| La ausencia
de Fidel Castro en el desfile que se celebró el pasado 2 de diciembre para
conmemorar el 50 aniversario de las Fuerzas Armadas no ha sido una sorpresa para
casi nadie. Sin embargo, sí se ha convertido en una especie de pistoletazo
de salida para que los analistas internacionales se ratifiquen en una opinión
que hasta ahora mantenían más bien en voz baja: el periodo de Fidel
Castro al frente del poder en la isla ha terminado. Incluso si el líder
cubano recobrase su salud, su regreso llevaría consigo una limitación
de su poder ejecutivo real en favor del actual presidente en funciones, su hermano
Raúl Castro, y de los grupos de poder que le apoyan.
Algunos
expertos, consultados por la publicación Cuba Económica, consideraban además que
Raúl había dado algunas pistas claras en su discurso sobre qué
grupo se ha constituido en el principal apoyo con el que contará a la hora
de plantear el futuro de la isla. Será, por supuesto, el que conforman
los actuales dirigentes del Ejército cubano, tanto en lo económico
como en lo político.
Aunque la frase que ha dado
la vuelta al mundo sea la oferta de negociación que Raúl Castro
ha realizado a EEUU, los analistas que han hablado para la mencionada publicación
consideran que, con ser importante, quizá esa no sea la idea principal,
al menos desde el punto de vista del consumo interno.
Según
ellos, la definición del futuro poder, en la que Raúl puso por delante
del Partido Comunista al Ejército como garante de la continuidad, es una
pista más interesante.
Lo mismo que el hecho de
que en las crónicas que el diario oficial de Cuba, Granma, ha realizado del evento, al actual líder
cubano se le atribuyan sólo los cargos que posee en relación con
las Fuerzas Armadas y no aquellos que ocupa de forma interina en sustitución
de su hermano, o los que le corresponden a título personal en el Gobierno
o el Partido.
El miércoles 29 de noviembre, el propio
Fidel Castro dio a entender que no estaría presente en el desfile del 2
de diciembre, a través de un texto que fue leído ante los invitados
a los actos de celebración de su 80 cumpleaños. De hecho, tampoco
Raúl estuvo presente en la apertura oficial del evento, que tuvo lugar
en teatro Carlos Marx, donde una exposición del pintor Osvaldo Guayamín
inauguró la celebración.
Sin embargo, en
su disculpa el comandante quiso dejar claro a través de un interlocutor
que sigue luchando por los compromisos de la proclama del 31 de julio, fecha en
la que delegó provisionalmente los poderes en su hermano y en la que pidió
retrasar las celebraciones de su cumpleaños del 13 de agosto al 2 de diciembre.
Y esas palabras hicieron concebir esperanzas a los invitados y a la población. Hasta
el punto de que La Habana se llenó de rumores en los que se planteaba directamente
la presencia de Fidel en el desfile.
En el texto de Fidel
no faltaron las críticas al presidente de EEUU, George Bush, y los elogios
a su compañero Hugo Chávez por su política de ahorro de energía.
El venezolano ha aumentado estos
días el revuelo asegurando que Fidel volvería a asumir la Presidencia
de su país dentro de poco. Fidel también quiso disculparse "con
gran dolor por no haber podido darles personalmente las gracias" a los más
de 1.600 invitados al homenaje, ya que no estaba preparado, según los médicos,
"para afrontar el encuentro".
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