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El
presidente del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas
de la Unión Europea (Ecofin) ha ofrecido a los países
emergentes la posibilidad de elegir al director del FMI en el
futuro si apoyan ahora al candidato presentado por Bruselas. Intenta
así restar apoyos al aspirante ruso, que se ha erigido
en voz de los países en vías de desarrollo.
El también primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker,
señaló en una entrevista al Financial Times que el candidato presentado por Francia y apoyado por la UE, Dominique
Strauss-Khan, podría ser el último director europeo
del Fondo Monetario Internacional (FMI) si los países emergentes
apoyan a Europa frente al candidato ruso, el ex presidente del
Banco Central checo Josef Tosovsky. Esta posibilidad pondría
fin a una norma no escrita por la cual EEUU elige al dirigente
del Banco Mundial y la UE al director del FMI.
El anuncio de Juncker se produce dos días antes de que
finalice el plazo para presentar candidatos a sustituir al español
Rodrigo Rato, quien anunció hace dos meses que abandonaría
su cargo en octubre por “motivos personales”. El proceso
de sustitución del ex ministro español se preveía
un mero trámite después de que la UE presentara
un candidato común, sin embargo, el miércoles de
la semana pasada Rusia sorprendía al presentar su propio
candidato, como portavoz de las economías emergentes que
vienen cuestionando en los últimos años el reparto
de poder en las instituciones económicas mundiales entre
la UE y EEUU. La prensa de Moscú se unió a la iniciativa
del Gobierno e inició una campaña de desprestigio
del candidato europeo.
La salida de Rato. Algunos expertos en política
internacional atribuyeron la decisión del ex ministro de
Economía español Rodrigo Rato de dejar el FMI antes
de finalizar su mandato a presiones del Gobierno de George W.
Bush, especialmente por parte del secretario de Estado del Tesoro,
Henry Paulson, y de la secretaria de Estado Condoleezza Rice,
dado que no consiguieron que siguiera sus directrices al frente
del fondo. Al contrario, el ex ministro se mostró desde
el principio dialogante con los países latinoamericanos,
incluso con los gobernantes populistas de la región, y
con los Estados emergentes en general.
Mal para Washington. Pero más vale lo
bueno conocido que lo malo por conocer. Es lo que debió
pensar la Administración Bush tras el anuncio de Rato de
abandonar el FMI. Su salida avivó la exigencia de los países
emergentes para que cambie el sistema de elección, con
lo que EEUU perdería el control.
La inquietud domina en la Casa Blanca, según ha podido
saber El Boletín de fuentes diplomáticas europeas que realizan
su trabajo en EEUU. El anuncio del ex ministro español
recuperó las exigencias de los países ‘pequeños'
que reclaman un cambio en el sistema de selección del director
del FMI de forma que se elija por méritos y no por ser
ciudadano europeo. Así se manifestaron países como
China, India o Sudáfrica que reclamaban un proceso abierto
y transparente que acabe con el monopolio de los europeos. También
se expresó en este sentido la agencia internacional de
desarrollo ActionAid, cuya opinión es que las políticas
monetarias tanto del FMI como del Banco Mundial, controlado por
EEUU, afectan principalmente a los países más pobres
y sin embargo éstos tienen menos poder de decisión
en ambas instituciones. Esta agencia, junto con Oxfam Great Britain,
Christian Aid y New Economics Foundation, recordó que hacía
pocos meses, durante la Presidencia europea de Alemania, la UE
emitió un comunicado en el que se comprometía a
discutir el procedimiento de selección del director general
del Fondo, algo sobre lo que posteriormente se manifestó
contrario el comisario europeo de Economía, Joaquín
Almunia.
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