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La crisis hipotecaria estadounidense se extendió
definitivamente al resto de mercados durante el mes de agosto,
llevando a las bolsas, caracterizadas por la alta volatilidad,
a llegar a perder todas sus ganancias anuales. Los bancos centrales
actuaron inyectando liquidez en el sistema financiero y la Fed redujo la tasa de descuento al 5,75%. En septiembre,
las decisiones sobre tipos de interés centrarán
la atención.
La crisis de las hipotecas de alto riesgo, que durante
un tiempo pareció mantenerse dentro de las fronteras de
EEUU, cruzó definitivamente el Atlántico cuando
el banco BNP Paribas, el mayor banco de Francia, anunciaba la
suspensión de dos de sus fondos de inversión, por
la alta exposición a la deuda colateralizada.
El rebrote de la crisis afectó a los mercados
bursátiles internacionales, que afectados por la alta volatilidad,
descendieron hasta llegar a perder todas las ganancias acumuladas
durante el año. El Pacífico tampoco era frontera
para la inversión en subprimes, y las bolsas de Asia también
acusaban el golpe, según las entidades bancarias iban reconociendo
su exposición a esta inversión de alto riesgo. Sólo
el CSI 300 de China fue completamente ajeno a la crisis internacional,
y siguió subiendo hasta alcanzar récords consecutivos.
Bancos centrales. La respuesta de los bancos
centrales internacionales no se hizo esperar. La respuesta del
Banco Central Europeo fue una fuerte inyección de liquidez
con el fin de salvar el sistema crediticio, gesto que el resto
de organismos de política monetaria internacionales continuó
durante los siguientes días. Aunque en un primer momento
la respuesta de la Fed fue muy tímida, fue el organismo
presidido por Ben Bernanke el que dio el paso más importante
para salvar a las entidades financieras de una crisis, que no
obstante, había comenzado en EEUU. La Reserva Federal estadounidense
rebajaba la tasa de descuento, el tipo al que es la que rige sus
préstamos directos a los bancos, hasta el 5,75%.
Tras este gesto, aumentan las especulaciones de
que los bancos centrales mundiales podrían actuar para
salvar los mercados bursátiles, función que no es
la suya y bajar o mantener tipos, en vez de seguir velando por
la inflación.
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