Los mercados financieros han evolucionado sin apenas cambios ante los revuelos que han marcado la semana política en Latinoamérica. Un buen ejemplo de esta inmunidad de los inversores ante las noticias inquietantes de los últimos días es la evolución de la deuda pública de la región, que no sólo no ha perdido atractivo, sino que incluso ha subido de precio en los grandes países, incluido México.
Sin duda, las disputas y la confusión en el país azteca para el nombramiento del nuevo presidente podrían haber afectado gravemente a las inversiones financieras. Sin embargo, esta crisis institucional protagonizada por los diputados del Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PDR), no ha bastado para atemorizar a los propietarios del dinero que entra en el país.
El precio del bono de referencia mexicano apenas se ha movido a lo largo de la semana. Hoy mismo, a media sesión, justo cuando Calderón hacía su entrada en la Cámara de los Diputados para jurar su cargo ante los abucheos de sus opositores, el bono se situba en el 108,1% de su valor nominal, con una rentabilidad asociada del 5,35%, tan sólo unas décimas menos que ayer y en la media del movimiento mantenido toda esta semana.
La moneda mexicana, por su parte, sí lo ha notado algo más y al cierre de esta edición caía un 0,39% y cotizaba a 10,974 unidades por dólar. La Bolsa mexicana supera las leves bajadas de esta semana. El índice Inmex subía un 0,75%.
Mientras tanto, los venezolanos tendrán que esperar hasta el domingo para ver si, tras las elecciones presidenciales, Hugo Chávez se mantiene al frente del país.
Fuentes financieras de Caracas han contado a Americaeconomica.com que la cautela y el nerviosismo están latentes entre los empresarios que viven la proximidad de la jornada electoral con inquietud. Piensan que, de repetir Chávez su cargo de presidente, tal y como afirman las encuestas que le dan la mayoría, pasarán unos años más sin grandes inversiones extranjeras.
Sin embargo, Venezuela es otro ejemplo de la impasibilidad compulsiva de la deuda pública latinoamericana. El precio de su bono global hoy ha alcanzado su máximo semanal con el 93,4% de su valor nominal, y una rentabilidad asociada del 6,7%.
A pesar de que este ha sido su mayor valor en los últimos tres días, el venezolano sigue siendo el bono de referencia que menos vale en comparación con el resto del papel público de los grandes países latinoamericanos como Perú con un 117,21% sobre su valor nominal y una rentabilidad fija del 5,93% o Colombia, con un 112,81% sobre el nominal y una rentabilidad fija del 6,17%.
A dos días de las elecciones, Hugo Chávez ha querido asegurar la victoria que ya le dan todas las encuestas. Su ministro de Energía y Petróleo, Rafael Rodríguez, a las 20:30 (hora española) ha anunciado públicamente que Venezuela ha conseguido el consenso de la Organización Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para que se recorten en 500.000 barriles la oferta diaria. Una forma de asegurarse que el precio del petróleo suba.
El bolívar venezolano mientras tanto ni pestañeaba frente al dólar. Su cotización se ha mantenido en el entorno de 2.150 unidades por billete verde.
También la Bolsa de Valores de Caracas (BVC) ha dado un espectacular vuelco. Antes del discurso, permanecía casi plana, pero después de las palabras del ministro ha subido un 8,42%.
Parece claro que aunque el nerviosismo pre-electoral ha sido la tónica entre los inversores, una vez que se conozca el resultado de las elecciones, sea quien sea el nuevo presidente, es de esperar que la incertidumbre ya se haya despejado de los circuitos financieros y los inversores puedan plantearse su actuaciones con un menor componente de intranquilidad.
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