El conflicto entre La Paz y Sucre por ser la sede del Gobierno ha motivado la renuncia del gobernador de Chuquisaca, David Sánchez, aliado del presidente Evo Morales. Por su parte, los dirigentes cívicos de Santa Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca, Cochabamba, y Tarija prevén reunirse para continuar las protestas regionales y han vuelto a ratificar su apoyo a Sucre.
Esta dimisión se ha producido porque Sánchez no quería hacerse responsablñe de los enfrentamientos que se están dando en Sucre derivados del tema de la capitalidad, lo que aviva todavía mas los problemas que el Gobierno de Morales está viviendo en estos momentos.
Por su parte, Morales rechazó anoche la renuncia “irrevocable" y en la carta que le envió a Sánchez le expresa que "como presidente constitucional de la República me resulta inaceptable su renuncia asumiendo que su autoridad no ha sido designada provisoriamente como ocurría en el pasado inmediato”.
Además, en la misiva le ratificaba su confianza “en su capacidad de gestión para resolver este conflicto regional, evitar más enfrentamientos”, y le recuerda que fue elegido por votación libre y democrática por un período de cinco años.
Al dar a conocer ayer su dimisión, Sanchez manifestó: “He hecho un análisis y no quiero ser responsable de enfrentamientos entre hermanos del campo y la ciudad, no quiero ser responsable de enfrentamientos con gente que venga de otro lado y se generen situaciones difíciles, que provoquen heridos, muertos. No quiero ser responsable de lo que todos estamos viendo: una inminente confrontación. Es por eso que frente a una ausencia del Gobierno, hoy quiero decirle a Chuquisaca que he decido dejar este cargo en manos del presidente”.
Este asunto se une a la ya grave crisis que sufre el Gobierno del mandatario boliviano, que ha sido acusado por la oposición de intentar poner una cortina de humo sobre los asuntos políticos y regionales mediante ataques a EEUU.
Los partidos Podemos (derecha) y Unidad Nacional (UN, centroderecha), principales agrupaciones de la oposición, señalaron que el Gobierno pretende ocultar la dimensión de la protesta regional, plasmada el martes en una huelga en seis ciudades y una Asamblea Constituyente paralizada por conflictos internos y presiones departamentales.
El ministro de la Presidencia boliviana, Juan Ramón Quintana, pidió ayer a EEUU dar transparencia a la ayuda económica que brinda a través de su agencia para el desarrollo (Usaid) y ajustar su asistencia a la política del presidente Evo Morales. De lo contrario, "tiene las puertas abiertas" para irse, dijo.
Pero el senador de Podemos y empresario de la poderosa región de Santa Cruz, Óscar Ortiz, opinó que "hay un cierto intento de distracción a la opinión pública con todas estas denuncias para ocultar los graves problemas que vive el país, la incapacidad de gestión de gobierno y los problemas del narcotráfico creciente".
Mientras, el magnate de la industria del cemento y líder de UN, Samuel Doria Medina, señaló que tras la huelga civil en seis regiones del país (en apoyo a la demanda de Sucre por la capitalidad plena y en rechazo al juicio a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional) el Gobierno utiliza "medidas distraccionistas". |