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El mes de octubre registró descensos similares,
del 0,2%, en las ventas al por menor de las dos mayores economías del mundo,
EEUU y Japón, cuyos gobiernos rebajaron sus previsiones de crecimiento
la semana pasada. A pesar de la tregua del petróleo, las perspectivas son
delicadas.
La sombra de la desaceleración
económica sobrevuela a las dos mayores economías del planeta. En Japón,
el freno económico ha provocado ya que las ventas al por menor encadenen
dos meses consecutivos de descensos. Una vez superado el periodo de deflación,
Japón afronta ahora un nuevo estancamiento del consumo,
que a su vez favorece el aplazamiento de las esperadas subidas de los tipos de
interés.
En EEUU, por su parte, la
caída a zona de mínimos de un año del precio del petróleo
no impidió que en octubre las ventas al por menor descendieran un 0,2%,
y que la compañía de referencia nacional para el consumo, el gigante
de la distribución Wal Mart, pronosticara que en el presente mes de noviembre
podría registrar su primer descenso mensual de ventas de la última
década.
De acuerdo con los analistas,
las perspectivas para 2007 es que el consumo en EEUU continúe moderando
ligeramente su evolución hasta porcentajes próximos al 2,7%, y que
la tasa de ahorro siga repuntando hasta el 3% de la renta disponible. El riesgo,
añaden los expertos, está en un frenazo de la creación de
empleo, por lo que uno de los datos clave de la economía estadounidense
serán los relativos al empleo no agrícola de los próximos
meses.
PIB de EEUU. Las cifras
de la economía estadounidense se han revisada al alza. El crecimiento del
PIB de EEUU se ha cifrado en un 2,2% en el tercer trimestre frente al 1,6% de la anterior
estimación. Además, la variable de inflación seguida por
el banco central de EEUU (Fed) ha sido revisada a la baja desde el 2,5% del dato precedente hasta el 2,4%.
Antes de que se conociera la previsión del PIB, los analistas de AFI declararon
al diario madrileño El Boletín que se iba a sitúar en el 1,8%. Mientras que los expertos
de Intermoney comentaron que el efecto riqueza de la subida de los precios de
las viviendas es negativo, aunque se compensa con la subida de la bolsa.
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