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El índice Bovespa
del mercado brasileño registró en el mes de julio
la mayor salida de capital extranjero desde el pasado año
2.000. El descenso en el precio del crudo, negativo para la
cotización de un sector que es el que más peso
tiene en este mercado, unido a las últimas subidas en
los tipos de interés por parte del Banco Central, han
sido los responsables de la huida de unos inversores que, hace
tan sólo dos meses, veían en el selectivo carioca
la única alternativa a la incertidumbre en las bolsas
internacionales.
Los expertos aseguran que hasta
octubre la bolsa de Brasil no logrará recuperar su atractivo
en el corto plazo, concretamente, no esperan que el Bovespa
vuelva al terreno positivo hasta finales de octubre. Los analistas
esperan que Brasil cierre el año con una tasa del inflación
del 6,5%, superior al 6% estipulado por el Estado, y han optado
por tomar como medida la subida de los tipos de interés,
que ascienden al 13% en la actualidad.
La cifra de ventas, 3.100 millones
de euros, ha superado incluso a la que se produjo en junio,
que ya fue de casi 3.000 millones. Además, a fin de ilustrar
un poco más la situación, cabe destacar que la
corriente de órdenes de venta sobre las compañías
que debutaron en el parqué el pasado año también
ha sido superior a la de compra en el mayor mercado de valores
de Latinoamérica. Y por si quedaba alguna duda, según
datos de Bloomberg, se constituye en realidad el mayor flujo
de salida de capitales desde el año 2000.
Materias primas.
Se observan reducciones de hasta la mitad del valor de las acciones
de empresas del sector petrolero, y energético. Las compañías
brasileñas de Petrobras, petrolera estatal, y Vale do
río, la mayor industria minera del mundo, son ejemplos
que evidenciarían la situación, y que han visto
como el índice se reducía un 10% y un 8,5% consecutivamente
en los meses de junio y julio.
A tal efecto, los inversores
extranjeros han comenzado a deshacer posiciones en la Bolsa
de Brasil. El índice Bovespa, que acumulaba un 15% de
revalorización en mayo, registra a día de hoy
un descenso del 13% en 2008. La incertidumbre por el crecimiento
económico del país junto con las últimas
subidas de los tipos de interés, se traducen en un cúmulo
de acciones sobrevaloradas que hacen que los inversores tomen
conciencia de que Brasil sigue siendo un país emergente.
Si bien es cierto que Brasil
cuenta con las mejores condiciones económicas vistas
en el país hasta el momento, algunos analistas consultados
por la agencia Bloomberg se muestran menos convencidos dado
el vertiginoso ritmo al que están subiendo tanto los
tipos de interés como la venta de acciones por parte
de los inversores extranjeros.
Movimientos a corto plazo.
Los analistas de los mercados latinoamericanos corroboran
que los tipos de interés están muy elevados y
que la situación económica internacional no es
favorable, por lo que no cabe esperar una fuerte reconversión
en el corto plazo.
Mientras tanto, los inversores
optan por mover sus capitales desde las empresas de materias
primas y sus derivadas, que hasta ahora acaparaban la mayor
parte del interés, hacia compañías del
sector financiero, después de que los bancos presentasen
en julio saldos favorables.
Este efecto tiene su base en
que las acciones de empresas como Petrobras y Vale do Rio pierden
un 22% y un 14% de su valor respectivamente, y que en el sector
financiero bancos como el Itau o Bradesco han presentado ascensos
del 2,8% y medio punto, respectivamente, el mercado ha
reaccionado de esta forma
Puede decirse, por tanto, que
las bolsas emergentes de América Latina han pasado de
estar sobrevaloradas desde su irrupción en el mercado,
a infravalorarse en mayo. Después de la vorágine
que se vivió en el mercado de OPV, ahora la situación
se ha dado la vuelta, evidenciando que quizá su entrada
supuso un boom demasiado repentino y que los mercados
aun no eran lo suficientemente fuertes como para mantener a
día de hoy las expectativas creadas en su incorporación
al mercado.
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