La Unión Europea se enfrenta a una de las peores crisis
económicas tras un período de bonanza. Dinamarca
ya ha entrado en recesión, mientras que Irlanda y Portugal
registraron crecimiento negativo en el primer trimestre y Alemania
comienza a dar síntomas de flaqueza.
Además, cada vez es mayor la preocupación por
que la zona del euro se encuentre en una espiral económica
negativa. La demanda doméstica en países como
Italia, Francia y España da síntomas cada vez
mayores de debilidad, y ésta se está traduciendo
en un fuerte impacto sobre las exportaciones de Alemania, que
se habían convertido en uno de los principales motores
de la economía europea.
Según datos compilados por Reuters, entre abril y junio
las exportaciones de Alemania cayeron un 0,4%, lo que indica
que la desaceleración está afectando negativamente.
La próxima semana, se publicarán las cifras del
PIB de Francia, Alemania y la propia España durante el
segundo trimestre.
Alemania. Según ha publicado Financial
Times, la economía alemana podría frenar su recuperación
y registrar una ralentización del crecimiento del 1%,
con lo que el aumento del PIB se situaría en un 0,5%
para el segundo trimestre del año.
Otros de los problemas a los que se enfrentan los Estados es
que la política monetaria, que había sido usada
en anteriores crisis para alentar el consumo, ya no depende
de ellos, sino que es competencia exclusiva del Banco Central
Europeo. En sú última reunión, el organismo
presidido por Jean Claude Trichet decidió mantener los
tipos de interés para la eurozona en el 4,25%, sus máximos
de siete años.
Reino Unido. Reino Unido se encuentra también
al borde del abismo con su propia crisis inmobiliaria. Los embargos
de casas por impago de las hipotecas aumentaron en el Reino
Unido un 48%, hasta 18.900, durante el primer semestre de 2008,
informó hoy el Consejo de Entidades de Préstamo
Hipotecario (CML, en sus siglas en inglés).