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Año VII - Madrid, jueves 7 de diciembre de 2006
 
Reportaje
 

Los analistas dan ya por iniciada la etapa de transición en el poder en Cuba

 
Ausencia esperada

Equipo El Boletín

 

La ausencia de Fidel Castro en el desfile que se celebró el pasado 2 de diciembre para conmemorar el 50 aniversario de las Fuerzas Armadas no ha sido una sorpresa para casi nadie. Sin embargo, sí se ha convertido en una especie de pistoletazo de salida para que los analistas internacionales se ratifiquen en una opinión que hasta ahora mantenían más bien en voz baja: el periodo de Fidel Castro al frente del poder en la isla ha terminado. Incluso si el líder cubano recobrase su salud, su regreso llevaría consigo una limitación de su poder ejecutivo real en favor del actual presidente en funciones, su hermano Raúl Castro, y de los grupos de poder que le apoyan.

Algunos expertos, consultados por la publicación Cuba Económica, consideraban además que Raúl había dado algunas pistas claras en su discurso sobre qué grupo se ha constituido en el principal apoyo con el que contará a la hora de plantear el futuro de la isla. Será, por supuesto, el que conforman los actuales dirigentes del Ejército cubano, tanto en lo económico como en lo político.

Aunque la frase que ha dado la vuelta al mundo sea la oferta de negociación que Raúl Castro ha realizado a EEUU, los analistas que han hablado para la mencionada publicación consideran que, con ser importante, quizá esa no sea la idea principal, al menos desde el punto de vista del consumo interno. Según ellos, la definición del futuro poder, en la que Raúl puso por delante del Partido Comunista al Ejército como garante de la continuidad, es una pista más interesante.

Lo mismo que el hecho de que en las crónicas que el diario oficial de Cuba, Granma, ha realizado del evento, al actual líder cubano se le atribuyan sólo los cargos que posee en relación con las Fuerzas Armadas y no aquellos que ocupa de forma interina en sustitución de su hermano, o los que le corresponden a título personal en el Gobierno o el Partido.

El miércoles 29 de noviembre, el propio Fidel Castro dio a entender que no estaría presente en el desfile del 2 de diciembre, a través de un texto que fue leído ante los invitados a los actos de celebración de su 80 cumpleaños. De hecho, tampoco Raúl estuvo presente en la apertura oficial del evento, que tuvo lugar en teatro Carlos Marx, donde una exposición del pintor Osvaldo Guayamín inauguró la celebración.

Sin embargo, en su disculpa el comandante quiso dejar claro a través de un interlocutor que sigue luchando por los compromisos de la proclama del 31 de julio, fecha en la que delegó provisionalmente los poderes en su hermano y en la que pidió retrasar las celebraciones de su cumpleaños del 13 de agosto al 2 de diciembre. Y esas palabras hicieron concebir esperanzas a los invitados y a la población. Hasta el punto de que La Habana se llenó de rumores en los que se planteaba directamente la presencia de Fidel en el desfile.

En el texto de Fidel no faltaron las críticas al presidente de EEUU, George Bush, y los elogios a su compañero Hugo Chávez por su política de ahorro de energía.

El venezolano ha aumentado estos días el revuelo asegurando que Fidel volvería a asumir la Presidencia de su país dentro de poco. Fidel también quiso disculparse "con gran dolor por no haber podido darles personalmente las gracias" a los más de 1.600 invitados al homenaje, ya que no estaba preparado, según los médicos, "para afrontar el encuentro".

 
 

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