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Bolivia ha comenzado su cuenta
atrás para el referéndum revocatorio del 10 de
agosto, en el que, según los expertos, serán ratificados
tanto Evo Morales como su vicepresidente y los principales prefectos
opositores. Pase lo que pase en la consulta, lo único
seguro es que la división seguirá primando en
el país, ante la posibilidad de que una victoria de Evo
aumente aún más su poder sobre los sectores estratégicos
de la economía, según los analistas consultados
por Americaeconomica.com.
Los expertos han asegurado a
este diario que "Evo podría tener dificultades para
salir ratificado, pero todo apunta a que lo será con
un porcentaje muy ajustado. Los prefectos de La Paz y Cochabamba
verán peligrar seriamente su ratificación, mientras
que las regiones opositoras de Pando, Beni, Santa Cruz, Tarija
y Chuquisaca contarán con un apoyo masivo". "Evo
no ha sabido llevar el país a la unidad y ahora existe
una gran división entre el ‘oriente blanco’
y el ‘occidente indígena’. El problema es
que de confirmarse las previsiones, aumentará el enfrentamiento",
añaden.
Constitución.
Lo cierto es que si el presidente boliviano consigue ser ratificado
el domingo, podría aprobar su proyecto de Constitución
y aumentar su poder en sectores estratégicos de la economía.
Las provincias opositoras han celebrado y ganado consultas populares
de autonomía entre los meses de mayo y junio mediante
las que proponen cambios en la carta magna, como el control
local sobre los recursos naturales.
En la semana del revocatorio,
las huelgas han predominado en el panorama boliviano. A la promovida
por la Central Obrera Boliviana (COB), hay que añadir
las huelgas de hambre que algunos prefectos promueven en defensa
de la devolución de los recursos del Impuesto Directo
a los Hidrocarburos (IDH) y las protestas de las personas con
discapacidad.
La COB, que demanda una nueva
Ley de Pensiones distinta a la que plantea el Gobierno, mantiene
como medida de presión cortes en las carreteras y advirtió
que, de mantenerse en pie la reforma propuesta por Morales,
se abstendrán en el referéndum, lo que podría
significar un duro golpe al Ejecutivo.
En uno de estos bloqueos, murieron
dos mineros y otros 39 resultaron heridos en un enfrentamiento
entre la policía y obreros de Huanuni, la mayor mina
de estaño de Bolivia, que bloqueaban una carretera. Además,
según la prensa local, grupos afines al partido de Gobierno
intentaron quemar la sede de la Central Obrera Departamental
(COD).
Protestas. Otro
frente de conflicto son las personas con discapacidad, que desde
la semana pasada, han protagonizando distintas protestas para
exigir el pago de un bono de 3.000 bolivianos (279,5 euros)
anuales.
Por su parte, los prefectos de
Pando, Chuquisaca y Tarija anunciaron que reforzarán
la huelga de hambre iniciada por los cívicos de cinco
regiones y los prefectos de Santa Cruz y Beni. Paralelamente
a esta medida, el Comité Cívico de Tarija declaró
un paro cívico de 24 horas a realizarse durante todo
el viernes.
Ante la creciente tensión
en Bolivia motivada por estas protestas, el Gobierno de Evo
Morales ha introducido el miedo en su estrategia para movilizar
a su electorado de cara al revocatorio, asegurando que el país
se encuentra en el "umbral de un golpe de Estado".
El ministro de la Presidencia,
Juan Ramón Quintana, aseguró que "por todo lo
que está ocurriendo en Tarija, Santa Cruz, Pando y Beni,
tenemos que denunciar ante los bolivianos, ante la comunidad
internacional y ante los observadores que se encuentran en el
país que estamos en el umbral de un verdadero golpe de
Estado contra el orden constitucional".
Sin embargo, fuentes diplomáticas
han confirmado a este diario que "estas declaraciones pueden
venir motivadas por un llamamiento a los partidarios del Gobierno
a que participen en el referéndum revocatorio del domingo,
ya que no existen un riesgo real de golpe de Estado".
Los incidentes son sólo
una muestra de la división existente en Bolivia justo
antes del referéndum revocatorio del 10 de agosto, que
incluirá además de a Evo Morales, al vicepresidente,
Álvaro García Linera, y a ocho de los nueve prefectos
del país, salvo la de Chuquisaca, la indígena
Savina Cuéllar, quien juró el cargo en junio,
tras la renuncia de su antecesor.
Para evitar incidentes, el Gobierno
de Evo Morales ha aprobado un decreto supremo en el que señala
que, desde 48 horas antes de la consulta hasta las 12 horas
posteriores, se prohíbe, entre otros aspectos, expender
o consumir bebidas alcohólicas, realizar espectáculos
públicos, el traslado de ciudadanos de un recinto electoral
a otro, por cualquier medio de transporte y la circulación
de vehículos motorizados, salvo los expresamente autorizados
por las cortes electorales.
Confusión.
Los partidarios de Evo Morales, que espera salir fortalecido
en la consulta, centraron su campaña en atacar a los
prefectos y presentaron el referéndum como la oportunidad
de cambiar a los prefectos para allanar el camino del proceso
de cambio: "están en debate dos programas de gobierno,
dos modelos económicos: nacionalización o privatización
de los recursos".
Mientras tanto, la oposición
insistió en las posibles dudas sobre las interpretaciones
de los resultados, máxime tras las últimas decisiones
de la Corte Nacional Electoral (CNE) en acuerdo con las cortes
departamentales, en las que se modificaron los porcentajes regulados
por ley para ratificar o revocar a los prefectos.
Ante las acusaciones de la oposición,
que aseguraban que "aún no sabemos cómo se valorarán
los resultados", un portavoz de la CNE confirmó a Americaeconomica.com
la validez de la resolución en la que se establece en
un 50% el margen para la revocación de los prefectos
y aseguró que "no cabrán dudas sobre el veredicto
final del referéndum".
Según la ley de convocatoria
al referéndum, para la revocación se requiere
un porcentaje negativo superior al que se obtuvo en las elecciones
de diciembre de 2005. Los prefectos fueron elegidos con votaciones
que fluctúan entre el 38 y el 48%.
Sin embargo, la semana pasada
la CNE señaló que en el caso de los prefectos
serán relegados sólo si el 'No' sobrepasa el 50%,
aunque mantuvo el porcentaje para la revocatoria del presidente
y vicepresidente, en el 53,7% que obtuvieron en las últimas
elecciones.
Desde la CNE se confirmó
a este diario que "la medida adoptada la pasada semana es un
criterio técnico de aplicación que no modifica
la ley, sino que establece un rango universal y constitucionalmente
válido. La ley indica que se requiere un porcentaje negativo
superior al logrado en las elecciones de 2005 y la corte sólo
ha establecido el porcentaje exacto".
De cumplirse las previsiones de los expertos, si Evo Morales y los principales prefectos opositores consiguen la ratificación, se verían 'obligados' a sentarse de nuevo a negociar, al menos si pretenden conseguir una estabilidad política en el país. |