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Año IX - Madrid, viernes 17 de agosto de 2007
 
Reportaje
 

La multiplicación de canales generalistas complica la 'guerra por las audiencias'

El difícil mercado televisivo
Alberto Miguel Arruti

Dos nuevas cadenas generalistas, Cuatro y La Sexta, surgidas hace muy poco tiempo en España,se suman a un creciente número de emisoras locales, autonómicas y nacionales que, sobre todo bajo la tecnología TDT, han atomizado un mercado que se presenta cada vez más complicado. Y las cuentas de las tres principales compañías privadas de televisión, hasta hace muy poco únicas operadoras en ese segmento, aparecen en el ejercicio de 2006 con los primeros efectos de un lógico cambio en la estructura del mercado.

La guerra, cada vez más dura, por la captación de audiencia y la mayor presión publicitaria, han dado lugar a que Antena 3 TV lo haya notado en sus cuentas y, como es lógico, en su “share”. No obstante, ha salvado el ejercicio por el ahorro de costes. Por su parte, Gestevisión Telecinco, a pesar de su continuado liderazgo en audiencia, ha visto desacelerar su crecimiento. Y es Sogecable la que sufre, más que ninguna, esta transformación del mercado. Y no se conocen todavía las cuentas de La Sexta, pero su baja audiencia, por debajo del 4% de cuota, hace pensar en escasos ingresos y en grandes pérdidas.

Y todo esto se produce cuando el PSOE ha elevado al resto de partidos políticos el primer borrador del futuro mandato-marco de la Corporación RTVE. El documento da a conocer una serie de obligaciones y de derechos de TVE, que afectarán a la generación de ingresos. Se establece el principio de que “cualquier limitación publicitaria en la programación de la Corporación RTVE será considerada como cumplimiento de su función de servicio público”. La pérdida de ingresos, que ocasiona esta obligación, “será compensada por el Estado”. No se conocen referencias concretas al importe económico, que se fijará en los contratos-programa cada tres años. Dicho claramente, lo que TVE deje de ingresar a través de su departamento comercial, lo recuperará del Estado, es decir del bolsillo de los contribuyentes. Y aquí chocan, como están chocando en la Unión Europea, dos visiones del mundo: la liberal y la socialista. La primera quiere que el Estado intervenga lo menos posible. Un Estado será tanto más perfecto, cuanto que su campo de actividad sea más pequeño, pero en ese reducido campo el Estado dé lugar a una organización prácticamente perfecta. Los socialistas, que renunciaron hace ya muchos años al marxismo, y dieron lugar a la social democracia, piensan que el Estado debe intervenir en determinadas áreas de la vida social y política, como pueden ser la educación o la sanidad. Si tenemos en cuenta que la televisión es el factor que más influye en la educación, pues el número de horas que una persona permanece ante la pequeña pantalla, a lo largo de su vida, es mucho más elevado que el que permanece en el colegio, el instituto o la universidad. Lo que justifica la presencia del Estado en la televisión.

Todo esto sin tener en cuenta los límites a la emisión de tiempo, dedicado a la publicidad, que las televisiones privadas exigen a la pública. Por ejemplo, Telecinco ha exigido que la pública reduzca los tiempos de publicidad a nueve minutos por hora. El documento, del que hacemos referencia, recoge la creación de una Autoridad de lo Audiovisual, similar a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). Se establece también que TVE podrá pujar, para conseguir la transmisión, de los grandes acontecimientos deportivos. En fecha reciente, TVE se ha hecho con los derechos de la “Premier” inglesa.
 
 

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