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Año VII - Madrid, jueves 7 de diciembre de 2006
 
Reportaje
 

El nuevo poder en Cuba reactiva la negociación de la deuda del país caribeño

 
Recompensa incierta

Equipo El Boletín

 

El peculiar mercado de la deuda cubana ha experimentado una reactivación desde que el pasado 31 de julio el presidente Fidel Castro, cedió temporalmente el poder. Aunque la mayor parte de las transacciones de este papel, que data de los años previos a la Revolución, se establece entre particulares y de un modo bastante opaco, algunas consultoras especializadas han publicado en estos meses informes de los que se desprende que el precio de estos bonos ha aumentado desde el 5% del nominal en el que cotizaban en 2005 hasta el 15% en el que se habría situado ahora.

Los expertos de Onmi Bridge, por ejemplo, consideran que el próximo año los precios volverán a caer, aunque estiman que se situarán en el entorno del 10% del nominal, una cifra que consideran razonable en función de las expectativas reales de repago que existen por comparación con otros países en los que se habrían vivido procesos similares al que podría llegar a producirse en Cuba.

Aunque las particularidades de Cuba aumentarían el riesgo. Algunos expertos de este mercado creen que, incluso con un eventual Gobierno que estuviera dispuesto a resolver la situación con sus acreedores internacionales privados, las negociaciones se prolongarían con certeza durante varios años. Y con estas expectativas poco claras de futuro aseguran que los precios actuales caerán.

Otro de los problemas, colaterales a la opacidad del mercado, es la dificultad de establecer volúmenes totales de deuda viva y saber qué porción de ese total se negocia.

Según los cálculos de Onmi Bridge, la deuda externa contraída con los socios del Club de Paris sumaría unos 16.000 millones de dólares, a los que habría que añadir, otros 20.000 millones vigentes con la antigua Unión Soviética y otros 6.000 millones de distintos acreedores privados. Esta deuda histórica, no reconocida por el Estado cubano ahora, sumaría por lo tanto unos 42.000 millones de dólares. Una cantidad imposible de cancelar en su totalidad, incluso si el Estado quisiera ponerse al día.

Lo probable es que tras las negociaciones, igual que sucedió con Vietnam o Irak, se estableciese una quita total del 90% y quizá un programa de canje que situara los retornos finales entre el 15% y el 20% del principal, en las cantidades correspondientes a los acreedores privados. Pero hasta ese escenario es aún incierto.

A principios de la década, Cuba inició negociaciones con el Club de Paris para la reestructuración de un tramo de unos 3.800 millones de dólares del monto total. Al menos, oficialmente, el proceso se cerró sin acuerdo en junio del año 2001 y no se ha reanudado.

La suspensión total de los pagos de la deuda realizada por Cuba se produjo en 1986, aunque desde 1980, el Estado cubano había empezado a retrasarse en los pagos a sus acredores que nunca llegaron a mantener una secuencia regular en todo ese tiempo.

Según Exxotix, el volumen total de deuda que cotiza no pasa de 3.000 millones de dólares. La última gran operación conocida se realizó en 2005: El inversor británico Nicholas Berry adquirió un total de 143 millones de dólares a un precio del 10% del nominal.

 
 

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