es necesaria en la integración y otros "interesantísimos" procesos que se llevan a cabo en la región.
Acusaciones a EEUU. Que Chávez critique a Washington no es nada nuevo, pero sí resulta interesante el cambio de su discurso en unos momentos en los que Venezuela necesita la aprobación de los congresos de Brasil y Paraguay para formar parte del Mercosur.
En el Congreso paraguayo la solicitud fue presentada por Venezuela hace casi un mes, pero en Brasil surgen aún más dificultades a raíz de los disgustos que genera la creciente influencia de Hugo Chávez en la región, en detrimento de la hegemonía tradicional brasileña.
Precisamente, este enfrentamiento ha provocado el enfriamiento de las relaciones entre Brasil y Venezuela, que ha sido sustancialmente atenuado por el cambio de discurso del mandatario venezolano. Antes, los culpables eran los oligarcas brasileños, mientras que ahora es EEUU.
"Estoy seguro de que hay conciencia en Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay de que estamos sometidos a una intensa campaña que viene desde Washington, que no quiere que nosotros nos unamos", decía Chávez el pasado miércoles en un discurso durante un acto de entrega de créditos para viviendas.
"Estoy seguro de que esas dificultades son producto de las acciones del imperio que, por dentro de Brasil, de Argentina, de Uruguay y Paraguay compran gente. Pagan muy bien, tienen periódicos y televisoras, tratan de confundir y meter miedo, chantajean", prosiguió Chávez.
El mandatario venezolano ha cambiado de esta forma su estrategia en la región, ya que es consciente de que necesita a Brasil -primera economía de Latinoamérica- y a México a su lado. Que suavice sus discursos le convierten en un líder político más inteligente. |